26 de Septiembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (121) II
Año: 1995

Conclusiones

En el discurso actual sobre el cambio educativo se habla de preparar a los estudiantes en las destrezas y conocimientos requeridos por los mercados de trabajo modernos. También se habla de promover la igualdad y de reforzar los gobiernos democráticos. Este discurso oculta una profunda contradicción. Si se trata de preparar a las personas para integrarse al mercado global, obviamente la estrategia recomienda concentrarse en los individuos más fáciles de capacitar y con menor riesgo de fracaso. Dados los contextos sociales en que vivimos, estos individuos serían aquellos que surgen de las mejores escuelas, privadas en su mayoría y, más tarde, de universidades de gran prestigio. Con esta clase de prioridad, habrá poco tiempo para atender a grupos carentes o para preocuparse con justicias sociales que no son inmediatamente necesarias.

La escuela ha triunfado en mantener el mito de igualdad y meritocracia. Además ha prometido el cambio social a través de gente formada que presumiblemente es mucho más iluminada y a favor de sociedades más justas. Pero hay obviamente una serie de mecanismos que hacen que la educación refleje la sociedad o, a lo sumo, que la refracte débilmente. Tan fundamental como parezca, los sistemas educativos no reconocen institucionalmente la existencia de discriminaciones económicas, raciales y sexuales.

En las políticas educativas, las referencias a la equidad social en cuanto a clase aparecen de modo muy simbólico. Las referencias a la equidad de género están a un paso más atrás —son casi inexistentes. El sistema educativo sigue desigual porque los sectores dominantes no se interesan en conocer sus efectos. Y no se interesan por dos razones: porque no son afectados por la mala calidad de la escuela pública y porque la mala distribución del conocimiento asegura que la educación sea un bien escaso —lo cual paradójica y muy efectivamente— alimenta aún más la idea de que sólo pocas personas tienen las dotes y las habilidades para triunfar en la escuela.