16 de Diciembre de 2018
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Colección: La Educación
Número: (120) I
Año: 1995

7. Según su punto de vista, las transformaciones requeridas harían referencia a dos aspectos que podríamos llamar a uno organizativo y a otro tecnológico. Tengo la impresión de que hay suficientes experiencias en el aspecto tecnológico, pero quizá menos en lo que se refiere a transformaciones organizacionales ¿Cuáles serían los énfasis que, en su experiencia, es preciso destacar como fundamentales?

Creo que es un campo totalmente inexplorado. Me parece que en el campo de la educación se ha hablado mucho del cambio de los contenidos; se ha hablado mucho del cambio de las prácticas docentes; se ha hablado mucho y se ha hecho bastante para la transformación de la formación docente. Pero todo esto ha querido sobreponerse a un modelo de escuela y sistema educativo que no ha cambiado en dos siglos. Y esto no es un problema de Argentina, ni de América Latina, sino es un problema de conjunto que afecta a todos los países del mundo. Recibimos hace doscientos años un modelo de sistema educativo, un modelo de escuela, y allí lo dejamos quieto y tranquilo y nunca lo revisamos. Y esto no fue así en otros campos. Veamos un ejemplo al alcance de todos, un campo elemental y cotidiano como es la familia de hoy. La familia se ha modificado en dos o tres generaciones, y lo que hoy tenemos como familia, el tipo de horarios, la manera de vivir, quien nos atiende en la casa, con quien convivimos, es totalmente distinto que lo que pasaba con nuestros padres o nuestros abuelos. Sin embargo, nadie dice que hoy no hay familia. Hay familia pero la dinámica social ha impuesto cambios y transformaciones, muchas veces profundas. Eso no nos ha pasado con la escuela. Pareciera que si no hubiese bancos y pizarrones, no hubiese escuela. La escuela es el lugar de aprendizaje. Si no hay sitio u oportunidad de aprendizaje, la escuela se vacía de la posibilidad de enseñar y aprender; y se ritualiza en bancos y pizarrón, mientras seguimos diciendo que tenemos escuelas. Lo que tenemos es un lugar con bancos y pizarrón; no tenemos un lugar de aprendizaje; por eso la pérdida de la calidad. Tenemos que recuperar la definición de escuela como aquel lugar en donde todos tienen la oportunidad de aprender, no importa cuál sea la forma. Y desde ahí tenemos que pensar modelos distintos de organizar la tarea. Este es un campo importante que se abre. Un campo muy revolucionario, en donde si no lo enfrentamos con seriedad —esto de las respuestas distintas para los grupos distintos— va a ser muy difícil que lo podamos llevar a la práctica.