21 de Septiembre de 2018
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<<Biblioteca Digital del Portal<<La Educación<<La Educación (120) I, 1995 <<Artículo
Colección:
La Educación
Número: (120) I
Año: 1995

Un concepto de evaluación educativa

La evaluación aparece, generalmente, como la expresión de opiniones sobre algunos aspectos referidos casi exclusivamente al rendimiento académico de los alumnos o como la aplicación de instrumentos que provienen únicamente de enfoques cuantitativos. Los procesos evaluativos, desde la perspectiva que se plantea en este trabajo, deberían tener en cuenta las definiciones acerca de la persona en la especificación de los aspectos a ser evaluados, en la selección de los métodos a seguir para la realización de estas actividades y en la determinación de los criterios de evaluación a ser aplicados.

Es importante analizar estas situaciones con toda la rigurosidad que merecen y mirar a la evaluación desde otra perspectiva, a fin de investigar de qué modo sus procesos pueden ser coherentes con las intenciones de una educación integral de la persona; reflexionar si a través de ella es posible colaborar desde la institución educativa para que el hombre se asuma como tal, actúe concientemente y tome decisiones en libertad; para que haga de la reflexión crítica sobre su propia conducta un hábito de su obrar arribando a una decisión y a una respuesta personal ante las situaciones que se le presentan. Es fundamental para estas actividades, que pretenden mirar desde la persona, analizar si estas definiciones afectan al acto de la evaluación o el mismo se mantiene ajeno a ellas y debe llevarse a cabo de manera similar en instituciones que tengan estas preocupaciones que en otras centradas en otros fundamentos.

En la lectura de autores que pueden ser ubicados en una teoría personalista no se encuentran mayores diferencias con otras posturas en el modo en que plantean la evaluación. En algunos casos se encuentran algunos fundamentos y propuestas novedosas que se refieren a la evaluación como un proceso de reflexión sobre la enseñanza, como el caso de Rosales.9 Se encuentran también algunas sugerencias y experiencias de una mayor participación de los alumnos en el proceso evaluativo. Fernández Pérez,10 refiriéndose a las posibilidades de la evaluación, señala que puede ser el instrumento de un cambio en la institución escolar y considera que la misma puede producir cambios en la persona, los que se traducen en efectos educativos.

Se considera que una institución educativa verdaderamente centrada en la persona debe plantear la evaluación desde una perspectiva diferente al modo en que se efectúa tradicionalmente. Esta modalidad de la evaluación supone haberse planteado las notas características de la persona, los procesos que se dan en el interior de la formación personal y los elementos constitutivos de un acto de evaluación. Desde mi estudio se reconoce a la evaluación como: a) un proceso de reflexión crítica, una actividad humana intencional donde una persona, una comunidad, se compromete con la regla fundamental de sinceridad para enfrentar la realidad a partir de la verdad del objeto de que se trate; b) un análisis valorativo que implica una comparación de la realidad con su deber ser a fin de poder determinar su valor real y sus contradicciones; c) una actividad que proporciona los fundamentos de la realidad y proporciona los elementos para su coherencia interna entre la teoría y la práctica; y d) una actividad que realizada con la participación de los sujetos que son objeto de la misma, colabora con su ordenamiento hacia su perfeccionamiento personal.

La evaluación analizada desde esta perspectiva se basa en tres fuentes: el conocimiento de la realidad concreta, la definición de los criterios de valoración y el juicio acerca de la realidad. Desde este punto de vista, un criterio de evaluación es una norma referida a las cualidades inherentes y a los fines específicos de una conducta o situación. Los mismos se definen a partir de: las consideraciones acerca del orden de la naturaleza esencial de la realidad de que se trate; y el discernimiento de su manifestación particular en un tiempo y en un espacio. Se considera que desde la evaluación es posible poner en marcha procesos de reflexión crítica; procesos de toma de decisiones libres y procesos de elaboración de intenciones y proyectos en un marco de relaciones interpersonales.