20 de Septiembre de 2018
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<<Biblioteca Digital del Portal<<La Educación<<La Educación (120) I, 1995 <<Artículo
Colección:
La Educación
Número: (120) I
Año: 1995

Un concepto de persona

Concluido el análisis de la evaluación en su estado actual, me fue necesario indagar acerca de un concepto de persona para elaborar luego mi teoría de la evaluación que la tuviera en consideración. Me dediqué a la tarea de seleccionar aquellos conceptos a partir de los cuales precisaría un concepto de persona. Mis indagaciones se efectuaron dentro de la vertiente del personalismo y, dentro de ella mis investigaciones se centraron en autores que profesan un personalismo que reconoce a la persona como un ser trascendente, con una naturaleza dada. Entre las objeciones que se han formulado respecto a mi trabajo, se me ha objetado mi elección del personalismo como camino de búsqueda de fundamentos y se me ha sugerido la posibilidad de considerarlo una ideología.

Se ha hecho necesario, a partir de las objeciones formuladas, resolver los interrogantes: ¿qué es el personalismo?, ¿qué representa?, ¿cuáles son sus ideas centrales?, ¿puede considerarse al personalismo como una ideología?

En la tarea de encontrar respuesta a estos interrogantes, se ha considerado que puede denominarse personalismo a toda filosofía que sostiene el valor superior de la persona frente al individualismo, frente a la cosa, frente a lo impersonal. Se estima que es un pensamiento que considera a la persona como centro del universo. El personalismo es una filosofía porque se interroga sobre la persona. Además de una filosofía, el personalismo se considera también que es una actitud porque sus preguntas y respuestas se traducen en un actuar de una determinada manera frente a los hombres.

No puede considerarse que es un sistema porque como su afirmación central es la existencia de personas creadoras y libres y como habla de la persona como un misterio en sus estructuras internas hay una pregunta constante. No es algo acabado. Tampoco puede decirse que el personalismo sea una ideología teñida de dogmatismos, ni una forma de interpretar la realidad desde un punto de vista parcial, alienada por afectos e intereses particulares, sin un examen crítico. Es una filosofía que se inclina ante el misterio de cada hombre y se pregunta constantemente: ¿Quién es la persona?

Si el personalismo fuese una ideología, no habría en él más preguntas. Las respuestas sobre todos los hombres ya estarían dadas y se consideraría que no es posible encontrar ningún secreto en cada uno de ellos. El personalismo se interroga ante cada persona y descubre en cada una algo del misterio que hay dentro del hombre. No busca una visión parcial de la misma ni busca explicarla en su totalidad desde alguno de sus aspectos particulares, sino que reconoce en ella la multiplicidad de dimensiones y facetas, su inconmensurabilidad. Dado que el personalismo no es una ideología no hay un solo personalismo. Cada autor, cada pensador descubre, aporta, devela un aspecto particular de la persona. Los autores consultados: San Agustín, Santo Tomás, Mounnier, Guardini, Maritain, Quiles y Frankl, cada uno desde su perspectiva han aportado un pensamiento original al concepto de persona.

San Agustín y Santo Tomás en sus obras particulares se explayan sobre la persona y sobre su significado, sobre el fin último del hombre, sobre su inteligencia, su libertad, su relación con los otros hombres. Han sido los maestros de Mounnier, de Guardini, de Maritain, de Quiles, pensadores personalistas de este siglo cuyas obras han tenido gran influencia en nuestro medio y en el terreno de la educación. Emmanuel Mounnier, fundador del personalismo cristiano, hizo aportes específicos a mi trabajo tales como el concepto de la persona como un ser en movimiento permanente de interiorización, de recogimiento y de exteriorización o proyección hacia el medio en respuesta a un llamado, a una vocación. De él he tomado los conceptos de libertad —condicionada como fuente de vida en una persona situada en una determinada circunstancia de compromiso— como el lugar de la acción de la persona.

Las contribuciones de Romano Guardini, en mis reflexiones, se originan en sus escritos sobre la individualidad, la interioridad de la persona como el lugar de su intimidad y desde donde puede decir “yo soy yo”, desde sus consideraciones sobre el diálogo como el lugar del encuentro con las otras personas, sus estimaciones sobre la madurez como lugar de una formación querida, vivida y ejercitada y desde sus reflexiones de los peligros de la persona: el poder y la masificación. Jacques Maritain me permitió ahondar en los conceptos referidos a la condición de la naturaleza racional del hombre, a sus relaciones con el otro, con la sociedad y con el bien común, así como a los vínculos que la persona establece desde el amor haciendo donación de sí. Ismael Quiles, filósofo desaparecido recientemente, me permitió reflexionar sobre la esencia de la persona en su ser-en-sí y cómo conocer en la persona un ser capaz de autoconocimiento, autocontrol y autodecisión.

De esa manera pude ir precisando conceptos definidos para concluir que:
  • La persona es un ser con una esencia y una existencia; que se conforma como una unidad; que tiene una naturaleza dada; que tiene una perfección que le es propia; que deviene hacia esa perfección;
  • La persona se pone de manifiesto como un ser individual; un ser con interioridad; un ser racional; un ser en relación; un ser para la libertad; un ser con un sentido y un proyecto;
  • La persona es un ser que discierne capaz de un recto juicio sobre sí mismo; capaz de un recto juicio sobre los otros; capaz de una respuesta responsable; la persona es un ser que discierne;
  • La persona discierne a partir del conocimiento interno; de la razón; de la voluntad libre; y desde una situación de indiferencia; de una relación interpersonal; de una situación real; de un tiempo y en un espacio;
  • La persona como un ser que se construye a partir del discernimiento;
  • La persona como un ser que se forma a partir de la reflexión; en el encuentro con el otro; a través de sus decisiones libres; en la elaboración de su proyecto.
A partir de esos conceptos se considera a la persona como un ser en devenir hacia su acabamiento. Su perfección está presente en la esencia de su ser y tiene un modo particular de manifestarse en cada circunstancia. La formación de la persona es el proceso que favorece su perfeccionamiento hacia el deber ser de su naturaleza a través del desarrollo de su interioridad, de su pensamiento y de su voluntad en razón de: a) el desarrollo de la interioridad implica un proceso de autoconocimiento a partir de la reflexión crítica, la expresión y la creatividad e implica la posibilidad de un encuentro con la persona del otro; y, b) la tendencia al perfeccionamiento personal origina el desarrollo de la voluntad en el dominio de sí, en el ejercicio de la libertad responsable frente a sí mismo y frente a la comunidad. Estos procesos se traducen en la elaboración de un proyecto que dé sentido a su vida y que se realiza en un compromiso participativo con la comunidad.

En ese orden de ideas se concluye que una escuela que tome la decisión de formar a la persona debe:
  • Plantearse cuál es la esencia del hombre, cuál es su naturaleza, y la respuesta a esos interrogantes debe ponerse de manifiesto en sus objetivos y en sus finalidades así como en la organización de sus actividades;
  • Considerar a toda persona como única e irreemplazable, que no puede ser sustituida por otra y que es un fin en sí misma, como una circunstancia única, con sus posibilidades y limitaciones personales;
  • Crear un espacio que haga posible el desarrollo de la capacidad de recogimiento, la toma de conciencia sobre sí mismo como un ser con una naturaleza dada y distinta de los otros seres;
  • Crear situaciones donde la persona puede ejercitar su discernimiento y el dominio sobre sí mismo;
  • Crear situaciones en donde la persona pueda tomar sus propias decisiones y desarrollar actos voluntarios y libres brindando posibilidades de elegir entre distintas alternativas, de adherirse a diferentes posturas y de obrar según su propia razón;
  • Crear situaciones que permitan a la persona la conquista de su propia libertad;
  • Hacer posible el establecimiento de relaciones con el otro, su conocimiento y aceptación y facilitar el trabajo cooperativo procurando su integración en la comunidad educativa como miembro participante, así como en la comunidad social;
  • Estimular la búsqueda de sentidos y su compromiso con el sentido definitivo;
  • Favorecer la elaboración de su propio proyecto de vida y del proyecto de vida de la comunidad.