20 de Enero de 2018
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Colección: La Educación
Número: (119) III
Año: 1994

Viejas comprobaciones y nuevas perspectivas

En recientes artículos académicos sobre la educación brasileña se ha insistido en el hecho de que existen obstáculos estructurales profundos que hacen de su reforma una tarea titánica.1 Otros autores discuten la discontinuidad de las políticas educativas y las carencias de carácter material e institucional que dificulta la implementación de políticas en este campo. Es un hecho notorio que las décadas de la historia reciente del país constituyen una acumulación de fracasos y frustraciones que tienen origen diverso, muchas veces exógeno al propio sistema educativo. Los datos recogidos a nivel nacional e internacional indican las dificultades sociales y económicas de la población y su reflejo en el sistema educativo.2 También es preciso reconocer que los planes y las políticas emprendidas fracasaron, entre otras razones, por la aguda penetración de los intereses particulares en el espacio de las políticas públicas en la esfera educativa. Esas distorsiones, sedimentadas en la historia brasileña, muestran también los límites de ciertos modelos de organización social y política del país en lo que se refiere a su capacidad para ampliar la conciencia ciudadana.3 El emblema fisiológico y el sistema de clientela dejaron sus marcas en la gestión educativa del Brasil.

No sólo los estudiosos de la educación brasileña reconocen las dificultades de la ruptura educativa que es preciso imponer. Historiadores y filósofos han insistido: las comprobaciones parecen viejas y encapsuladas en la lógica de la colonización que transforma a la modernidad y el progreso en imágenes sin identidad. Esa lógica perversa ha generado permanencias incómodas para la sociedad contemporánea del Brasil.4 No sólo los problemas, sino que muchos de los abordajes interpretativos de la educación brasileña padecen también de esta herencia. Entre tanto, muchos analistas reconocen ya tendencias alentadoras. La democratización de la sociedad y del Estado, los cambios en la capacidad de organización de la sociedad civil, la ampliación de las demandas por calidad de vida y la percepción generalizada de la educación como un derecho, y también como un deber de todos, generan consecuencias fructíferas para el espacio de las políticas orientadas a la educación del Brasil de hoy. Finalmente, se entendió que las dificultades de la escuela pública, en especial, no pueden ser enfrentadas exclusivamente en el ámbito del Estado.5

Al mismo tiempo, se inicia un proceso de reconocimiento de mayor apertura y de mayor visibilidad en las políticas emprendidas por el Gobierno Federal en el ámbito de la educación brasileña. Se busca con ahínco, no sólo recuperar el tiempo perdido, sino también avanzar, en un nuevo entorno social, en el empeño de planificación, articulación de la esfera federal con los Estados y Municipios, diálogo con la sociedad y estímulo al proceso valeroso de descentralización educativa. La nueva pauta modifica la lógica de la colonización e interfiere en la propia conformación del Estado.6

La educación brasileña volvió a tener planes y metas que abarcan la trama social del país. Existen innovaciones pedagógicas en curso que indican cambios de mentalidad. Se percibe que la gestión de los recursos está mucho más perfeccionada. El refinamiento del sistema financiero es un dato promisorio para quienes se vuelquen a las nuevas políticas educativas del Brasil. La gestión democrática y participativa de las más diversas instituciones de la sociedad tiene una creciente repercusión en el sector específico de la educación,7 y es como las viejas comprobaciones ceden el lugar a nuevas perspectivas. Se pretende presentar alguna de las principales políticas educativas del Brasil en el momento actual a la luz de los presupuestos ya indicados. Se sostiene aquí que las políticas del presente encierran la superación de los obstáculos históricos. Se argumenta que se está construyendo en el Brasil, con el esfuerzo de muchos, una verdadera revolución silenciosa en el ámbito de la educación.