20 de Julio de 2018
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Colección: La Educación
Número: (119) III
Año: 1994

El Plan Decenal: Una ruptura en la planificación educativa

El Plan Decenal de Educación para Todos no surgió como un proyecto listo y acabado, que fuera a ser impuesto o reproducido sin sentido crítico o concepción de la adaptabilidad a las condiciones específicas de las regiones, municipios, escuelas, docentes, alumnos y comunidades. Su elaboración no pasó por el sesgo centrista tan tradicional en la gestión pública. Por el contrario, se presentó como un proceso: un plan en permanente construcción, lo que significa una nueva concepción de la planificación aplicada a la educación.

Al encarrar la solución de los problemas más graves y fundamentales del Brasil, sobre los que existe un consenso en la sociedad, el Plan propone la concentración de empeños en el rescate de la dignidad de la escuela y de los docentes y presenta un rumbo de debates para que los Estados, los Municipios y las escuelas puedan también elaborar sus propios planes. El mismo respeta así el sentido federativo de la organización política del país. Los objetivos generales consensuales sobre el desarrollo de la educación básica que se encuentran en el Plan Nacional de Educación para Todos son los siguientes:

1. Satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje de los niños, los jóvenes y los adultos, suministrándoles las capacidades fundamentales para la plena participación en la vida económica, social, política y cultural del país, teniendo especialmente en cuenta las necesidades del mundo del trabajo;12
2. Universalizar con equidad las oportunidades de alcanzar y mantener niveles adecuados de aprendizaje y desarrollo;13
3. Ampliar los medios y el alcance de la educación básica:
a. situando a la escuela como espacio privilegiado y autónomo de la gestión y el desarrollo del aprendizaje y de la formación del ciudadano, incentivándolo a la creatividad, la capacidad de innovación y de ajustarse culturalmente a su entorno social;
b. proporcionando atención integral al niño y al adolescente, especialmente en la esfera de la concentración de la pobreza y el fortalecimiento de las redes de educación infantil;
c. enriqueciendo el acervo de recursos y tecnologías de apoyo a la escuela y a los docentes indigentes;
d. suministrando modalidades diversificadas de educación continua a jóvenes y adultos subescolarizados, incluyendo la capacitación socio-profesional, la educación en salud y nutrición, el fortalecimiento de la familia y la integración ambiental;
e. diseminando medios de información, comunicación y acción social en apoyo de las redes escolares locales, incluyendo, entre otras cosas, programas de educación abierta y a distancia, centros de difusión cultural, bibliotecas, núcleos de medios múltiples y espacios de acción comunitaria;14
4. Favorecer un ambiente adecuado para el aprendizaje;15
5. Fortalecer los espacios institucionales de acuerdo, asociaciones y compromisos;16
6. Incrementar los recursos financieros para el mantenimiento y para la inversión en la calidad de la educación básica, confiriendo mayor eficiencia y equidad en su distribución y aplicación;17
7. Establecer conductos más amplios y calificados de cooperación e intercambio educativo y cultural de carácter bilateral, multilateral e internacional.18

Estos siete grandes objetivos están detallados en las metas propuestas para los próximos diez años, o en períodos intermedios, a saber:

1. Elevar, como no mínimo, al 94% la cobertura de la población en edad escolar;

2. Incrementar, aproximadamente en un 50%, los niveles actuales de aprendizaje de las materias de núcleo común, tomando como referencia los nuevos padrones de contenidos mínimos nacionales y de las competencias básicas que se determinarán a nivel nacional con la participación de los sistemas de enseñanza;

3. Asegurar el mejoramiento del flujo escolar, reduciendo la repetición de año, sobre todo en las series primera y quinta, a fin de que el 80% de las generaciones escolares, al cabo del período, puedan concluir la escuela fundamental con provecho, cumpliendo una trayectoria escolar normal;

4. Crear oportunidades de educación infantil para cerca de 3,2 millones de niños del segmento social más pobre;

5. Proporcionar atención integral a niños y adolescentes, 1,2 millones de ellos, por intermedio del programa de atención integral al niño y al adolescente (PRONAICA), en las zonas urbanas periféricas;

6. Ampliar la asistencia a jóvenes y adultos, de modo de ofrecer oportunidades de educación básica equivalente a la enseñanza fundamental para 3,7 millones de analfabetos y 4,6 millones de subescolarizados;

7. Ampliar progresivamente la participación porcentual del gasto público en educación en el PIB del Brasil, de modo de alcanzar el índice del 5,5%;

8. Implementar nuevos planes de gestión en las escuelas públicas, dándoles autonomía financiera, administrativa y pedagógica;

9. Promover el examen crítico de los cursos de licenciatura y de la escuela normal a fin de asegurar a las instituciones formadoras un nuevo padrón de calidad, compatible con las necesidades actuales de la política de educación para todos;

10. Dotar a todas las escuelas de enseñanza fundamental, urbanas y rurales, estaduales y municipales, de las condiciones básicas para su funcionamiento;

11. Incrementar progresivamente la remuneración del magisterio público, a través del plan de carrera que asegure su compromiso con la productividad del sistema, aumentos reales del salario y la recuperación de su dignidad profesional y el reconocimiento público de su función social;

12. Descentralizar progresivamente los programas de texto y de merienda escolar.19

Algunas de estas metas globales ya se están alcanzando merced al empeño monumental que a lo largo de los años han desplegado los órganos y programas del Ministerio de Educación y de Deportes en su articulación con las demás esferas de la Unión, los Estados y los Municipios, así como con grupos organizados de la sociedad civil.

En otros ámbitos, en todos los rincones del país, se multiplican las iniciativas en el sentido de elaborar líneas de acción estratégica que puedan auxiliar en la implementación de los objetivos y metas del Plan Decenal de Educación para Todos. Se está desarrollando a todos los niveles, desde alianzas y asociaciones, medidas e instrumentos de implementación, pasando por la eficiencia y la equalización del financiamiento, a la intensificación de las acciones gubernamentales ya emprendidas.

La atmósfera favorable que exigen estos objetivos y metas ha sido la tónica de los encuentros permanentes de especialistas, educadores y dirigentes de segmentos representativos de la sociedad brasileña, el Gobierno y los organismos internacionales. La Semana Nacional de la Educación para Todos, celebrada en la Universidad de Brasilia entre el 10 y el 14 de mayo de 1993, fue un modelo en el sentido del profundo debate iniciado sobre temas tales como las experiencias innovadoras de superación de la repetición de año en la educación fundamental, los patrones mínimos de formación, la capacitación y la carrera en el magisterio, la educación de jóvenes y adultos, el Ministerio de Educación y Deportes en el contexto del nuevo federalismo brasileño y la elaboración del propio texto del “Compromiso Nacional de Educación para Todos”.20

También el ambiente favorable al Plan Decenal en los Estados de la Federación y en los Municipios. En total, al día de hoy 3.527 de los casi 5.000 Municipios, y 24 de los 27 Estados del país ya elaboraron sus planes decenales, estableciendo metas y asumiendo compromisos públicos con la educación de niños, jóvenes y adultos. La participación del Municipio se tornó sumamente importante en la lucha por la recuperación de la educación básica en el país. El Ministerio de Educación y Deportes ha adoptado diversas medidas para implementar el Plan Decenal. Reestructuró el sistema financiero, dotándola de instrumentos eficaces para el combate del clientelismo y el corporativismo. Los recursos ya están siendo transferidos a los Estados y Municipios con mayor rapidez y agilidad, mediante criterios que privilegian principios de redistribución de recursos para compensar las desigualdades regionales.

El apoyo internacional ya se ha hecho presente de diversas maneras. Con el apoyo del Banco Mundial, Brasil elaboró un proyecto por valor de US$ 736 millones destinado a recuperar la educación básica en las regiones más carenciadas del país (Nordeste: Estados de Alagoas, Bahía, Ceará, Maranhão, Paraíba, Pernambuco, Piauí, Rio Grande del Norte y Sergipe). La nueva etapa del Plan Decenal es su llegada a la escuela, lugar donde, en los hechos, se produce la educación. Con el apoyo del Consejo Nacional de las Secretarías de Educación y de la Unión de Dirigentes Municipales de Educación, el Plan Decenal fue debatido en 45 mil establecimientos de la red pública, con más de cien alumnos. Su examen tuvo el objetivo de recoger nuevos elementos de estudio para su perfeccionamiento.

Más recientemente, se establecieron nuevos espacios de discusión del Plan Decenal en torno a una serie de eventos que comprenden a grupos de mujeres, sindicatos, universidades, especialistas en la atención integral de niños y adolescentes, y otros, en un total de dieciocho seminarios temáticos realizados en distintas partes del país.21 Todos estos eventos constituyeron etapas preparatorias de la Conferencia Nacional de Educación para Todos, celebrada en Brasilia a fines de agosto y comienzos de septiembre de 1994. En dicha Conferencia, que reunió también a observadores internacionales de los países que integran el Grupo de los Nueve de la Conferencia Cumbre de Nueva Delhi, se profundizaron las estrategias, alianzas y asociaciones para garantizar que al cabo de los diez años todo niño brasileño asista a la escuela, todo docente sea respetado como profesional y toda escuela pueda garantizar una enseñanza de calidad.