12 de Diciembre de 2018
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Colección: La Educación
Número: (119) III
Año: 1994

Resumen y conclusión

La capacidad competitiva de una empresa, de una industria y de una nación, está relacionada por una parte con la combinación entre educación primaria, secundaria y terciaria, y por otra con la forma en que ésa se relaciona con el nivel de desarrollo y del estado de la tecnología. Las teorías que hemos revisado indican que un gobierno puede jugar un papel crucial en realzar y asignar el capital humano disponible en la economía. La educación primaria realza la nutrición y la salud, aumenta la tasa de retorno en los sectores tradicionales y facilita el aprendizaje. También constituye la base del proceso hacia una etapa de desarrollo donde, con una educación secundaria expandida, un número cada vez mayor de técnicas puedan ser recogidas por un líder tecnológico. La ventaja comparativa del liderazgo tecnológico y el crecimiento económico se ven agresivamente influenciados por la capacidad de la empresa o del país para absorber y promover nuevas tecnologías, lo que requiere el dominio de tecnologías anteriores, así como una fuerza de trabajo altamente calificada y una disponibilidad suficientemente alta de científicos e ingenieros. En este caso, tradicionalmente, la interacción entre el cambio tecnológico y la acumulación de capital humano en el sector terciario es central. Hemos sostenido que las tendencias en la reforma escolar en EE.UU. indican que las escuelas secundarias podrían también jugar un papel mayor en este último objetivo.

La política del sector público debe tener un foco nacional e internacional. En primer lugar, el gobierno debe establecer prioridades razonables para la distribución de fondos, basada en las tasas de retorno y en las etapas de desarrollo. A nivel más básico, no tiene mucho sentido tratar de convertirse en un exportador de alta tecnología, ni de dar grandes subsidios a la educación terciaria, cuando la educación primaria todavía es insuficiente. La literatura empírica y teórica indica que la combinación correcta de subsidios industriales y educacionales, en cada etapa del desarrollo, es crucial.

El anterior análisis indica que se debe hacer gran hincapié en la acumulación de capital humano, pero no sin que se relacione con el estado de desarrollo tecnológico e industrial existente. Se pueden lograr adelantos importantes y poco costosos en capital humano a través del aprendizaje por medio de una concentración tanto en industrias de alto crecimiento como de alta tecnología, si el movimiento a lo largo de la curva de aprendizaje en una industria puede ser acelerado, especialmente si ocurre en sectores de contenido de alto conocimiento. La literatura teórica indica que estos beneficios pueden lograrse a través de una política comercial y de ajustes en los términos de intercambio, así como por medio de subsidios para las industrias seleccionadas. También hemos sugerido que la educación apropiada y el entrenamiento en servicio son necesarios como fundamento de un aprender-haciendo más efectivo.

Como paso inicial, los países en desarrollo deben tratar de captar los mercados de masa en países industrializados, así como en los desarrollados. Los productos que pueden servir a estos mercados tienen requisitos de habilidades menos exigentes, pueden aprovechar los niveles salariales menores en los países en desarrollo, y el proceso de producción mismo genera el desarrollo de capital humano por medio de la curva de aprendizaje. Pero este enfoque, de hecho, simplemente sigue el camino llevado por los países desarrollados, es decir, el dominio de productos estandarizados y la concentración posterior en bienes y servicios más sofisticados y variados. Y los beneficios de este enfoque serán mínimos si los productos que se producen tienen pocos efectos positivos de desborde. Lo que es más, a diferencia de los países industrializados, los países en desarrollo de hoy en día tienen la experiencia de esos países industrializados de los cuales se pueden beneficiar, si bien no es realista que los países en desarrollo compitan directamente en los mercados más avanzados. Una mejora en la educación ofrece una oportunidad de construir las bases de las economías que son menos dependientes de los rubros estandarizados básicos. Sin embargo, la clave de ello no es tratar de copiar los sistemas terciarios del mundo industrializado, aunque un sistema terciario sólido es sin duda necesario. Hay mejores oportunidades en una variedad de políticas alternativas, incluyendo una fuerte concentración en educación primaria, un aumento en la cantidad y la calidad de educación secundaria, y nuevas iniciativas en políticas de intercambio y de comercio.