21 de Julio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (118) II
Año: 1994

La calidad en los países en desarrollo

La Conferencia de Montreal permitió a los participantes darse cuenta de los esfuerzos realizados prácticamente en todo el mundo por fomentar y garantizar la calidad de la educación superior. Permitió, asimismo, evaluar las principales dificultades que deben encarar tanto las instituciones docentes como los sistemas educativos. Como era de esperar, la situación varía mucho según el país o la región. Además, el aumento espectacular del número de estudiantes matriculados en las instituciones de enseñanza superior y la consiguiente presión sobre los presupuestos de ese sector de la educación han tenido efectos muy diferentes según los países. Son raros los casos en que los presupuestos provenientes del sector público han podido seguir ese aumento rápido. La situación es particularmente grave en África, donde las universidades han tenido que enfrentarse simultáneamente a una disminución de su presupuesto y al aumento del número de estudiantes. Se ha producido entonces una crisis muy grave caracterizada por la falta de equipo para trabajos prácticos, por la falta de materiales y aún, en ciertos casos, por la imposibilidad de pagar al profesorado.  Como lo indicaron algunos conferenciantes, garantizar la calidad en África implica actualmente poner en práctica medidas tales como la regionalización de los trámites concernientes a la educación, la creación de redes institucionales y la imposición de límites estrictos al cupo de estudiantes en las universidades.

Algunos países, especialmente en Asia y América Latina, han recurrido al sector privado para hacer frente a esta crisis de crecimiento, sea decidiendo imponer o aumentar los derechos de matrícula, sea promoviendo la creación de instituciones privadas de educación superior. Esa política de recurrir al sector privado fue objeto de debates animados durante la Conferencia entre los participantes; algunos, como el Banco Mundial, estaban en favor, otros, como la UNESCO, subrayaron sus limitaciones e inconvenientes. Se han utilizado otras medidas, especialmente en Asia, que permiten responder a la demanda de educación superior, a la creación de sucursales de universidades extranjeras y a la utilización de centros de educación a distancia.

Dentro de ese contexto de iniciativas variadas, casi todos los participantes reconocieron la necesidad de que el Estado se ocupe de la calidad de las instituciones de enseñanza superior, privadas o públicas, y de poner en práctica los mecanismos requeridos para garantizar a la sociedad su valor y su pertenencia. De hecho, la creación de tales mecanismos está ocurriendo en varios países de América Latina, Asia, el mundo árabe y Europa Oriental. Las experiencias de Chile, México y Brasil, en América Latina, las de China, Taiwan y Corea, en Asia, las de Rumania y Lituania, y las de Jordania y Egipto fueron descritas durante la Conferencia. Las experiencias demuestran que esos mecanismos deben adaptarse a cada situación y que su desarrollo es un proceso de largo plazo, especialmente cuando no existe una “cultura” de evaluación o cuando las tradiciones de autonomía institucional están aferradas a una larga tradición, como es el caso en las universidades públicas de América Latina.

Aunque la necesidad de regularizar el sector en plena efervescencia de la educación superior ha tenido un papel decisivo en la adopción de mecanismos que garanticen la calidad, se han agregado otras razones como el deseo de mejorar la calidad de la educación universitaria para que satisfaga las pautas internacionales, la búsqueda de una mejor coordinación con el sector productivo y la necesidad de una mayor eficiencia. Prácticamente en todas partes el Estado ha desempeñado, y sigue, desempeñando, un papel principal en la creación de estos mecanismos. Parece que en América Latina la aprobación institucional, similar a la que existe en los Estados Unidos, pero con algunas variantes, es el modelo de referencia, hasta el punto de que algunas universidades procuran la aprobación de asociaciones estadounidenses acreditadoras. Es un modelo que interesa también a varios países de Asia, como Filipinas. Pero en esta región se encuentran más frecuentemente los modelos de inspiración europea con una intervención mayor del Estado. Es lo que pasa en China, Tailandia, Indonesia y hasta en Corea y Taiwan. Otros países, como Malasia, Singapur, Hong Kong y la India, se inspiran más bien en el modelo británico, que permite mayor autonomía a las universidades; pero allí, como en otros sitios, el Estado ha hecho más estrictos sus controles en los últimos años. En fin, en todas partes parece que la aprobación de los estudios profesionales o especializados (por programa de estudios), gana terreno en popularidad. En relación con los países árabes y los europeos del Este, los debates de la Conferencia no permiten sacar conclusiones o vislumbrar tendencias claras, sino que parece que en general el Estado debe desempeñar un papel mayor en el fomento de la calidad.