20 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (118) II
Año: 1994

Educación y desarrollo en perspectiva internacional

La globalización de la economía mundial y la acuciante realidad de la creciente competitividad internacional ha puesto en la palestra el viejo tema de la relación entre educación y desarrollo. El problema en cuestión no preocupa solamente a los países en vía de desarrollo. De hecho, las naciones industrializadas con mayores índices de productividad e ingreso per cápita se enfrentan, ahora más que nunca, al análisis crítico de sus sistemas educativos y, particularmente, a la relación entre el estado de su educación y la productividad nacional, presente y futura.

Para quienes abordamos el tema desde la perspectiva educativa, uno de los aspectos más llamativos reside en la preocupación que al respecto tienen hoy amplios sectores de empresarios, industriales y políticos. La inversión en educación empieza a ser vista como inversión en productividad, particularmente a la luz de los dramáticos cambios en los procesos productivos en el mundo. Basta una mirada al Harvard Business Review, Fortune, y The Economist publicaciones de lectura común para muchos administradores de empresa, industriales y economistas, para constatar que el tema de la educación ya no ocupa tan sólo a los especialistas del ramo, sino que ha adquirido enorme importancia para connotados representantes de otras disciplinas. Robert Reich (The Work of Nations), Michael Porter (The Competitive Advantage of Nations), y hasta autores más dedicados a la prospectiva como Peter Schwartz (The Art of Long View) y Alvin Toeffler (Power Shift), son conocidos ejemplos de esta tendencia, que por lo demás se ha generalizado en muchos países.

La preocupación por la educación, particularmente en sus aspectos tecnológicos e innovadores ha marcado también los estudios sobre política económica y social de diversos organismos internacionales interesados en la educación como factor dinamizador de la transformación productiva. Sólo en América Latina, en lo que va de la década, hemos visto un conjunto de documentos entre los que destacan los publicados por la CEPAL, Transformación Productiva con Equidad (1990), y por CEPAL-UNESCO, Educación y Conocimiento: Eje de la Transformación Productiva con Equidad (1992).

Los cambios que se generan hoy en día en el mundo desarrollado hacen cada vez más importante el componente intelectual en la formación de la fuerza laboral. No es suficiente ya con que un país cuente con una población con niveles de alfabetización relativamente bajos y formada en la utilización de las destrezas manuales. El taylorismo de la época industrial parece que está quedando superado. De hecho, como ha revelado el estudio de Shoshana Zuboff, el advenimiento de la era informática hace que progresivamente “las respuestas físicas inmediatas deban ser reemplazadas por un proceso de pensamiento abstracto en el que se consideran opciones, en el que se hacen selecciones y luego se traducen a los términos de los sistemas de información” (In The Age of the Smart Machine, 1988, p. 71).

En The Work of Nations (1991), Robert Reich analiza, por ejemplo, la creciente importancia de la capacidad del manejo de símbolos, de la capacidad de abstracción, en una sociedad que cada vez más se desplaza hacia la producción de servicios. Según Reich, los trabajadores que se requieren hoy en día y los que pueden contar con salarios crecientes, son los que desarrollen la capacidad para usar el conocimiento y la imaginación, aquellos que estén en condiciones de agregar valor a los bienes y servicios en cuya producción participan. A estos Reich los denomina los “analistas simbólicos” y son los que tienen gran demanda en la economía mundial.

Los productores rutinarios (a los que Reich denomina “antiguos soldados de infantería del capitalismo”), aquellos vinculados al trabajo en línea de montaje, son los más vulnerables tanto a la automatización como a la competencia extranjera. En situación ligeramente más ventajosa están los proveedores de servicios personales, cuya formación requiere de mayor educación y disciplina.