21 de Enero de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (118) II
Año: 1994

Características estratégicas del sistema educativo

Formación rigurosa de tipo teórico

El sistema educativo formal del Japón proporciona una educación rigurosa, con énfasis en el conocimiento teórico e intelectual. Los aspectos prácticos y de especialización se reservan para la formación complementaria que debe dar la empresa dentro del marco del puesto de trabajo. El carácter teórico de la formación, usualmente tan criticado en nuestros países, ha desempeñado un papel importante en el proceso de cambio en el Japón, pues ha hecho posible la gran flexibilidad y capacidad de adaptación a tareas cambiantes que ha manifestado el trabajador dentro de la industria japonesa.

Es importante apuntar, asimismo, que la educación técnica francesa ha evolucionado justamente en esta dirección. Los cambios tecnológicos se suceden hoy a un ritmo vertiginoso; y los procesos productivos y los equipos sufren transformaciones continuas. La vida útil de las destrezas que se aprenden en la escuela es cada vez más corta, particularmente en el ámbito de la educación técnica y vocacional. Los trabajadores requieren de mayores conocimientos que les permitan asimilar esos cambios sin quedar desactualizados en poco tiempo por una formación hermética.

Formación práctica y actualización: Responsabilidad de la empresa

En el Japón, la formación teórica es proporcionada por el sistema educativo formal. La formación práctica se adquiere en el marco del puesto de trabajo y es responsabilidad de la empresa proporcionarla. El sistema de empleo de por vida que aún impera en el Japón ha hecho posible el que las empresas e instituciones inviertan grandes sumas de dinero en la preparación práctica y en la actualización de sus empleados tanto por medio de cursos que se imparten en la empresa como de otros tipos de formación complementaria que se coordinan con agentes externos.

En el Japón, tanto la sociedad como el empleador valorizan no el título que se ostente, sino la capacidad de aprendizaje del individuo. Por otra parte, en el marco de la cultura, maestro no es solamente aquel que se ha graduado como docente. De hecho, cada trabajador tiene una responsabilidad en la capacitación de sus subalternos y colegas, con los que debe compartir tanto sus conocimientos como sus experiencias, frecuentemente sistematizadas por medio de manuales que los mismos trabajadores escriben y que son fundamentales en la preparación del personal de la empresa. Este solo hecho refleja una alfabetización efectiva y profunda que no sólo es funcional sino que contribuye a la articulación de la experiencia y el conocimiento informal.

Desde el punto de vista cogoscnitivo, este elemento es de la mayor importancia, dado que el aprendizaje se da en forma contextualizada, vinculado a su utilización inmediata y práctica. Aún más, los procesos de “ingeniería reversa o deconstructiva” que caracterizaron y tanto enriquecieron la génesis de la industria japonesa en los años cincuenta y sesenta, contribuyeron a la formación de núcleos de análisis y de trabajo donde el mejoramiento de los productos se hizo realidad no solamanete con el aporte de especialistas (ingenieros de producción, diseñadores o ejecutivos), sino de grupos que integraban diversos tipos de profesionales y miembros del personal de planta (ingenieros, capataces, ensambladores, y obreros en general).

Este tipo de estrategia de trabajo, característico de los conocidos “círculos de calidad” japoneses, combina la educación permanente, la investigación, el trabajo en equipo y ha sido fundamental para la búsqueda de soluciones a problemas específicos de la producción o para la profundización de los conocimientos sobre temas de especial interés para la labor productiva.

Ampliación progresiva de la pirámide de población por niveles educativos

Ha resultado fundamental el fortalecimiento y extensión de la educación preescolar, primaria y secundaria dentro de un marco educativo tradicional, pero riguroso y sólido. Un énfasis particular se ha puesto en el estudio de la lengua materna, la matemática y los idiomas extranjeros, aspecto éste último de vital importancia para los procesos de absorción tecnológica y desarrollo del intercambio comercial. Thomas Rohlen ha apuntado cómo el estudiante japonés recibe aproximadamente dos años más de matemática que su contraparte estadounidense si se contabilizan el número de horas de clase que recibe por semana y el número mayor de días lectivos con que cuenta el curso académico (1988).

A lo largo del último siglo, el Japón fue democratizando la educación cada vez más, por medio de la gratuidad y la obligatoriedad de la enseñanza, y el acceso a mayores niveles de educación: El 92% del alumnado concluye los estudios secundarios y el 35% ingresa a la educación superior. Es interesante observar que en el Japón, hasta hace unos años, los sistemas de postgrado no habían sido una prioridad.

Una de las características del sistema educativo japonés que busca el fortalecimiento de los procesos de transferencia tecnológica es la gestión de pasantías y estudios en el extranjero, especialmente en los Estados Unidos y en Europa. Este sistema facilita la actualización y formación de personal de centros de producción del más alto nivel del país.

Énfasis en la formación académica en áreas tecnológicas

Los planificadores de la educación japonesa, particularmente a principios de siglo, dieron gran importancia al desarrollo de las ingenierías, disciplinas a las que por primera vez se les dio carácter universitario, a pesar de que en Europa tales estudios pertenecían al ámbito de los institutos politécnicos. Por esta razón, a principios del Siglo XX, el Japón importó profesores en el campo de la tecnología y la ingeniería de diversos países de Europa y de Estados Unidos. Gracias a esta iniciativa se fundaron las primeras universidades técnicas, especialmente con la participación de muchos profesores alemanes. Hoy en día, por ejemplo, el 20% de los estudiantes de pregrado (bachillerato universitario) están matriculados en programas asociados con la ingeniería, mientras que solamente el 5% de los estadounidenses realizan estudios en este campo. El impacto de esta medida (que como vimos se origina en el tiempo de los Meiji) se ha hecho evidente.

Vinculación de las universidades a la actividad investigativa de la empresa

El papel de la empresa como entidad generadora de conocimiento ha crecido progresivamente a partir de los tiempos de la ingeniería reversa en la década de los cincuenta y sesenta. Hoy día las grandes corporaciones japonesas se han convertido en centros de generación de conocimiento e innovación. Consistentemente con la flexibilidad y capacidad de adaptación que ha caracterizado al Japón en su proceso de transformación productiva, las universidades japonesas han aprovechado esta circunstancia hasta el punto de que existen hoy día unversidades que confieren doctorados a estudiantes que han sido asignados como pupilos de investigadores de reconocido prestigio en centros de investigación de importantes corporaciones.

En muchos casos, las universidades han debido aceptar que quienes están en la frontera del conocimiento científico y tecnológico en ciertos campos son los investigadores corporativos, que además cuentan con mayores recursos que las mismas universidades y han sabido aprovechar este hecho. Este tipo de esquema contrasta fuertemente con la práctica de los Estados Unidos, por ejemplo, donde los centros de generación de conocimiento son los centros de investigación universitarios, y donde las empresas se nutren de la ciencia fundamental y hasta de la tecnología aplicada que genera la academia.