26 de Abril de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (117) I
Año: 1994

3. Berta BRASLAVSKY. La escuela puede. Una perspectiva didáctica. Buenos Aires: AIQUE, 1992. 120p., notas, cuadros, ilustraciones, bibliografía, índice.

En la primera edición de este libro (1991) se informaba sobre algunos aspectos de una experiencia que intenta explorar el papel que juega la enseñanza en la alfabetización inicial no obstante la covariación de los factores que intervienen en la realidad de la escuela y la crisis social que afecta severamente a la educación.

Se trata de un proyecto que tiene lugar en la Dirección General de Planteamiento de la Secretaría de Educación de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires con participación del Departamento de Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en el que intervienen los primeros grados de 17 escuelas de diferentes circuitos del Distrito Federal. El volumen consta de dos partes: la primera esboza un marco conceptual y la segunda relata algunos aspectos del proyecto en acción. En la primera, Encuadre General, se ensaya la interpretación de un paradigma siguiendo orientaciones que se desprenden del movimiento de reconsideración de la didáctica que actualmente ocupa a muchos especialistas. Por referirse a la alfabetización tiene en cuenta diversas perspectivas que enfocan a la misma: la antropológico-cultural, la histórica, la sociológica, la psicológica y lingüística. La segunda, El proyecto en acción, describía en detalle las características de la experiencia a nivel de aula.

En esta nueva edición se han ampliado y enriquecido los contenidos de la primera parte como resultado de mayores reflexiones, de más amplia documentación y de la misma experiencia. Los aportes del constructivismo en su nueva dimensión, que integra el doble problema de la participación mental del alumno y del maestro en la elaboración de significados; la revalorización de las teoría de Vigotsky, fundador de la teoría sociohistórico-cultural de la psicología y sus contribuciones doctrinarias y experimentales sobre la adquisición de la lengua escrita; investigaciones más recientes de distinto origen sobre la dimensión discursiva y la comprensión; la historia de la enseñanza y su evolución hacia la dimensión discursiva; la elaboración didáctica de lo actuado en escuelas de la ciudad de Buenos Aires, se presentan como fundamentos de un programa que aspira a contribuir en la búsqueda de “procedimientos científicos” para la iniciación en la escritura significante como la forma más elevada del lenguaje, que sucede al lenguaje oral y al lenguaje interior.

A este respecto, se introducen algunos parágrafos en el capítulo 3; se reorganizan y extienden los contenidos del capítulo 4 sobre conceptos esenciales para la iniciación en la lectoescritura; se introducen los capítulos 5 y 6, sobre “replanteos pedagógicos” y “consideraciones didácticas” respectivamente; en el capítulo 7 se analiza con más detalle el programa y su combinación de acciones.

En el desarrollo de estos capítulos se aconsejan algunos cambios para la formulación de objetivos en el primer ciclo, que parecen derivarse de la experiencia y que podrían responder al propósito de contextualizar el diseño curricular en vigencia. En el capítulo 9, finalmente, entre las valiosas producciones didácticas de las docentes, se seleccionaron tres testimonios sobre la dinámica del programa en el aula, que pueden comenzar a satisfacer los frecuentes interrogantes de los docentes acerca del “cómo”. Nunca se responde con recetas, como se desprende de la lectura de estos contados ejemplos, que se caracterizan por la originalidad de cada uno, si bien todos comparten los mismos principios.

No se ha modificado la segunda parte, que conserva su interés, en particular por la construcción de una escala de acceso a la escritura significativa, como también por la aplicación de técnicas que permiten visualizar el registro de la lectura. La experiencia reiterada en dos primeros grados durante el año 1991 ratifica empíricamente los rangos diferenciados al ingresar los niños a la escuela. También corrobora la evolución según la jerarquía de los mismos en el proceso individual, así como los perfiles del comienzo, mediados y fines del año ponen en evidencia su desplazamiento progresivo en la evolución colectiva de la muestra.

En cuanto a las implicancias prácticas, al final del segundo año se comprueban evidentes progresos en la normatización del lenguaje escrito que será más rigurosamente evaluada. No obstante, aparece la incidencia de factores ajenos a la enseñanza que tanto influyen en el fracaso escolar.

El capítulo 10 de la parte II de la presente edición rinde cuentas, provisoriamente, de lo actuado durante 1991. El saldo permite reconocer los efectos de la enseñanza, a pesar de las adversidades. En todos los casos, la doctrina y la práctica, en una experiencia que con tanta diligencia acompaña este feliz acierto de la Editorial Aique y que confirma los primeros resultados que sugirieron el título de la obra: La escuela puede.

Marta Llames Murúa