26 de Abril de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (117) I
Año: 1994

11. Sylvain LOURIÉ. Educación y desarrollo: Estrategias y decisiones en América Central. Buenos Aires: UNESCO/Grupo Editor Latinoamericano, 1990. 244p., notas, tablas, bibliografía, índice.

La edición en castellano del libro de S. Lourié sobre las estrategias y decisiones  educativas,   originalmente   publicado  en  francés  y  luego  en  inglés, constituye —además de un motivo obvio de satisfacción— una circunstancia propicia para reflexionar sobre la situación actual de la literatura socioeducativa.

La crisis de los paradigmas tradicionales utilizados en las ciencias sociales ha sido señalada reiteradamente en los últimos años. Esta crisis provoca, sin embargo, reacciones diferentes. En ciertos casos, que no son felizmente los más frecuentes, la crisis estimula reacciones de defensa de los viejos moldes tradicionales, acentuando aún más su carácter dogmático. En otros, más frecuentes, dichos modelos son reemplazados por visiones inmediatistas y particulares que dan lugar a un pragmatismo de corto plazo desvinculado —sólo en apariencia— de los modelos de interpretación global. Por último, y allí se ubica el análisis de Lourié sobre las decisiones educativas, la crisis de los paradigmas teóricos tradicionales intenta ser resuelta a través de un enfoque donde: i) las aspiraciones totalizadoras de esos paradigmas son superadas por el reconocimiento de la diversidad y, ii) el pragmatismo inmediatista es superado por un análisis que permite comprender la lógica de las acciones sociales y, a partir de ella, intervenir en su determinación.

Desde este punto de vista, lo más atrayente del análisis de Lourié es el intento por articular la lógica del sistema con la lógica de los actores. Para ello utiliza un esquema conceptual basado en Weber y en la teoría de las organizaciones (Crozier y Friedberg), enriquecido con una significativa cuota de conocimiento empírico directo que le permite superar los límites de cualquier marco teórico específico.

Sin desmedro de una lectura exhaustiva del libro —en particular de su parte tercera— tres aspectos merecen ser destacados por su fertilidad teórica: i) el rol de los actores y de los que toman decisiones, ii) la dimensión temporal y iii) la distinción entre estrategias de negociación y de ruptura. Con respecto a los actores, es sabido que los modelos teóricos tradicionales los concebían ya sea en términos de un voluntarismo abstracto y, en ese sentido, eran definidos como responsables de los resultados de la acción educativa, ya sea en términos de meros ejecutores —igualmente abstractos— de determinaciones estructurales. En el análisis de Lourié, en cambio, los actores son concebidos como participantes de un juego que se desarrolla en un determinado tiempo y espacio, donde existen ciertas reglas que definen un determinado sistema. Del análisis de Lourié no se desprende una reivindicación del papel del “individuo” en la determinación de los hechos históricos sino, en cambio, una comprobación según la cual no es posible explicar correctamente determinados hechos y situaciones sin un análisis de qué lugar y qué formas asumen la información, las demandas, los intereses y el conjunto de productos de los determinantes estructurales o sistemáticos en las personas que toman decisiones, en tanto hombres políticos y no como meros funcionarios administrativos o individuos des-contextualizados.

Con respecto a la relevancia de la dimensión temporal, el análisis de Lourié ilustra la relevancia de ella a través de la comparación con situaciones donde no existen ni historia ni tradiciones educativas fuertemente consolidadas. Paradójicamente, Lourié muestra que la ausencia de tradiciones educativas puede ser una fuente de actitudes conservadoras tan intensa como la existencia de una pesada herencia histórica o, a la inversa, la tradición puede constituir, en determinados momentos, una fuente importante de conductas innovadoras. En cuanto a la distinción entre estrategias de ruptura y de negociación como formas teóricas ideales que caracterizan diferentes tipos de orientación de los actores, el análisis de Lourié supera las visiones maniqueas según las cuales la ruptura es patrimonio exclusivo de los actores “dominados” mientras que la negociación es patrimonio de los “dominantes”. En el análisis de situaciones concretas, resulta interesante advertir que las posibilidades son muy diversas y que no resulta excepcional encontrar casos donde la estrategia de ruptura es iniciativa de un ministro frente a los sindicatos o frente a tradiciones y prácticas educativas consolidadas.

La fertilidad teórica del esquema planteado por Lourié se aprecia en los resultados del análisis de las experiencias centroamericanas de la década 1970-1980. Pero la lectura del libro de Lourié también constituye un estimulante ejercicio para el análisis de situaciones diferentes a las consideradas en el libro. Al respecto, es preciso señalar que el contexto sociopolítico y económico de los países de América Central y de América Latina en general ha cambiado notoriamente en los últimos diez años. La crisis económica, por un lado, y los procesos de democratización política, por el otro, han abierto un panorama donde se combinan dos elementos potencialmente conflictivos: i) la multiplicación de los actores y el aumento de las posibilidades de expresar demandas y ii) el estancamiento económico que reduce la posibilidad de satisfacer demandas y traslada al exterior una porción importante del poder de decisión. Esta combinación difícilmente podrá mantenerse por mucho tiempo. La ingobernabilidad y el conflicto están aumentando considerablemente y los interrogantes hacia el futuro se refieren precisamente a las posibilidades de mantener las reglas de juego democráticas con aumento de las cuotas de participación o, al contrario, las posibilidades de un retorno al autoritarismo y a la limitación de los espacios. En este contexto, la fertilidad del modelo de análisis propuesto por Lourié debería ser desarrollado a través de estudios empíricos sobre casos representativos de la situación presente. Dichos análisis permitirían apreciar, por ejemplo, cómo las políticas de ajuste estructural han modificado la situación de los diferentes actores. La disminución del gasto público, por ejemplo, ha provocado un significativo debilitamiento del sector educativo al interior del aparato estatal y sería sumamente útil indagar acerca de los procesos reales a través de los cuales se ha producido este debilitamiento. En el mismo sentido, sería útil indagar cuáles son los procesos reales que se desarrollan y explican la alta rotación en los puestos más altos de la administración educativa.

La explicación de nuevos escenarios exige modelos teóricos distintos a los tradicionales. Lourié ofrece un punto de partida para enfrentar el desafío de construirlos y, en esa perspectiva, la publicación de este libro constituye una auténtica contribución al desarrollo.

Juan Carlos Tedesco