19 de Enero de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (117) I
Año: 1994

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Pablo Latapí, investigador emérito del Centro de Estudios Educativos (CEE) que recibiera el Premio de Educación "Maracay" en 1981, dialogó con La Educación. La entrevista estuvo a cargo de Leonel Zúñiga M. y Carlos E. Paldao. (Fotografía SIP)
ENTREVISTA CON PABLO LATAPÍ
Pablo Latapí, investigador y formador de investigadores, fundador de varias instituciones, escritor infatigable, crítico independiente de la política educativa, es una de las figuras más conocidas en el escenario educativo, no sólo en su patria, México, sino en toda América Latina. Cursó sus estudios de Humanidades y Filosofía en México y los EE.UU y realizó su Doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad de Hamburgo, Alemania. En 1963 fundó —y dirigió durante nueve años— el Centro de Estudios Educativos (CEE), institución privada pionera en el campo de la investigación educativa, que ha inspirado la creación de varias instituciones semejantes en otros países latinoamericanos. En 1971 fundó también, la entonces Revista del Centro de Estudios Educativos (actual Revista Latinoamericana de Estudios Educativos) que se ha publicado sin interrupción desde hace 23 años. Juntamente con otros colegas puso en marcha en 1975 las Reuniones de Información Educativa, instancia que promovió la comunicación y la formación de los investigadores de la educación en México.

Su actividad se ha desarrollado generalmente desde la sociedad civil, pero también ha colaborado con el Gobierno de su país: fue Coordinador de Asesores del Secretario de Educación Pública (de 1978 a 1982), dirigió el Programa Nacional de Investigación Educativa del CONACYT (1977-1980) y fue Ministro en la Delegación Permanente de su país ante la UNESCO en París (1989-1991). Su trabajo académico ha estado acompañado de una constante actividad de periodismo editorial, primero en el periódico Exsélsior y desde 1976 en el semanario Proceso. Además de un centenar de artículos en revistas especializadas, entre sus obras publicadas se encuentran las siguientes: Diagnóstico Educativo Nacional (1964); Educación Nacional y Opinión Pública (1965); Mitos y verdades de la educación mexicana (1973); Comentarios a la Reforma Educativa (1976); Política educativa y valores nacionales (1979); Análisis de un sexenio de la educación en México (1980); Temas de política educativa (1981); Lecturas sobre educación de adultos en América Latina (1984); Profesiones y sociedad (1986, en colaboración);  Educación y escuela: Lecturas básicas para investigadores de la educación (3 vols., 1991-1992); El pensamiento educativo de Jaime Torres Bodet: Una antología (1993).
El tema central de los escritos de Pablo Latapí ha sido la política educativa —con ramificaciones hacia la distribución equitativa de las oportunidades escolares, los valores y la formación moral— la educación popular, el proceso de investigación educativa y su relación con la toma de decisiones, la enseñanza universitaria, la educación privada y la problemática de la educación organizada por la Iglesia. Su preocupación fundamental ha sido la justicia y la contribución que a ella puede hacer la educación.

Ha sido también consultor de varios organismos internacionales, entre ellos la OEA. En 1981 recibió el máximo galardón que otorga la Organización de los Estados Americanos a personalidades educativas de relevancia continental: el Premio Interamericano de Educación Maracay, actualmente Andrés Bello. Adicionalmente recibió, entre otras distinciones, en su país el Premio de Educación Luis Elizondo. Desde 1985 es Investigador Nacional en el Sistema Nacional de Investigadores de México. Actualmente se desempeña como investigador emérito en el propio Centro de Estudios Educativos que él inició hace 30 años y prepara un trabajo sobre Las máscaras de la justicia: desigualdades educativas que publicará la colección INTERAMER del PREDE/OEA durante 1994.
1. Uno de los temas que han captado la atención de los educadores en los últimos tiempos es el de la educación para la democracia. Teniendo en consideración sus últimos estudios sobre la equidad educativa, quisiéramos que nos indicara algunas de sus ideas al respecto.

2. Siguiendo esta consideración, cabe preguntarse si es posible que la escuela realice una tarea significativa en el campo de la formación para los derechos humanos. ¿En qué medida, o en qué sentido, considera usted que la escuela -o la educación en su vertiente institucional- pueda educar para los derechos humanos?


3. ¿Habría algunas experiencias con las que usted pudiera ilustrarnos, de forma especial, sobre la formación de este tipo de valores de respeto, de libertad, en una palabra, de vivencia de los derechos humanos en el ámbito escolar?

4. ¿Qué recomendaciones se podrían formular a educadores, directivos y responsables de la conducción del trabajo educativo para tratar de promover el respeto a los derechos humanos en las instituciones educativas?

5. Lo que dice nos plantea una inquietud y es acerca del futuro. ¿Qué perspectiva cree que existe en países como los de nuestra Región para el desarrollo de la educación vinculada a los derechos humanos? ¿Cuáles son las esperanzas? ¿Podemos ser optimistas, o tendríamos que ser pesimistas?

6. Tal vez el tema de derechos humanos esté incluido en un tema más genérico como es el de la justicia. Sabiendo que es éste un asunto en el que usted ha estado trabajando por mucho tiempo, nos gustaría plantearle la siguiente pregunta: ¿cómo ve usted la vinculación entre educación y justicia?

7. Hay algunas cuestiones que suelen plantearse como importantes con relación a la igualdad inicial de insumos en la generalización de la educación básica. Existen debates sobre la prioridad que deba tener la educación en cada país respeto a otros rubros del gasto público. Además, se discute acerca de la distribución del gasto educativo en los diversos niveles escolares; en el terreno de los hechos, los intentos de distribución suelen estar envueltos en acalorados debates, motivados por perspectivas e intereses muy divergentes. ¿Cuáles considera que podrían ser las aproximaciones más válidas a una redistribución real del gasto educativo en un país en el que, de inicio, la distribución de beneficios e intereses sociales tal vez no es la más justa?

8. A la luz de las tremendas distancias que existen entre países, a las que usted hace referencia, uno se pregunta ¿por qué la educación, en términos de gasto público, pareciera ser un bien que no es tan apetecible y por qué se le dedican tan escasos recursos comparativamente hablando? Y uno tiende a preguntarse también sobre cuáles son, en última instancia, los motivos para invertir, seriamente, en la educación y sobre todo en la educación básica.

9. En esta perspectiva, ¿no resultaría que la distribución de oportunidades educativas no es solamente un problema de justicia -considerada en términos de conciliación valoral con la conciencia propia o con la conciencia colectiva del bien común- sino también un problema de supervivencia social, de contenido estratégico, en términos de la política del Estado?

10. Dr. Latapí, antes de finalizar, quisiéramos pedirle que dirija un mensaje a nuestros lectores en relación con los temas que hemos abordado durante esta entrevista.