17 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (117) I
Año: 1994

Sugerencias y ejemplos de actividades que se podrían incluir en un currículo de educación moral

A continuación se ofrecen unas sugerencias —sólo a manera de ejemplo— sobre actividades que se pueden incluir en un currículo para desarrollar todos los aspectos de un individuo y ciudadano responsable. Estas sugerencias deberían ser expandidas, adaptadas a la realidad de cada sociedad, y se deberían tomar en cuenta la edad y el desarrollo psicológico de los niños y adolescentes que serán afectados por el currículo.

Para desarrollar un razonamiento crítico sobre hechos morales

Investigaciones en el área de la psicología del desarrollo moral han mostrado que las oportunidades de conversar y discutir dilemas o situaciones morales, tanto imaginadas como reales, promueven el desarrollo del razonamiento moral, y ayudan a que el niño o el joven piense progresivamente en forma más compleja y tome en cuenta más variables.6 Por lo tanto, un aspecto importante de este currículo es un período de tiempo reservado para discutir situaciones morales.

1. Seleccione situaciones que ya forman parte del currículo y que representan conflictos morales, y discútalas con los estudiantes. Por ejemplo, entre los muchos libros que los niños y adolescentes leen, hay varios que presentan situaciones en que uno de los personajes de la historia se encuentra en una situación de conflicto. Enfoque la discusión sobre hechos relacionados con la responsabilidad, el respeto, la cooperación, etc. Ayude a los niños a ver la situación desde diferentes perspectivas o puntos de vista, de esta manera entenderán mejor la importancia de tomar en cuenta las diferentes perspectivas de las personas comprometidas en la situación. Discuta con ellos qué debería hacer este personaje, y por qué. Si los niños ya saben escribir, pídales que escriban sus opiniones, o que escriban una composición acerca de la situación. De esa manera, además de enfocar el aspecto moral, se estarán desarrollando en ellos destrezas básicas de escritura y lectura.

2. Asígneles a los estudiantes la tarea de identificar situaciones que envuelvan un dilema moral en las lecturas que hacen, o en los programas de televisión que ven. Discuta estas situaciones en el grupo.

3. Incluya como parte del currrículo situaciones morales en las que estén envueltos los propios estudiantes. De esta manera ellos estarán motivados a discutir las situaciones, pues estas se refieren a su vida y a sus circunstancias, y comenzarán a identificar el contenido moral de ciertas situaciones, decisiones y reacciones. Por ejemplo, promueva que los niños compartan en clases, con sus compañeros, situaciones que ellos no consideran justas, o situaciones en las que no están seguros de lo que deberían hacer. Por supuesto que la manera como estas conversaciones ocurren va a depender en gran parte del nivel de desarrollo psicológico de los niños y, por lo tanto, los maestros deben estar muy atentos a sus necesidades y niveles de entendimiento.

4. Invite a los estudiantes a discutir, conversar y debatir hechos que muestren responsabilidad (o falta de ella) que estén ocurriendo en la comunidad, el país o el mundo. Tome personajes de la vida pública como ejemplos (buenos y malos) y discuta sus posiciones. Invite a los estudiantes a ofrecer sus opiniones, y a identificar qué son conductas y actitudes responsables, y por qué.

5.  Incluya, como parte importante de estas conversaciones, las situaciones en las que ciudadanos a veces se encuentren donde la tentación a actuar en forma corrupta es muy alta. Permítales a los estudiantes expresar sus propias opiniones, y discuta cuál sería el comportamiento más apropiado y responsable.

Para desarrollar un sentido de compromiso hacia el juicio moral propio y promover la acción moral

Hay investigaciones que muestran que el hecho de que las personas razonen a cierto nivel del desarrollo moral no significa que sus acciones sean representativas de su pensamiento.7 A medida que la persona avanza en su nivel de desarrollo, mayor correlación existe entre juicio y acción moral. Por lo tanto, parte importante del currículo debe ser el promover y enfatizar la correspondencia entre el juicio moral y la acción moral, y la práctica de esa acción moral.

1. Facilite la creación de una atmósfera democrática en el salón de clases, de manera que los estudiantes participen en la creación y ejecución de reglas; esto les permitirá sentir mayor responsabilidad por el cumplimiento de esas reglas, y les ayudará a entender mejor cómo funciona un sistema democrático. Enfoque en las responsabilidades de los miembros de una comunidad democrática (por ejemplo, deberes hacia el bien común, bienestar de la mayoría, etc.). La creación de una atmósfera democrática en las escuelas ha sido identificada en diferentes investigaciones8 como un factor que promueve un sentido de responsabilidad, y que ayuda a los estudiantes a desarrollar un modo más complejo de razonamiento moral y de acción moral.

2. Incluya como parte del horario un período para que los estudiantes tengan una reunión o asamblea en la que se discutan nuevas reglas o situaciones de disciplina que interesen a todos. Cuando una regla no se cumpla por algún estudiante, debe mencionarse en esta reunión, de manera que la decisión sea colectiva.

3. Promueva actividades en las cuales los estudiantes tengan que participar como voluntarios. Asigne tareas que requieran la participación de los estudiantes en trabajo voluntario en su propia comunidad o escuela. Una vez que los estudiantes hayan realizado varios trabajos voluntarios, discuta en clase la importancia del voluntariado, el sentido de responsabilidad que se necesita para ser un voluntario efectivo, y cómo el ser responsable permite crear una comunidad más unida. Dirija la atención hacia el hecho de que el servir como voluntario por alguna causa requiere cierto grado de compromiso personal en esa causa, y discuta cómo reforzar ese sentido de compromiso.

4. Promueva en los estudiantes la habilidad de tomar los puntos de vista de otros, no sólo en conversaciones sobre situaciones morales, sino también en momentos en que hay que tomar decisiones sobre acciones que se deben o no llevar a cabo. Es bien sabido en el área de la psicología del desarrollo moral que el poder ponerse en el lugar de otro es un requisito para pasar a los niveles más altos del desarrollo moral. Una manera de promover esta habilidad es discutiendo situaciones, tanto reales como imaginarias, en que el estudiante debe ver y entender la situación como si él fuera uno de los personajes, y luego como si fuera otro de ellos. Otra manera es hacer cambiar los papeles entre los estudiantes, especialmente cuando se discuta una situación en la que ellos están envueltos en la realidad; esto permitirá enfocar el aspecto del compromiso hacia la acción y la acción en sí misma. Estas actividades, por supuesto, tienen que ser planificadas en forma apropiada al desarrollo psicológico de los niños.

5. Muéstreles a los estudiantes las consecuencias de acciones responsables e irresponsables. Utilice miembros de la clase (sólo para las acciones responsables), y utilice personalidades conocidas como ejemplos positivos y negativos. Nunca use errores cometidos por los estudiantes como objeto de conversación con el grupo, a menos que sea el mismo estudiante el que presente el caso. Si el maestro ridiculiza al estudiante frente a sus compañeros, el estudiante sentirá la necesidad de defenderse, y se cerrará a la posibilidad de conversar abiertamente con el grupo.

6. Facilite la reflexión de estudiantes sobre sus propias responsabilidades. Asígneles responsabilidades a los estudiantes más jóvenes y muéstreles los resultados positivos de sus acciones responsables. De igual manera, pídales a los estudiantes menos jóvenes que elijan alguna responsabilidad específica en la que les gustaría trabajar (mejorar alguna destreza, ocuparse de la asistencia, etc.) y luego muéstreles los efectos de sus actividades responsables.

7. Promueva la preocupación de los estudiantes por sus compañeros y otros miembros de la comunidad; de esta manera los estudiantes aprenderán a pensar más en otros, en las consecuencias de su propio comportamiento en otros, y desarrollarán un sentido de responsabilidad por el bienestar de los demás.

8. Promueva la autoestima y un buen autoconcepto. Investigaciones8 que se han hecho han mostrado que una alta autoestima y un alto autoconcepto están relacionados con un alto sentido de cooperación y ayuda (lo que generalmente se asocia a una conducta responsable).

9. Organice proyectos especiales en relación con hechos que afecten al individuo y también al grupo en general; algunos ejemplos podrían ser acerca del reciclaje de materiales, el cuidado del medio ambiente, cuidado del salón de clases, etc. Discuta con los estudiantes cómo ciertas conductas en relación con estos proyectos son muestra de comportamiento responsable. Muéstreles las consecuencias de comportamiento irresponsable (al no cuidar el medio ambiente, tanto a nivel individual como a nivel institucional cuando, por ejemplo, haya instituciones que no respeten las leyes que protegen los bosques y áreas verdes).

Otras recomendaciones

El maestro y otros miembros del personal de la escuela deben servir de modelos a los estudiantes. Un maestro autoritario o un director injusto, por ejemplo, no promoverán un sentido de justicia, responsabilidad ni compromiso hacia la comunidad. Es muy importante recordar que aunque se esté en una posición de autoridad, si la escuela va a funcionar como un sistema democrático, el ejemplo comienza por sus líderes.

Es muy importante comprometer a los padres en este currículo. La educación moral ocurre a todas las horas del día todos los días, y será mucho más efectiva si hay colaboración entre los diferentes agentes de educación moral, principalmente padres y maestros. Al generar una comunidad democrática moral en el salón de clases o en la escuela, es importante incluir a los padres como miembros importantes de esa comunidad.

Sea creativo; cada salón de clases es un mundo. Utilice sus propios recursos y la imaginación para promover un sentido de responsabilidad en las generaciones más jóvenes.

Es tiempo de darle un lugar importante en el currículo a la educación moral y sus muchos elementos. Enfocar un solo aspecto de la moralidad —la responsabilidad— muestra potencial para desarrollar los aspectos cognoscitivos, afectivos y conductuales del sentido moral.