21 de Septiembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (117) I
Año: 1994


Principios para orientar el diseño y realización de un currículo sobre educación moral

Varios son los principios que deberían servir de guía para aquéllos interesados en el diseño y realización de un currículo sobre educación moral.

1. Foco del currículo: la responsabilidad. Debido a que un currículo de educación moral debería tratar de desarrollar todos los aspectos —cognoscitivo, afectivo y conductual— de una persona moral, la meta principal del currículo debería ser la educación y el desarrollo de un sentido de responsabilidad, ya que tal y como se explicó anteriormente, la responsabilidad incluye el desarrollo de estos tres aspectos.

2. Utilizar información existente en el área de la psicología del desarrollo moral. Este debería ser un currículo basado en principios generales de la psicología del desarrollo (o psicología evolutiva) de manera tal que responda a las necesidades y características de los niños y adolescentes de acuerdo con su edad y nivel de desarrollo, y por lo tanto sea más efectivo. Más específicamente, debería estar basado en principios e investigaciones de la psicología del desarrollo moral que es un área de estudio dentro de la disciplina de la psicología del desarrollo. Muchas investigaciones en esta área han mostrado que el razonamiento moral y la conducta moral siguen patrones de desarrollo que se relacionan con otras áreas del desarrollo humano, como por ejemplo el desarrollo cognoscitivo, afectivo, social, etc. Utilizar estas investigaciones y teorías para informar el diseño y realización de un currículo de educación moral, permitiría a los educadores ser mucho más eficientes y efectivos, ya que estas investigaciones muestran cómo el formar a una persona moral implica dirigir el interés hacia el desarrollo de destrezas y habilidades específicas, muchas de ellas cognoscitivas y afectivas por naturaleza.

Por ejemplo, en conformidad con diferentes estudios de la psicología del desarrollo moral, el desarrollo del razonamiento moral sigue un patrón que ve desde un extremo simple (muy pocas variables se toman en consideración), concreto (sólo se toman en consideración consecuencias concretas y perceptibles), externo (la persona no es capaz de pensar por sí misma qué es lo correcto o lo incorrecto, y necesita agentes externos que le digan qué hacer), y egocéntrico (la persona sólo puede entender una situación desde su propia perspectiva) a otro extremo mucho más complejo, interno, abstracto y menos egocéntrico.3 Recientes investigaciones sobre el desarrollo de un sentido de responsabilidad4 han mostrado el mismo patrón. Por lo tanto, al diseñar currículo para enseñar un sentido de responsabilidad, los especialistas en currículo y los maestros deben prestarles atención a la edad y al nivel de desarrollo de los niños o jóvenes para quienes se diseña el currículo. De esta manera, las actividades, objetivos y evaluaciones responderán a las características del desarrollo psicológico del niño, y serán más efectivas.

3. La educación moral debe ser parte de muchos aspectos del currículo general. La educación moral debería ocurrir no sólo en un período específico del horario de clases, sino también formar parte de otras materias. Por ejemplo, en literatura se pueden discutir temas morales presentados en diferentes obras de la literatura local, latinoamericana o mundial; en historia se puede incluir una revisión de decisiones éticas hechas en diferentes momentos históricos y examinar cómo esas decisiones afectaron el curso de la historia, etc.

4. El currículo de educación moral debería ser diseñado prestándole atención al contexto sociocultural. El currículo de educación moral debería prestar atención al contexto cultural, social, económico, político, etc., en que el proceso de educación ocurre. A pesar de la universalidad de los patrones de desarrollo del pensamiento moral presentados por múltiples investigaciones en muchos países del mundo5 ciertos principios y valores morales son determinados por la cultura, y es importante respetarlos. Algunas actividades que son apropiadas en un contexto puede que no lo sean en otro. Por lo tanto, el currículo de educación moral debe tomar en cuenta la realidad sociocultural al adaptar teorías de desarrollo moral y educación moral de otros países. Más específicamente, la mayoría de las teorías de la psicología del desarrollo moral han sido formuladas en los Estados Unidos y en países europeos; muchas han sido evaluadas en contextos latinoamericanos, asiáticos y africanos, y aunque el patrón de desarrollo es el mismo, el contenido de la moralidad es diferente. Por lo tanto, es importante adaptar las teorías a la realidad del país donde se van a implementar.

5. El currículo debería ser diseñado por varios miembros de la comunidad. El diseño de este currículo debería hacerse no sólo por especialistas curriculares, sino también por maestros y estudiantes, de manera que el currículo refleje la realidad e intereses de los maestros y estudiantes. En algunas situaciones probablemente también se podría incluir a otros miembros de la comunidad educativa o de la sociedad en general. De esa manera, también, estarán representados diferentes puntos de vista. Por supuesto que esto crea la necesidad de revisar programas de educación de maestros; estos programas necesitan un mayor énfasis en la psicología del desarrollo infantil y juvenil y en la educación moral.