17 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (117) I
Año: 1994

Introducción

Las metas de los sistemas educativos de diferentes países en el mundo varían de acuerdo con sus realidades culturales, económicas, políticas y sociales. Sin embargo, al revisar las leyes de educación y otros documentos en los que los países hacen explícitas sus metas educativas, un fin de la educación que parece ser común a todos los países del mundo es la formación y educación de una persona ética y responsable como individuo y como ciudadano. En una revisión de la literatura hecha por Davis en 1980, se señala que esta meta ya había sido propuesta como fin de la educación en los tiempos de Aristóteles y Platón, y que de hecho, la formación de un ciudadano moral y responsable era parte muy importante de la visión que ellos presentaban para la educación. Esta misma visión aparece reflejada a través de la historia en los ideales de grandes educadores como Pestalozzi, Rousseau, Herbart, Spencer y Dewey entre muchos otros; y más recientemente en las leyes de educación de muchos países.

Sin embargo, a pesar de este acuerdo casi mundial, el currículo de la educación formal en la mayoría de los países no incluye ningún tipo de contenido, actividad u objetivo que se relacione con esta meta de la educación, y Latinoamérica no ha sido la excepción desafortunadamente. La mayor parte de los esfuerzos han sido muy pocos y generalmente muy independientes de los programas centralizados que existen en la mayoría de los países. Por ejemplo, en Colombia el componente del gobierno escolar en los programas de Escuela Nueva promueve la formación de una conciencia ética ciudadana, pero inclusive, a pesar del gran éxito de este programa, el mismo sólo existe en las escuelas rurales, y hay variación en la efectividad con que el gobierno escolar se ha implementado en distintas escuelas del país. En Venezuela también ha habido un esfuerzo en un par de escuelas experimentales donde se ha establecido el programa llamado “República Escolar”. Este también enfatiza la formación de un ciudadano responsable y ético, pero ha tenido muy poco alcance, y nunca ha formado parte del currículo centralizado de la escuela básica. En los Estados Unidos, ha habido algunos intentos también independientes, como por ejemplo el programa “Facing History and Ourselves” (Examen de la Historia y de Nosotros Mismos), diseñado por Strom y Parsons en 1982, el cual enfatiza la formación de actitudes y comportamientos morales al examinar el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial; o el programa “The Just Community Approach” (El Enfoque de la Comunidad Justa), diseñado por Kohlberg, que enfatiza la formación de valores morales que permiten vivir en una comunidad democrática.

La realidad de los países latinoamericanos en el presente muestra la necesidad de que la educación le preste más atención a la formación moral de las generaciones más jóvenes. A través de los años la educación moral se ha dejado de lado y se han enfatizado otros aspectos de la vida académica; aunque no hay una investigación que lo compruebe, esto parece estar muy relacionado con el incremento de la violencia, el nivel de corrupción y los actos de agresividad que ocurren a diario en la mayoría de los países latinos. En entrevistas que realizara en 1986 con adolescentes venezolanos, encontré que la mayoría veían como un problema general del país el nivel de corrupción que existía, tanto a nivel de gobierno como a nivel individual. La situación en otros países no es distinta; sólo falta ver la situación de Perú y de Brasil en los últimos meses. La necesidad de un cambio profundo es seria, y ciertamente la educación es el vehículo más efectivo que tienen los países para proveer oportunidades de cambio social.

Este artículo es una respuesta a esa necesidad. Más específicamente, el propósito de este artículo es:

1. Proponer la inclusión de un currículo explícito (contrariamente a la idea de la formación de valores a través del currículo escondido) de educación moral o educación de valores en las escuelas de los países latinoamericanos.
2. Proponer que la meta general de este currículo sea la formación de un sentido de responsabilidad, tanto a nivel individual como ciudadano.
3. Presentar y discutir varios principios que deberían guiar la planificación y realización de este currículo de educación moral.
4. Presentar algunas sugerencias sobre posibles contenidos y actividades que deberían ser incluidos en dicho currículo.