9 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (117) I
Año: 1994

Por qué enfocar el desarrollo de la responsabilidad como la meta de un programa de educación moral

El contenido del currículo de educación moral ha sido mucho motivo de controversia en diferentes países del mundo, y probablemente ello explica por qué muchos países han escogido dejar a la educación moral fuera del currículo. Parte de la controversia se debe a una discusión sobre qué es una parte legítima de un currículo sobre educación moral (el contenido); unos piensan que los valores religiosos deberían ser parte, otros están en desacuerdo; unos piensan que ciertos valores tradicionales deberían ser incluidos, otros están en desacuerdo, etc. Sin embargo, todos parecen estar de acuerdo en ciertos valores básicos de comportamiento: honestidad, respeto, responsabilidad, empatía, preocupación por los demás y el bien común, entre muchos otros; pero, la manera como estos valores son transmitidos es motivo de desacuerdo.

Lo que este artículo propone es que el currículo sobre educación moral enfoque el desarrollo de un sentido de responsabilidad, tanto a nivel individual como a nivel ciudadano, ya que, en general, diferentes sectores de las sociedades complejas y plurales están de acuerdo en que la responsabilidad es un valor necesario para el buen funcionamiento de las instituciones sociales, y ello debería ayudar a crear muy poca controversia al respecto. Además, debido a que la responsabilidad es un constructo bastante complejo, al hacerles desarrollar a los jóvenes un sentido de responsabilidad, muchos otros valores y principios formarán parte del currículo. Pero, ¿qué es responsabilidad y por qué se considera un constructo complejo?

En una revisión de escritos sobre responsabilidad desde un punto de vista psicológico1 se encontraron por lo menos nueve sinónimos de responsabilidad, entre ellos: causalidad, culpa, juicio moral, control, disciplina personal, etc. Sin embargo, en la mayoría de los artículos revisados, los autores discutían la realidad de que la responsabilidad parece implicar mucho más que ninguno de estos sinónimos individualmente. La definición de responsabilidad utilizada en este artículo es la propuesta por Kohlberg y Candee,2 ya que parece ser mucho más completa y apropiada para el campo de la educación. De acuerdo con estos autores, responsabilidad es el compromiso o la necesidad de actuar que una persona siente como consecuencia de su propio razonamiento moral. Es decir, el concepto de responsabilidad implica un aspecto cognoscitivo (el proceso de razonamiento moral y formación de un juicio); otro afectivo (el compromiso que la persona siente de responder a ese juicio propio con una acción); y otro conductual (el hecho de que este compromiso hace que el juicio se convierta en acción). Puesto que la responsabilidad incluye estos tres componentes, la educación de un individuo responsable debe enfocar los tres aspectos individualmente y en sus interacciones.

Más específicamente, formar un sentido de responsabilidad implica:

1. Un componente cognoscitivo, porque el individuo debe, primero, aprender cómo seguir un proceso de razonamiento crítico sobre una situación que tiene implicaciones éticas o morales; es decir, el individuo debe entender la situación y razonar sobre qué es lo que se debería hacer en esa situación.

2. Un componente afectivo, porque para que un juicio moral se transforme en una acción responsable, es necesario que la persona en sí misma aprenda a sentir el compromiso de actuar con base en su propio razonamiento moral. En otras palabras, el juicio moral por sí solo no implica un sentido de responsabilidad hasta que la persona siente que ese juicio le atañe a él o ella directamente, personalmente.

3. Un componente conductual, porque un sentido de responsabilidad que no se traduce en una acción es incompleto, y la persona necesita aprender cómo actuar en respuesta a su propio juicio moral. Tener el sentido de responsabilidad por sí solo no es suficiente, hace falta actuar con apoyo en ese sentido.

Debido a que la responsabilidad implica todos estos componentes, desarrollar un sentido de responsabilidad sería una manera bastante completa de educar moralmente a las generaciones más jóvenes. El individuo no sólo será capaz de razonar en forma compleja acerca de situaciones que requieren opciones morales, sino que también será capaz de actuar en una forma responsable en su grupo o comunidad, y esto puede ser generalizado de situaciones personales a situaciones sociales en que hay la expectativa de que la persona actúe de tal forma que muestre responsabilidad hacia el bien común.