17 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (116) III
Año: 1993

10. Guillermo A. OBIOLS y Silvia Di SEGNI de OBIOLS. Adolescencia, postmodernidad y escuela secundaria. Buenos Aires: Kapelusz, 1992. 136 p., notas, bibliografía, índice.

Este libro tiene por finalidad realizar un enfoque global de la crisis de la escuela secundaria y la situación del alumno adolescente en las condiciones de postmodernidad de Argentina. Si se considera a la posmodernidad como una edad de la cultura como lo plantea Jean-Francois Lyotard (La condición postmoderna, Buenos Aires: REI, 1989, p.13), la misma se constituye en el marco que moldea tanto a los sujetos como a las instituciones y las prácticas sociales, las define y resignifica permitiendo comprender lo que sucede con ellas. Ya no se vive en la época de los adolescentes existencialistas sartreanos. Tampoco se trata de las generaciones masivamente politizadas de los años setenta. La hipótesis de los autores es que buena parte de los adolescentes de fin del actual siglo se hallan influidos por un “clima de ideas” de posmodernidad. Esto no significa que los jóvenes hayan leído a Lyotard, como la adhesión al existencialismo no implicaba que conocieran más que las tapas de El ser y la nada de Sartre. La analogía con el existencialismo —que por lo demás no debe ir más allá de esta comparación—, puede tener algo de fructífero si se repara que, en dicha corriente, había por un lado, una importante producción teórica y filosófica y, por otro, una “moda” que incluía una vestimenta, un aspecto físico y ciertas actitudes o hábitos. En el caso de la posmodernidad también nos encontramos con estas dos vertientes: una producción teórica sobre la cuestión y una moda que, debido a los medios de comunicación, se difunde en todo el planeta.

Pero no sólo buena parte de los adolescentes son posmodernos, sino que la sociedad misma se “adolescentiza” en las condiciones de posmodernidad y la escuela secundaria, una institución hija de las ideas de la modernidad, ingresa en una crisis mucho más profunda que en cualquiera de sus etapas anteriores. El deterioro de la escuela secundaria argentina en el tiempo se mide por décadas; en el espacio, en mayor o menor medida, abarca a la casi totalidad de los establecimientos educativos, y en cuanto a sus manifestaciones las hay de todo tipo y tenor. Limitaciones de insuficiencias académicas, violencia estudiantil, deterioro de la relación docente-alumno-padres, son sólo algunas de sus manifestaciones que muestran que algo no funciona del todo bien en la escuela secundaria de Argentina. Los autores a lo largo del texto realizan un análisis general de la escuela secundaria actual, de las diversas facetas de su crisis, de la historia que llevó a la actual situación, de las condiciones sociales y culturales en las que se desenvuelve la escuela, de la situación en que se encuentran el alumno adolescente, los profesores y los padres, de los proyectos de transformación. No se trata de una investigación educativa, sino más bien de un ensayo general sobre la situación de la escuela secundaria argentina, aunque, naturalmente, hace uso de los resultados de varias y valiosas investigaciones sobre el tema. Aunque hay muchos libros destinados a tematizar la escuela secundaria, el presente se distingue de cualquier otro por otorgar en el análisis un papel central a la noción de posmodernidad. Los autores afirman que desde esta noción —que involucra una gran cantidad de ideas— es posible entender mejor la situación de la escuela y del alumno adolescente. En la primera parte se trata suscintamente la cuestión “modernidad-posmodernidad”, considerando, en particular, el “clima de ideas” posmodernista gestado en la década de los ochenta, como el marco de referencia en el que se mueven y se redefinen el sujeto adolescente y la institución “escuela secundaria”. La segunda parte tematiza la cuestión del adolescente considerando algunos análisis clásicos como los de Arminda Aberastury, Peter Blos, Erik Erikson y Louise Kaplan a la luz de las nuevas condiciones socio-culturales. La tercera parte considera la situación de la escuela secundaria, ámbito clásico de socialización del adolescente en las condiciones de posmodernidad. El trabajo se cierra con una serie de reflexiones a modo de conclusión. La lectura de este inteligente, riguroso y orientador estudio es indispensable no sólo para docentes, alumnos y padres, sino para responsables de alto nivel de conducción socioeducativa y cultural.

Marta Llames Murúa