22 de Julio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (116) III
Año: 1993

3. ¿Cuáles considera que podrían ser los cambios más importantes en este terreno en el que —tal vez, como usted dice— existan responsabilidades que no debieran ser asumidas directamente por los docentes, sino probablemente por otras instancias dentro del sistema educativo?
Quizás el problema principal es que la sociedad pide al educador que siga siendo el vehículo fundamental para transmitir información. Que tenga la capacidad para crear, con muy pocos elementos, una experiencia de aprendizaje realmente significativa para los alumnos. Esto significa que se sigue asumiendo lo que ha sido llamado, a veces, el mito del “profesor creativo”.

En las profesiones que están más desarrolladas, nadie esperaría que un profesional, un médico por ejemplo, fuera “creativo” para desarrollar su trabajo. A nadie se le ocurriría que, fuera de situaciones verdaderamente excepcionales, una operación o un tratamiento, por ejemplo de cálculos en el riñón, se hiciera de una manera nunca probada antes. Lo que se espera del médico es que utilice procedimientos que han sido probados, que han tenido éxito en muchas oportunidades. Se espera que el médico vea cuál de ellos se ajusta al paciente específico y que, en consecuencia, le haga el tratamiento correcto. Lo mismo pasa en otras disciplinas. Pero a los maestros les pedimos que improvisen. Quizás lo más terrible de todo es que esta situación propicia el que no haya conocimiento acumulado como existe en otras disciplinas.