21 de Enero de 2018
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Colección: La Educación
Número: (115) II
Año: 1993

14. Eduardo PALOMINO THOMPSON (Frater Maristae Scolarum). Educación Peruana: Historia, análisis y propuestas. Lima: ProEducación, 1993, 334 p., notas, bibliografía, índice.

Perú vive una profunda crisis que, según muchos, sería la más grave de toda su historia republicana y que no se limita a sus aspectos coyunturales socio-económicos, políticos y culturales. Ella penetra el conjunto de la estructura social peruana y se hace más notoria en aspectos éticos y valorativos y particularmente en lo educativos. Tal vez su manifestación mayor sea una falta de concepción de formación integral y en su interior un énfasis en la relación con la vida real y el mundo del trabajo. En momentos de crisis es parte importante de las soluciones últimas y más profundas una mejor educación de las personas.

Palomino Thompson afirma que no es necesario hacer un diagnóstico muy técnico para conocer cuán crítica es la situación de la educación peruana. Señala que hay consenso nacional en torno a muchas constataciones, algunas de las cuales son: la gran mayoría de la población no pasa por la educación inicial; millones de niños no terminan la educación primaria; millones de mayores no la tienen por una elevada deserción escolar muchas veces fruto del desánimo por la repitencia; la educación secundaria tampoco abarca a todos los que la requieren y no contribuye a lograr una formación completa, terminal, ni da bases sólidas para un trabajo o el ingreso a la educación superior; y hay un reducido acceso a la educación especial u ocupacional cuyos resultados no son exitosos. De igual manera en lo que se refiere a los aspectos valorativos, éticos, o a las bases esenciales de una identidad nacional, religiosa y cívica y a la obtención de habilidades básicas instrumentales, los logros no son ni medianamente satisfactorios.

En lo que se refiere a los maestros y directores —agentes claves en el proceso educativo escolarizado— no tienen muchas veces la formación suficiente; la mitad carece de título; los directores, en su inmensa mayoría, no tienen formación gerencial educativa especializada. Por otra parte el sector educativo se encuentra muy mal remunerado y muchas veces demasiado politizado y alienado por ideologías foráneas, por lo que ha perdido, en muchos casos, su mística educativa. Los padres de familia, y sobre todo los medios de comunicación, no colaboran, y con no poca frecuencia dificultan el trabajo educativo. Tampoco es novedad decir que del 85% de los alumnos que estudian en colegios del Estado, la inmensa mayoría recibe una educación deficiente y muy inferior a la que esos mismos centros educativos ofrecían hace 30 años. Las huelgas magisteriales han contribuido notablemente a ese grave deterioro educativo. A esta situación se agrega que también una parte del sector educativo privado brinda una formación deficiente.

Sin embargo, no todo es negativo pese al durísimo diagnóstico que se presenta. En los últimos decenios la cobertura del sistema educativo se ha desarrollado espectacularmente en provecho de la universalización de la educación; la tecnología educativa ha tenido avances importantes en muchos ambientes; la concepción moderna general de la educación también se ha impuesto en los medios de cierta cultura educativa y con ello están adquiriendo vigencia una serie de conceptos fundamentales que, a la larga, podrían cambiar profundamente el sentido de la educación nacional. También hay que destacar la existencia de un número importante de centros educativos, religiosos, particulares y algunos estatales, que realizan un trabajo eficiente y hasta de calidad competitiva con los estándares intencionales. De igual manera hay algunas Facultades de Educación, y ciertos Institutos Pedagógicos han hecho un trabajo encomiable.

Ante esta situación el estudio presenta propuestas para mejorar estos graves problemas. Por la amplitud del campo, el autor se concentra sólo en ciertos aspectos importantes y orientados, básicamente, en niveles escolarizados: educación inicial, educación primaria y educación secundaria de niños y adolescentes, tanto estatal como privada. De esta forma, aunque no trata la totalidad del problema educativo, lo hace en una serie de temas de alta significatividad. Para ello el libro se estructura en torno a cinco capítulos: (i) las políticas educativas en el Perú en los últimos sesenta años; (ii) aspectos teóricos básicos para una política educativa nacional; (iii) aspectos generales de la educación nacional; (iv) estructura del sistema educativo; y (v) la educación inicial, primaria y secundaria escolarizada de menores. Los tres últimos capítulos además del análisis formulan propuestas operativas.

Este libro se enmarca en el postulado de que sean las instituciones educativas en sí, más que el Estado o los padres de familia, las que reciban la responsabilidad que les compete para organizar, con una autonomía orientada y supervisada a posteriori, el servicio educativo colegial dentro de las muchas alternativas que estimen convenientes. En concepto del autor al Estado corresponderá dar las pautas generales y supervisar la calidad y a las familias participar e intervenir correctamente en las funciones que les correspondan: pocos dudan hoy en día que los colegios estatales y privados han ido perdiendo autonomía a manos de los entes burocráticos del Estado y que ello también ha incidido en una pérdida de calidad. Por eso, en otras palabras, postulamos que el Centro Educativo debe regresar a ser el mismo; con su estilo, identidad, peculiaridades y alternativas y que en ello reside, centralmente, las posibilidad de una mejora sustancial de la educación peruana estatal y privada.

Eduardo Palomino Thompson es Hermano Marista; a su amplia experiencia educativa, une el haber sido Provincial de su congregación y desde 1974 Presidente del Consorcio de Centros Educativos Católicos. Con dominio del tema y agudo conocimiento de su realidad nacional, analiza objetivamente su entorno para formular planteos concretos. Sin duda, en momentos de crisis, parte importante de las soluciones últimas y más profundas se encuentra en la mejor educación de las personas. De allí que, sin lugar a dudas, una mejora sustancial en la calidad educativa que brinde el Perú se perfila como un factor esencial para revertir la crisis nacional que se da actualmente en el país. La (re)visión del autor sobre su realidad y a partir de ella una fundamentada propuesta constituye un positivo aporte que se abre como un interrogante al entorno sociopolítico y económico.

Marta Llames Murúa