17 de Octubre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (115) II
Año: 1993

Análisis del peligro sísmico sobre Guayaquil


Sismología regional

En el Ecuador han ocurrido más de 97 sismos destructivos desde 1541 hasta la actualidad,5 tal es el caso del sismo de Esmeraldas (1906), que ha sido catalogado como uno de los de mayor magnitud en el mundo (Richter 8.9).

La sismicidad del Ecuador obedece a tres grandes fuentes generadoras de sismos: la primera asociada con la subducción de la placa Nazca (placa oceánica) por debajo de la placa Sudamericana; la segunda que corresponde al fallamiento continental; y finalmente la sismicidad asociada con el vulcanismo activo, la que sin embargo sólo es importante como fuente generadora de sismos moderados en el entorno de los volcanes.6

El sismo más destructivo en la historia de Guayaquil (con intensidades 8 y 9 de la escala Mercalli) fue el ocurrido en mayo 14 de 1942, de magnitud 7.9, localizado a 250 km de la ciudad, frente a Jama, Manabí. La predicción citada en las referencias Nos. 7 y 8, y presentada en el cuadro No.1, se refiere precisamente a esta fuente.7

No obstante, sismos provenientes de otras fuentes sismogenéticas han generado eventos importantes, como el sismo de agosto de 1980, de magnitud 6.1, localizado 20 km al noroeste de Guayaquil.

También preocupa la gran actividad presente de la falla Pallatanga,8 causante en 1797 del terremoto de Riobamba (Magnitud Ms = 7.4), la que probablemente por ser de carácter regional no ha sido estudiada lo suficiente por científicos de otros países.

Esta falla, que se prolonga hasta el Golfo de Guayaquil, generó el 11 de junio de 1991 (a 20 km de la Troncal), un sismo de magnitud Richter 5.4, que fue registrado por varias estaciones de la Red Nacional de Acelerógrafos de la Universidad Católica de Guayaquil.9

A diferencia de los sismos provenientes de la zona de subducción localizada al Oeste, registrados en nuestra ciudad con frecuencias predominantes que hacen vulnerables a edificaciones de mediana altura, la falla Pallatanga es capaz de producir sismos cercanos que contienen variadas frecuencias vibratorias que pueden afectar a un espectro más amplio de edificaciones.

Afortunadamente, la intensidad de los desastres ocurridos en el pasado no ha alcanzado la dimensión de otros producidos en el Ecuador (Ambato 1949, 40.000 muertos). Adicionalmente, otras dos razones han contribuido a que se subestime la amenaza sísmica que actualmente afecta a Guayaquil:

1.El silencio sísmico en la zona de subducción frente al Ecuador (desde 1942 no se registran eventos categorizados como desastres).

2.Las características de las edificaciones y uso de los suelos han variado en los últimos cincuenta años. Por ejemplo, se ha dado paso a la construcción de edificios esbeltos sobre suelos flexibles.

Interacción dinámica entre suelo y estructura

El tamaño de la solicitación sísmica que la edificación debe resistir, está en función de la interacción dinámica entre suelo y estructura. Garantizar la seguridad de un edificio, por ende, no es sólo un problema de resistencia; sin embargo, la calidad y tipo de los materiales utilizados, así como los criterios de diseño empleados, inciden grandemente en la vulnerabilidad de una estructura.

La interacción dinámica entre suelo y estructura puede estudiarse mediante el efecto de resonancia, que ocurre cuando la frecuencia de vibración predominante de una estructura coincide con la del suelo, sometiendo a ésta una solicitación sísmica de severidad extrema. Dado que este efecto se produce en circunstancias muy particulares, resulta más conveniente caracterizar a las estructuras mediante el denominado “riesgo de resonancia”, es decir, la fracción de la condición extrema que se espera que la estructura desarrolle.