22 de Septiembre de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (115) II
Año: 1993

9. En este momento tenemos en preparación para su próxima publicación un trabajo de usted y su grupo de colaboradores sobre indicadores de la comprensión lectora. Nos gustaría que nos pudiera señalar algunos de los aspectos que usted considera más relevantes de este trabajo y cuál es la relación del mismo con el apoyo de sus actividades de investigación por parte de la OEA.
Este trabajo, en realidad, no viene a ser sino la síntesis de todos los trabajos anteriores. Porque con ese nuevo libro estamos tratando de contribuir a resolver la necesidad que tiene el maestro de tener algunos indicadores que le muestren si el niño está, o no, adquiriendo la comprensión lectora. En el estudio proporcionamos algunos elementos de teoría sobre lo que pueden ser estos indicadores. Luego señalamos algunos textos con algunas preguntas, a manera de ejemplos.

A partir del contenido del libro, el maestro puede fabricar sus propios reactivos. También puede adecuarlos a su lenguaje, a su vocabulario. Lo importante es que se trata de un material que puede ayudar al maestro a tener una idea básica de en qué consisten los elementos que acompañan la comprensión lectora. La posibilidad de hacer un resumen, de contestar unas preguntas, de generalizar lo que está haciendo, de crear un texto semejante al que le proporcionamos. La posibilidad, por ejemplo, de estar o no estar de acuerdo con el texto, de criticar y, también, la posibilidad que es muy importante de prever, este famoso talento de muchos, que es el prevenir lo que puede pasar, son aspectos que se exploran, como indicadores de la comprensión lectora.

A través de todos estos indicadores, el maestro puede ir aprendiendo a enseñar de tal forma que el niño no solamente aprenda a leer concretamente este pequeño párrafo, o este pequeño cuento. El maestro puede aprender a apoyar en el niño toda su capacidad crítica y de razonamiento; toda su lógica y su creatividad. Puede aprender a desarrollar todos esos elementos, que, en realidad, constituyen el ser un buen lector.
Un buen lector es aquel que no sólo puede descifrar y repetir el contenido de un texto, sino que puede apropiarse de él, interpretarlo y utilizarlo. Cada uno de nosotros tiene una experiencia diferente. Recuerdo un texto, que leí hace mucho tiempo. Se llamaba El Libro es el Lector, parodiando un poquito a Mc Luhan. Efectivamente, el libro es el lector. Porque usted y yo podemos leer el mismo libro y para usted es una cosa y para mi es otra. Para mi misma, un libro que leo hoy será diferente muy probablemente difernte si lo leo dentro de diez años, o dentro de veinte años. Lo que fue mi primera lectura de El Quijote, en la escuela secundaria, es totalmente diferente al Quijote que leí después, ya en la edad adulta, y al Quijote que leo ahora, en la vejez. Son textos totalmente distintos a pesar de que el libro es el mismo. Yo soy quien es diferente. Mi manera de leer también es diferente. Mi experiencia es diferente, mi comprensión de la vida es diferente.

Pero esto lo tenemos que aprender. De lo contrario pensaremos sobre los textos de una forma estática. Como cosas sin vida. En el fondo, sin mensaje. Al referirnos a tal o cual libro, como El Quijote nos conformaremos con afirmar “ya lo leí; lo leí en la secundaria.”

Es necesario que los niños vayan aprendiendo que un mismo texto les puede decir cosas distintas en situaciones diferentes. Así, iran aprendiendo a ser lectores y críticos, lectores que saben aprovecharse de la esencia del mensaje. Que saben disentir, que saben, cuando lo consideran necesario, ir en contra de lo que el texto les está proponiendo. Que no se contentan con aceptar el texto sin considerar su significado, cualquiera que este sea.
Me acuerdo de una persona que me decía, “¿Cómo no va a ser cierto eso, si lo leí en un libro?” La magia de la escritura es tremenda: una vez que algo está escrito, tiene que ser verdad.

El niño tiene que aprender que no necesarimente es así. Que no todo lo que está escrito es verdad. Que podemos escribir muchas cosas que son mentiras. Es durante toda la escuela primaria que el niño va a aprender a leer de esta manera. No lo va a aprender de primero a segundo, lo va a aprender, si el aprendizaje de la lectura es un esfuerzo que se continúa durante toda la escuela primaria. Lo importante es que llegue a poder leer en una forma crítica, en una forma razonada, en una forma que le de posibilidad de generalizar.