23 de Julio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (115) II
Año: 1993

8. Esa idea del acompañamiento del profesor de primero a segundo y quizás más adelante. Esa idea de darle más prioridad al proceso mismo de desarrollo en aprendizaje, y no al fraccionamiento de información sobre determinadas disciplinas, reforzado con un sitema de premios y castigos orientado a asegurar la repetición mecánica de ideas y procedimientos, sugiere una serie de transformaciones profundas y de cambios importantes en las concepciones . ¿Qué sentido tienen los años o ciclos escolares, qué sentido tienen las estadísticas de reprobación y aprobación, hasta qué punto es relevante el sistema de gestión del aprendizaje que se aplica en la mayoría de los países, en ocasiones desde la educación básica hasta la especialización de postgrado?
De verdad, ¿qué sentido tiene?. Le voy a contar una experiencia extraordinaria en el Estado de Guanajuato, en México, en un pueblito de muy pocos habitantes, cerca de La Piedad, una ciudad pequeña de la región central del país. Allí hemos encontrado a una maestra que, por propia iniciativa, pidió a sus jefes seguir con sus niños de primero a segundo, a tercero y, así hasta concluir la primaria. Actuamente, está en sexto y va a salir la primera promoción. La maestra nos ha invitado a ir para ver lo que los niños han aprendido y cómo los niños han evolucionado con ella, acompañándolos desde el primer año. Es una experiencia excepcional, y tengo muchísima ilusión de ver qué fue lo que pasó. Porque esta maestra es de las que están convencidas del proceso de enseñanza/aprendizaje y de la necesidad de dar a los niños lo que éstos necesitan para aprender. Según sea el resultado de lo que encontremos podremos preparar un trabajo para su difusión. Porque se trata de una experiencia que ya está probada, con indicadores interesantes como el que haber logrado que no haya ningún reprobado. Todos los que entraron van a salir; salvo unos pocos casos que se fueron del lugar al tener sus padres que transladarse a vivir a otros lugares.

Casos como este son extraordinarios. Nos muestran que las cosas pueden hacerse de una forma completamente distinta. No podemos esperar que el sistema venga a decirnos exactamente cómo debemos hacer. Tenemos que tomar la iniciativa, decirle al sistema cómo nosotros vemos que debe funcionar la escuela, a partir de la práctica y con las pruebas de lo realizado. Pero esto no es fácil, claro. Hay muchos otros intereses ajenos a la educación, y ese es otro problema serio. Pero es un problema político y ya no propiamente pedagógico.