18 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (115) II
Año: 1993

La dimensión ambiental y el currículo


La inclusión de la dimensión ambiental en el currículo, a partir de proyectos y actividades especificas, puede permitir integrar las diversas áreas del conocimiento para el manejo de un universo conceptual aplicado a la solución de problemas. Permite, también, explorar cuál sería la participación de cada una de las disciplinas en un trabajo interdisciplinario y/o transdisciplinario; posibilitando la formación en la ciencia, la técnica y la tecnología desde un marco social que sirve como un referente de identidad del individuo y genere un compromiso con el mismo y con su comunidad.

Es interesante mirar con detenimiento la posibilidad de plantear proyectos que, desde el aula de clase y desde la institución escolar, se vinculen con la solución de la problemática particular de una localidad o región. Se requiere una solución que permite la generación de espacios comunes de reflexión, desarrollando criterios de solidaridad, tolerancia, búsqueda del consenso, autonomía y, en últimas, preparando para la autogestión en la búsqueda de un mejoramiento de la calidad de la vida, que es el propósito último de la educación ambiental.

Dichos proyectos son factibles de plantear desde una unidad programática, desde un tema, y desde un problema. Lo fundamental es que ellos sean interdisciplinarios y busquen la integración con el ánimo de que su proyección tenga incidencia directa en la formación integral del niño y lo prepare para actuar, conciente y responsablemente, en el manejo de su entorno.

De acuerdo con lo esbozado anteriormente, los proyectos escolares en educación ambiental deben estar inscritos en la problemática ambiental local, regional y/o nacional, a través de la concertación con las entidades que de una u otra manera, están comprometidas en la búsqueda de soluciones. (Ver Cuadro No. 1).

Una vez que la escuela entra en concertación con las diversas entidades comunitarias y con grupos externos de apoyo (públicos o privados), los proyectos escolares adquieren una dinámica propia; dinámica que puede utilizar instrumentos de la política educativa como el currículo y se va enriqueciendo en la medida en que los mecanismos de interrelación con los proyectos globales generen o validen actividades, metodologías, y espacios de gestión. El Cuadro No. 2 desarrolla un esquema teórico de este planteamiento.

El Cuadro No. 3 intenta precisar la dinámica interna del proyecto escolar planteado anteriormente.

Los materiales de apoyo para el maestro y los alumnos en este tipo de actividades no pueden limitarse a los textos escolares, se requiere una información mucho más concreta y proveniente de diversas fuentes. Aquí la argumentación es fundamental y cuanto más variada sea la información, más sólida será la explicación.

Aquí la concertación interinstitucional es importante porque ella puede proporcionar espacios de asesoría, documentación y financiación de pequeños proyectos.