18 de Julio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (114) I
Año: 1993

4. María Martina CASULLO. Psicología para docentes: escuela y salud mental. Bs. As.: Guadalupe, 303 p., tablas, ilustraciones, bibliografía, índice.

Los subsistemas educativo formal, paraformal y familiar, conforman, en lo básico, el sistema en el cual niños y adolescentes evolucionan, crecen, se desarrollan. Cada uno de ellos no constituye un sistema cerrado sino que se interrelacionan como consecuencia del interjuego permanente de acciones que cada uno propone a partir de necesidades y objetivos específicos, manifiestos o latentes. La escuela es, en primer término, un espacio geográfico específico: aulas, patios, pasillos, oficinas, escaleras, baños. La escuela supone, a su vez, un orden jurídico formal: hay quienes dirigen y quienes son dirigidos, existen estructuras formales de poder: estatutos, reglamentos, disposiciones. La escuela contiene también personas que se vinculan, perciben y ejercen distintos roles. Se relacionan con la institución que, a su vez conforman, desarrollando sentimientos de pertenencia y necesidades de reconocimiento. La escuela es parte de una estructura social mayor que la engloba y dentro de la cual adquiere su significado. En cuanto comunidad educativa, puede cumplir un rol protagónico como agente de salud mental, en la medida en que sea capaz de generar acciones que la promuevan.

La autora entiende la salud mental como un proceso a través del cual las personas y los grupos analizan y resuelven situaciones de conflicto y enfrentan crisis previsibles e imprevisibles, a fin de generar los cambios necesarios que favorezcan el crecimiento, el desarrollo y la participación. El niño, el adolescente, el joven o el adulto, evidencian necesidades diferentes en las diversas etapas de su desarrollo que se manifiestan en requerimientos biopsicosociales diferenciados. Los factores que interfieren tal desarrollo y crecimiento configuran situaciones de riesgo. En nombre de la salud mental es nccesario prevenirlas, reconocerlas y brindarles la atención necesaria. La escuela debe poder detectar precozmente situaciones de conflicto personal y psicosocial, desarrollar nuevas modalidades de trabajo individual y grupal, posibIes, de instrumentarse a sí misma como un recurso válido de promoción y prevención de la salud.

En un lenguaje claro y comprensible, la autora analiza la importancia que el proceso de comunicación y las interacciones docente-alumnos tienen sobre el aprendizaje, así como factores diversos que lo facilitan u obstaculizan. Su larga experiencia como docente, investigadora y profesional en Psicología Clínica, le permite ofrecer importantes aportes sobre algunos temas relevantes: inteligencia, creatividad, vida afectiva, de suma utilidad para mejorar las prácticas profesionales docentes cotidianas.