20 de Febrero de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (114) I
Año: 1993

Introducción

La jornada secundaria de siete períodos lectivos

No bien fue sancionado el programa RAISE, Southern High optó por una jornada optativa de siete períodos lectivos que adquirió carácter permanente en 1984. El nuevo régimen consistía en períodos lectivos de 50 minutos, en lugar de los 55 anteriores. Ello creó un dilema para los docentes cuyos contratos, negociados por su sindicato, no les exigían permanecer en los instituciones de enseñanza más de siete horas y media por día. Quedaban imposibilitados de planificar la labor o reunirse con alumnos o padres antes o después de clases, a menos que donaran su tiempo para ello. Los alumnos de Northern High asistían a clases en seis períodos lectivos de 50 minutos hasta 1983, año en que el superintendente informó a los directores, un mes antes del comienzo de las clases, que debían agregar un 7º período. Los programas de clase tuvieron que ser reelaborados súbitamente para cubrir el último período. Los profesores se veían obligados a dar clases en jornadas de siete períodos lectivos, y a un número de alumnos de hasta 200, en lugar de los 150 habituales por día, hasta que, al cabo de considerables protestas, al año siguiente volvieron a dictar clases en jornadas de seis períodos lectivos.

Como la legislación estadual exigía 300 minutos de “tiempo de contacto” entre docentes y alumnos, no podía haber dos períodos de planificación. En ambos colegios se crearon “períodos de cumplimiento de obligaciones” para tener ocupados a los docentes en el período adicional. En Northern High, en el “período de cumplimiento de obligaciones” se incluía administración de salas de estudio para alumnos de Asignación Avanzada (Advanced Placement, AP),6 asesoramiento de los alumnos, control de salas de estudio o tareas administrativas de los instituciones de enseñanza. Antes de la sanción del programa RAISE, los alumnos ayudaban con las tareas de oficina. Un docente de historia de Psicología Americana criticó así el hecho de que los profesores tuvieran que “cumplir obligaciones” forzadamente:

Tenemos un período de planificación y otro de “cumplimiento de obligaciones” Me parece que uno de los dos está de más. Las “obligaciones” consisten en trabajar más allá de los deberes del cargo. En mi caso, se me encomendó una sala de estudios, pero otros tienen que realizar tareas de oficina o llenar cajas, simplemente para completar la jornada de siete períodos lectivos.
En Southern High, todos los docentes que no dictan una sexta clase (el 40% lo hacía por remuneración extra) deben cuidar salas de estudios durante 20 minutos en el “período de cumplimiento de obligaciones”. Podían usar el resto del período como quisieran, y la mayoría de ellos lo consideraban un período de planificación parcial. Los que enseñaban en períodos lectivos de 50 minutos en realidad impartían menos instrucción que cuando lo hacían en períodos lectivos de 55 minutos y tenían un período de planificación. Los docentes mencionaron la ironía de que se prescribiera a los alumnos más tiempo de permanencia en clase y a los docentes menos. Un profesor de inglés expresó: “el programa RAISE ha reducido el tiempo de contacto fuera de clase entre alumnos y docentes. No hay tiempo para ayudar a los alumnos”. Un Jefe de Departamento de Matemáticas dijo: “Me gustaba cuando había seis períodos lectivos diarios y los docentes tenían tiempo, después de clase, para ayudar a los alumnos”.

La jornada de siete períodos lectivos afectó, además, a la matriculación en primer año. Los docentes de cursos vocacionales recibieron gran parte del incremento inicial. Por ejemplo: entre 550 y 600 alumnos se inscriben normalmente en mecanografía en Northern High, pero en 1983 el número de inscriptos saltó a 700. Lo mismo ocurrió en economía doméstica; sin embargo, la inscripción en esos cursos se redujo más adelante. Como consecuencia, inclusive los docentes de cursos vocacionales que creían que una jornada de siete períodos lectivos era demasiado larga terminaron respaldándola como única manera de alcanzar los créditos requeridos. Les preocupaba la posibilidad de que se redujeran sus cursos si se reducía la jornada de clases. Según un profesor de comercialización:
Muchos no aprueban la jornada de siete períodos lectivos; yo sí. Es beneficiosa para nuestro programa. Nos permite contar con más alumnos a los que les gusta nuestro programa pero que no podrían asistir con jornadas de seis períodos lectivos, debido a los cursos obligatorios.
A los docentes de Southern High les preocupaba que los alumnos tuvieran poco tiempo para reuniones y visitas al centro de medios de comunicación sin tener que sacrificar tiempo del almuerzo o quedarse después de clase. Los alumnos solían llegar tarde a clase por tener que asistir a reuniones con administradores u orientadores docentes. Los que participaban en actividades de asociaciones estudiantiles o clubes solían pedir permiso para asistir a reuniones celebradas en hora de clase, aunque muchas de esas reuniones se programaban para el período de 30 minutos del almuerzo. Según el asesor docente de una organización estudiantil, la falta de tiempo para las actividades afectaba al entorno del instituto:
No tenemos el tipo de instituto que podríamos lograr si los alumnos dispusieran de tiempo para actuar en clubes, ni reina en el establecimiento el espíritu que existiría si los alumnos pudieran hacer algo más que ir a clase (...) Serían más amables, y estarían en un entorno más accesible si pudieran participar.
Esos problemas no eran tan graves en Northern High, en que los administradores planificaban jornadas especiales para realizar actividades a nivel de todo el colegio y dedicaban tiempo a reuniones de clubes en determinados días. Además, los alumnos de Northern High sólo tenían que obtener 25 créditos para graduarse, en comparación con 26 en Southern High; ello supone que podían asistir a salas de estudio durante dos años, lo que les concedía más oportunidades para ir a la biblioteca, reunirse con el personal del instituto y hacer las tareas domiciliarias. En Southern High sólo a los alumnos de los últimos años que no tenían créditos atrasados se les permitía estudiar en el instituto. De hecho, tan pocos eran los que lo hacían, que muchos no sabían de qué se trataba.

Otro ámbito afectado por la jornada de siete períodos lectivos fue el de las tareas en el hogar. Los docentes observaron que a los alumnos, siendo tantos los cursos, no siempre les quedaba tiempo para realizarlas. Un profesor de Geometría expresó así su preocupación: “Muchos alumnos tratan de tomar demasiados cursos académicos debido al sistema de siete períodos lectivos. Están siempre en clase tratando de hacer las tareas de otros cursos, o bien no tienen tiempo para hacer las tareas domiciliarias”. Un alumno de los primeros grados explicó por qué algunos alumnos quizá no realizaban sus tareas domiciliarias deliberadamente:
Con ciertos profesores, uno se aburre y comienza a no interesarse por un par de clases. Los que asisten a Educaciòn Fìsica porque les gusta, participan en clase, pero luego no prestan la misma atención en Inglés u otros cursos. Cuando a uno no le interesa una clase, la nota baja. Si la jornada fuera de cinco clases, uno se podría concentrar en ellas, en lugar de dispersar la atención en siete clases. Yo creo que las calificaciones subirían.
Algunos docentes que creían que las jornadas de siete períodos lectivos suponen demasiado trabajo para los alumnos, en realidad les asignaban menos tareas domiciliarias que antes. Así lo explicó un profesor de Inglés: “Asignamos menos tareas domiciliarias, en lugar de más, porque comprendemos que los alumnos tienen más clases, y algunos de nosotros dedicamos más tiempo en el aula a esas tareas”.

De los 98 docentes que opinaron sobre la jornada de siete períodos lectivos, 31 (el 32%) lo apoyan, 63 (el 64%) se oponen a él, y 4 (el 4%) le reconocen virtudes y defectos. La razón más comúnmente aducida para oponerse a una jornada más larga fue que asistir a siete clases hace que los alumnos se cansen y sufran tensión. Los docentes creen también que una larga jornada afecta al rendimiento, especialmente durante el séptimo período, en que a los alumnos les es difícil concentrarse. En cuanto a los educadores que están a favor de la jornada de siete períodos lectivos, la razón principal que adujeron fue que brinda a los alumnos mayores posibilidades de tomar cursos académicos y de artes representativas. Un alumno del tramo superior comentó: “No habría podido tomar el curso de banda musical los cuatro años si no hubiera sido por el sistema de siete períodos lectivos. Se necesita tiempo para tomar cursos electivos y estudios internos”. Los administradores señalaron que el contar con numerosos créditos académicos pone a los graduados del Estado de la Florida en buenas condiciones para competir por el ingreso a las universidades de todo el país.