25 de Septiembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (114) I
Año: 1993

GPA mínimo de 1.5

A partir del año lectivo de 1988-89, los alumnos tenían que obtener un Promedio de Puntaje de Calificación (Grade Point Average, GPA) de 1,5 sobre una escala de 4,0 (entre D+ y C-) para graduarse. Como consecuencia de la escala de calificaciones preceuptiva, era teóricamente más difícil obtener las calificaciones necesarias para alcanzar el GPA mínimo. No obstante, cada distrito tenía la opción de adoptar medidas para ayudar a los alumnos a alcanzar ese requisito. La sanción de “normas de perdón” y los grados ponderados por honores y cursos avanzados ayudaron a elevar los promedios de puntajes de calificaciones. En Southern High, los alumnos tenían la oportunidad de mejorar sus GPA merced a una norma de perdón según la cual un alumno podía:

repetir un curso para la obtención de créditos a fin de mejorar su desempeño. Un alumno podía repetir un curso en que hubiera sido calificado con F  [insuficiente], N  [sin calificación] o I  [incompleto]. La calificación más alta obtenida se usaba para calcular el Promedio de Puntos de Calificación.
Según un asesor docente,
Asignamos dos GPA diferentes: uno para la ficha de antecedentes personales y otro en que desaparecen todas las F  [cursos repetidos y aprobados], N e I.  Si se hubiera hecho a la inversa, incluyendo todo, alrededor de 400 hubieran obtenido un diploma el año pasado en el condado.
Aunque para los alumnos de Northern High era notorio, los alumnos de Southern High ignoraban que podían repetir cursos pasados para aumentar su GPA. Los alumnos de Northern High que querían mantener alto el GPA para entrar a la universidad, o que competían por becas, solían asistir a cursos de verano para volver a tomar cursos en que habían sacado D.

Los alumnos y los educadores de ambos liceos creen que el requisito de un GPA de 1,5 afectó a los grados; no obstante, existía desacuerdo en cuanto al tipo de repercusiones. Algunos elogiaron el requisito porque obligaba a los alumnos de bajo rendimiento a trabajar más duro para mejorar su GPA y graduarse. Por otra parte, le reprochaban el hecho de que establecía un límite inferior que permitía a los alumnos rebajar sus calificaciones globales. Un profesor de inglés afirmó: “Estos chicos van a recoger el guante que se les ha arrojado. Cuando se rebaja el GPA, trabajan menos. Cuando se eleva, se esfuerzan más”. Ambos grupos, al margen de que creyeran que un GPA mínimo favorece el aumento o la disminución de las calificaciones, sostuvieron que grandes segmentos de la población estudiantil tienen la meta de hacer “sólo el mínimo” indispensable para graduarse. Como señaló un alumno: “A muchos que tienen 1,5 [de GPA] realmente no les importa aumentar la calificación. Más que la escuela secundaria, les preocupa el programa del fin de semana, los amigos, o trabajar. Algunos alumnos crearon estrategias para obtener sólo el GPA mínimo. Un docente describió así una de ellas:
Aquí existe una fórmula que los chicos comenzaron a usar más o menos en esta época del año (a principios de mayo). Tratan de averiguar el mínimo de conocimientos necesarios para aprobar el examen final de promoción y luego se limitan a tratar de saber eso. Yo les hago los cálculos, porque algunos necesitan cierta calificación, pero luego ellos usan esa información para haraganear.
Algunos docentes y estudiantes querían que el GPA mínimo se elevara a 2,0. Un alumno del programa de prevención de deserción lo explicaba con optimismo: “Quizá si fuera más alto la gente trabajaría más para obtener las calificaciones. Quizá se lograría que la gente se arremangara el cinturón y trabajara”. Admitió, empero, que a él un GPA mínimo obligatorio más alto no lo haría esforzarse más. El distrito educativo correspondiente a Northern High exigió a los alumnos un GPA de 1,5, como mínimo, para pasar de año. Esta norma no existía en Southern High, en que la promoción se basaba sólo en la obtención de un mínimo de créditos.

El requisito de un GPA mínimo para graduarse tenía muchos partidarios, aunque se discrepaba con respecto a si debía ser de 1.5 o más alto. De 131 docentes y administradores que expusieron comentarios sobre el GPA, 659 (el 53%) aprobaron el requisito, y 28 (el 21%) dijeron que debía elevarse a 2.0, o sea a un promedio de C, porque los alumnos de bajo rendimiento trabajarían más si el nivel mínimo fuera más alto. Veinticuatro se oponían a que existiera un GPA mínimo, pues creían que sus requisitos llevaban a los alumnos a bajar al mínimo, o que era injusto que los alumnos pudieran aprobar cursos con D, ó 1.0, pero no permitirles graduarse con promedios de 1,0. Ocho (el 6%) reconocían virtudes y defectos al régimen, y tres (el 2%) creían que la cuestión del GPA carece de importancia.