14 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (114) I
Año: 1993

Número de créditos

En 1985, los graduados secundarios del Estado de la Florida debían obtener como mínimo 22 créditos.2 El número aumentó a 24 para los graduados de 1987: cuatro en inglés, tres en Matemáticas, tres en Ciencias y tres en Estudios Sociales; medio crédito para Artes Prácticas, para Artes Representativas, Capacidad de Manejo Vital y Aptitud Personal, y nueve créditos electivos (Florida State School Laws 1987, 135). Southern High llevó la cifra a 26 créditos requiriendo un curso electivo más y un curso en ciencias de la computación. Northern High exigió un crédito de educación física, llevando el total a 25. Entre las prácticas referentes al número de créditos figuraron un régimen de tutoría de los derechos adquiridos, la promoción basada en créditos, la creación de estrategias encaminadas a ayudar a los alumnos a reponer los créditos perdidos, un menor número de actividades en salas de estudio y una fuerte carga de cursos en el último año de enseñanza. La tutoría de los derechos adquiridos consistía en ayudar a los alumnos a cumplir los requisitos de graduación durante la etapa de ejecución de la reforma permitiendo que los requisitos anteriores se aplicaran durante un tiempo limitado a los alumnos que ya estaban matriculados en colegios secundarios. Es un sistema que sigue usándose para los alumnos que se mudan al Estado de la Florida en un período avanzado de su educación media. Los alumnos que llegan de otros Estados en que se requieren menos créditos pueden graduarse con el número requerido en su ex-estado.

Los administradores de nivel de distrito de ambos lugares ofrecieron cursos de verano a los alumnos que necesitaban ganar créditos en cursos que habían perdido. A partir de 1989, los alumnos de Southern High pudieron recuperar dos créditos asistiendo a 120 horas de clases de verano, lo que supone un gran cambio con respecto al verano anterior, en que tenían que asistir a ese número de horas para obtener apenas un crédito. Los alumnos de Southern High consideran a la escuela de verano “una farsa”, que permite a los alumnos que pierden los cursos recuperar los créditos fácilmente. Se suponía que sólo un docente enseñara varios cursos en la misma aula a alumnos que trataban de recuperar diversos créditos. La situación era diferente en Northern High, donde los alumnos sólo podían ganar un crédito por verano y los cursos eran, al parecer, más rigurosos. Otros estudiantes recuperaban créditos asistiendo a un centro secundario nocturno para educación de adultos. Un profesor de inglés que daba clases para adultos manifestó:

He percibido un gran aumento del número de alumnos de los centros para adultos que tratan de lograr créditos. Muchos alumnos se matriculan por partida doble: van a clases nocturnas y diurnas; de uno a cuatro cursos por la noche. No tienen tiempo para rendir bien en las clases diurnas.
Algunos alumnos abandonaron el colegio secundario y se inscribieron en régimen de dedicación total en esos centros locales. Una minoría regresó a la escuela al obtener los créditos; otros obtuvieron GED3 o dejaron los estudios. Unos pocos alumnos realmente lograron diplomas de educación secundaria, aunque el centro de educación de adultos que atendía al distrito del Southern High ofrecía uno.

En Southern High, muchos alumnos de 9º grado4 perdieron los cursos y luego se dedicaron a la “recuperación” de dichos cursos durante el resto del período secundario. De los 452 alumnos de primer año que se matricularon al final del primer trimestre del año escolar 1989-90, 54 estaban registrados el año anterior, pero no habían obtenido los cinco créditos necesarios para pasar a segundo. De ellos, 49 obtuvieron un GPA de menos de 1.5. La clase de primer año de 1989 obtuvo 594 “F” (“insuficiente”)5 en sus primeras libretas de calificaciones del año. Los docentes lo atribuyen a inmadurez para el régimen secundario, afirmando que el 9º grado debe formar parte de la enseñanza media, y que el sistema educativo promueve alumnos académicamente no preparados porque tienen más edad que la de su grado. El director de orientación docente de Southern High manifestó que a su juicio entre 30 y 40 alumnos eran promovidos administrativamente cada año a su colegio.

Los estudiantes de ambos establecimientos debían tomar ciertos cursos durante determinado número de años. Inglés era obligatorio todos los años y se procuraba que tomaran Matemáticas y Ciencias en los grados 9o, 10o y 11o, dejándose el último año para cursos electivos y cursos preceptivos de estudios preparatorios adicionales. Como fruto de este sistema, los alumnos solían recargar el último año con cursos electivos. Una alumna de último año que tomaba tres cursos de educación física recordaba que cuando llenó el formulario de sus cursos se encontró con que “no podía cumplir los requisitos de muchos cursos, por lo cual sólo podía tomar muchos de educación física. Simplemente elegí ciertos cursos por elegir algo”. Para impedir esta práctica corriente, el distrito de Northern High sancionó una nueva norma, aplicable desde el año lectivo de 1990-91, por la cual los alumnos no pueden tomar más de un curso de educación física por año. Salvo en lo referente al medio crédito obligatorio de Artes Prácticas, esos cursos eran considerados electivos. Según sus docentes, la práctica de esperar hasta el último año para tomar la mayoría de los cursos electivos ha hecho que menos alumnos se gradúen en estas dos escuelas con aptitudes vocacionales. Los cursos que deben tomarse en serie han perdido alumnos, en tanto que ha aumentado la inscripción en los cursos de carácter puramente introductorio.

El cincuenta y siete por ciento (57%) de los 97 docentes entrevistados discrepa con el número de créditos requeridos para la graduación en sus distritos escolares; otro tanto sucede con ocho (el 33%) de 15 administradores. Treinta y dos docentes (el 33%) y cinco administradores (el 33%) están en favor del requisito. Los demás no abrieron juicio o indicaron que creen que el requisito tiene aspectos positivos y negativos. Los docentes que están en favor del mínimo de 24 créditos opinan así porque creen que ese número ofrece una educación bien redondeada a todos los alumnos; especialmente a los que más rinden. Se enunciaron tres razones principales para rechazar el requisito. Primero: el elevado número de créditos ha determinado una cansadora jornada de siete períodos lectivos. Los profesores de inglés, en especial, atribuyen a la larga jornada la reducción perceptible del rendimiento global de los alumnos en sus cursos. Segundo: algunos educadores creen que se exigen demasiados cursos electivos y académicos “inútiles”. Finalmente, muchos vinculan la tasa de deserción que se registra en el estado de Estado de la Florida —la mayor del país— con el aumento del número de créditos. Los maestros —especialmente los de los programas de prevención de deserciones y de educación reparatoria— están convencidos de que una vez que los alumnos se retrasan en el logro de créditos, tienen dificultades para recuperarlos y abandonan los estudios.