19 de Enero de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (114) I
Año: 1993

Conclusión

Para que una reforma educativa tenga éxito, deben tenerse en cuenta ciertos factores. Berman y McLaughlin (1976) sostuvieron que se necesita capacitar al personal, reuniones regulares y elaboración de material didáctico a nivel local. Waugh y Punch (1987) creen que la resistencia a la reforma aumenta cuando se carece de información sobre el contenido y los fines de la reforma. En el caso del programa RAISE, su ejecución comenzó apenas unos meses después de que el mismo fuera sancionado, por lo cual los docentes no sabían a ciencia cierta cuáles eran sus metas y contenido. No se capacitó al personal; sólo hubo reuniones de profesores en que se anunciaron las nueva disposiciones. La participación tiende a incrementar la identificación con la reforma (Berman y McLaughlin, 1976; Huberman y Miles, 1984), pero no hubo participación local de administradores o docentes en la elaboración del proyecto de ley de la RAISE ni de sus estrategias de ejecución. Hall y Hord (1987) sostuvieron que deben atenderse las inquietudes de los docentes en una etapa temprana del proceso de ejecución para que la reforma sea exitosa, pero no se tuvieron en cuenta las preocupaciones de los docentes sobre los posibles efectos de requisitos de graduación más estrictos. Muchos educadores creen que la reforma educativa debe iniciarse en la escuela elemental e incluir la reestructuración de todo el sistema educativo, pero el programa RAISE reforzó las estructuras existentes e hizo recaer la carga de la reforma sobre los educadores y alumnos secundarios.

Los profesores y administradores de los dos liceos estudiados estaban muy en favor del SSAT II y del GPA mínimo de 1.5 como prácticas encaminadas a hacer que los alumnos tuvieran por lo menos aptitudes y calificaciones mínimas antes de graduarse en secundaria. Les disgustaba, en cambio, el modo de elaborarse e imponerse los requisitos de graduación, y les preocupaban las repercusiones que sufrirían los alumnos como consecuencia de la jornada secundaria de siete períodos lectivos y del número de créditos necesarios para la graduación. Dado que el programa RAISE fue elaborado y ejecutado “desde la cima hacia la base”, que pocas de sus disposiciones suponen una reforma, y dado el contexto de la enseñanza en los instituciones de enseñanza pública, los educadores insertaron unas serie de prácticas pedagógicas, programáticas y de evaluación, no todas las cuales corresponden a los designios de la Asamblea Legislativa del Estado. Aunque las prácticas no previstas en la ley pueden parecer a primera vista el resultado de intentos deliberados de los educadores de subvertir los objetivos del programa RAISE, en realidad esas prácticas fueron el fruto de esfuerzos realizados para reconciliar mutuamente a las múltiples tensiones que se describen en este estudio.