24 de Abril de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (114) I
Año: 1993

Consideraciones finales

¿Cuál es la relevancia del debate sobre el valor de las emociones en el carácter para el tema de la educación moral? El trabajo sobre la experiencia emocional presenta claramente una perspectiva más amplia de la personalidad moral de la que presentan las teorías racionalistas. Como hemos visto, estas últimas proveen un cuadro muy selectivo del carácter moral cuyo objetivo final es lograr autosuficiencia racional. En contraste, las propuestas de Solomon, Frankfurt y Blum tienen en común el deseo de presentar una perspectiva más realista, evitando separar al ser moral de la dimensión emotiva que, de acuerdo con la posición racionalista, obstaculiza necesariamente a la razón. En la medida en que lo hacen, presentan la complejidad del ser humano y de la vida moral. He argumentado, sin embargo, que mientras estas posiciones representan un paso importante en la validación de las emociones, de todas maneras parecen reducir la noción de actividad moral al dominio de la razón y la voluntad. Esto hace que el papel de las emociones en la vida moral esté subordinado al de la razón que es la capacidad que, en última instancia, permite el desarrollo moral.

El objetivo del desarrollo del carácter moral es formar ciertas predisposiciones que la persona manifestará no sólo en sus decisiones y acciones, sino también en sus sentimientos. He sugerido que una persona moralmente desarrollada es el resultado de la integración activa de su razonamiento, voluntad y emociones.18 Si mi perspectiva es la correcta, y actividad moral es actividad intelectual y emocional, la educación moral no es cuestión de un razonamiento moral en que se enfatiza la importancia de la razón y se asume que cualquier otro factor simplemente tiene una influencia perniciosa sobre ella, sino un razonamiento moral en que, sin negar la importancia del uso del intelecto, se agrega y reconoce el valor de otras capacidades humanas. Toda persona genuinamente interesada en la posibilidad de la educación moral, debe considerar el papel positivo que desempeñan las emociones en dicha tarea. El reconocimiento de este papel no implica la simplificación de la labor de educación y desarrollo del carácter moral. Pero su comprensión ciertamente provee la base para seguir adelante.