26 de Septiembre de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (114) I
Año: 1993

DOCUMENTOS DE REFERENCIA
El imperativo de la integración

La magnitud de las transformaciones en curso, señala la imperiosa necesidad de pensar los procesos sociales en términos globales. Por un lado, el mundo hoy es un todo, cuyas partes están en mutua relación. Así, la interdependencia de las diferentes naciones va unida a una interdependencia de los problemas. Esta afirmación no deja de reconocer, sin embargo, las asimetrías y desigualdades existentes en la dimensión económica del desarrollo. Se impone, por lo tanto, una perspectiva de integración, en un momento en que se están reduciendo constantemente las distancias, por el avance vertiginoso de las comunicaciones. El escenario del Cono Sur presenta una difícil situación, que junto con la experiencia de la década del 80, década pérdida en materia económica, indica la necesidad impostergable de aunar esfuerzos para poder solucionar los problemas comunes. La similitud y la gravedad de las situaciones que invaden la realidad del Cono Sur, han ido afirmando la conciencia acerca del imperativo de avanzar en el camino de una unidad respetuosa de la diversidad local, regional, y nacional como condición de supervivencia para cada uno de los países que componen el área.

Las experiencias de integración desarrolladas en el Cono Sur, producidas en los últimos años, aún con sus desequilibrios, han sido en general altamente positivas, y si bien aún falta mucho por hacer, han sentado las bases para una mayor comunicación y cooperación en los próximos años. Dichos procesos de unión tienen lugar en un clima de ausencia de conflictos entre los países y especialmente en el ámbito interno de una creciente conciencia de la necesidad de llegar a soluciones pacíficas y negociadas para el desarrollo de la sociedad. La historia de la cooperación subregional ha demostrado que ella no sólo constituye una fuente de recursos para los países sino que es, también, un factor de dinamización. La cooperación subregional ha influido en muchos esfuerzos emprendidos por los países en materia de legislación, de reforma y de cambio en los diversos órdenes de la vida comunitaria. El intercambio de personas y de experiencias ha permitido que los países se beneficiaran mutuamente.

El cierre de fronteras, la ausencia de control social, la atomización y el aislamiento han sido factores históricos que contribuyeron al inmovilismo, a la ausencia de cambios, al fortalecimiento de las resistencias a la transformación y de las viejas estructuras que se resisten a morir. Por el contrario, la apertura de las fronteras, la transparencia, la articulación y el trabajo conjunto han demostrado, más bien, ser factores que contribuyen a que los sujetos dignifiquen su acción y doten de nuevos sentidos y nuevas energías individuales y colectivas a la sociedad. En ese sentido, se plantea la necesidad de profundizar los procesos actuales de integración y de fortalecer los mecanismos ya existentes, superando las dificultades e incomprensiones en los diferentes sectores. La integración en la década de los ‘90 puede ser decisiva para lograr salir de la profunda crisis que afecta a los países del área, producir el despegue productivo y alcanzar una auténtica, sostenida y real cooperación.