19 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (114) I
Año: 1993

Las condiciones de un mundo en transformación

Entre las tendencias que conforman el mundo actual y que, en buena medida, condicionan el avance del MERCOSUR podemos encontrar:
  • En el orden económico el PBI per cápita disminuyó en la última década entre un 10 por ciento y un 25 por ciento en muchos países de Africa y de América del Sur. Durante la década pasada el abismo entre los países centrales y los países periféricos se profundizó, acompañado de un increíble flujo de capitales de las naciones pobres hacia las ricas, como consecuencia del servicio de la deuda externa y de los precios decrecientes de los productos de exportación de los países periféricos. El avance de la revolución científico-tecnológica ha producido transformaciones internas en las sociedades centrales y ha desarrollado una competencia cada vez mayor entre los grandes países industriales (EE.UU.-Japón-Alemania).
  • En el orden demográfico, a principios de siglo la población total del mundo se aproximaba a los 2.000 millones de habitantes. Al finalizar la década del ‘80 la humanidad sobrepasó la marca de los 5.000 millones, registrando un aumento de l.000 millones en menos de 15 años, por lo que podemos estimar que en el año 2.000 seremos cerca de 6.000 millones de seres humanos, actuando sobre las economías y los ecosistemas.
  • En el orden político es significativo el avance de la democratización en los sistemas hasta hace poco tiempo sustentados en la exclusión de las mayorías populares.
  • En lo que hace al medio ambiente la eliminación incorrecta de los deshechos, el manejo inadecuado de substancias químicas tóxicas y los frecuentes accidentes industriales, atentan contra la integridad biológica de la tierra, el aire y el agua. La humanidad debe asumir una nueva ética ante el problema del ambiente y formular nuevas concepciones en torno al desarrollo (sostenible, ecodesarrollo).
América Latina en su conjunto, y los países signatarios del MERCOSUR en ese contexto, vive estos procesos en forma particular. Para dar cuenta de su situación es imprescindible referirse, aunque sea esquemáticamente, al significado que tuvo para el conjunto de la región la década de los ochenta. Se ha hecho sentido común designar a estos años como la “década pérdida” en materia de desarrollo. Tomando en cuenta el indicador global de la evolución del PBI por habitante, encontramos que éste se retrotrajo al nivel de trece años atrás e incluso más en algunas economías. La tasa media de crecimiento económico de los años sesenta y setenta fue del 5.8 por ciento para la región: en cambio, en la década de los ochenta fue tan sólo del 1.3 por ciento como promedio. Los procesos inflacionarios han aumentado los precios al consumidor por lo menos 9 veces desde 1980, lo que aunado al deterioro de los salarios se ha traducido en una alarmante caída del ingreso real de grandes sectores de la población y de sus condiciones de vida. El valor de las exportaciones de la región ha disminuido en un 12 por ciento, mientras que el pago de los intereses de la deuda externa alcanzaba en 1990 a 220 mil millones de dólares desde 1980. La deuda externa acumulada, de más de 400.000 millones de dólares, equivale a cinco años de exportaciones y a la mitad del total de la producción anual.

En el orden político se han realizado avances fundamentales en lo que hace a la transición y consolidación de modelos democráticos de convivencia, fundados en el pluralismo y la participación. Este nuevo marco ha permitido, aún en el marco de severas situaciones de crisis y ajuste económico, reconstituir la trama social y cultural de las comunidades. Como tendencias para la década podemos señalar:
  • En el orden económico al iniciarse la década del ‘90, según indicadores publicados por la CEPAL, hay signos de reactivación (aunque no en los niveles de actividad conocidos en otras décadas) y lo más evidente es la caída de los índices inflacionarios para el conjunto de la región.
  • En el orden científico-tecnológico se perciben acelerados cambios, pero con una tendencia lenta en la readaptación de las estructuras socio-institucionales y en la definición de políticas nacionales y regionales en la materia.
  • En el orden demográfico para el año 2000 se estima una población de por lo menos 540 millones de personas, existiendo un crecimiento del 2.3 por ciento anual (1980-1985). Para fines de la década del ‘80 el 69.5 por ciento del total de la población era urbana y se calcula que para el año 2000 habrá llegado al 71 por ciento del total en Centroamérica y al 84 por ciento en América del Sur. Al inicio del siglo XXI cuatro de las doce aglomeraciones humanas más grandes estarán en América Latina: México, con 26 millones, San Pablo con 24, Río de Janeiro con 13.3 y Buenos Aires con 13.2.
  • En el orden social el 40 por ciento de la población total de la región vive por debajo de la línea de pobreza crítica. Para el año 2000, las estimaciones de las Naciones Unidas indican que el 90 por ciento de los grupos humanos latinoamericanos que vive en condiciones de miseria extrema se concentrará en ciudades, de preferencia en las más grandes. En números absolutos 204 millones viven en la pobreza y de ellos 61 millones en pobreza absoluta. La crisis económica ha agudizado los problemas de la desocupación y el subempleo de la fuerza de trabajo, que ya oscilan entre un tercio y la mitad de la población económicamente activa.