Entrevista a Miguel Ángel Porrúa Vigón
Por José Luis Tesoro (Argentina)

1.- ¿Cómo caracterizas a la Declaración de Santo Domingo -Asamblea General de la OEA “Gobernabilidad y Desarrollo en la Sociedad del Conocimiento”, 6/6/2006- y cuáles son, a tu criterio, los factores que determinan su relevancia?
La Declaración de Santo Domingo es el mensaje más fuerte que hayan dado los gobiernos de los países de las Américas acerca de la importancia que asignan a la Sociedad del Conocimiento para su desarrollo futuro. Hay varios aspectos que merecen destacarse. Por una parte, la Declaración de Santo Domingo es el resultado de ocho (8) meses de negociación por parte de los treinta y cuatro (34) países que integran la Organización de los Estados Americanos. Durante esos 8 meses, la Sociedad del Conocimiento estuvo en el centro de la agenda política de la Organización. Por otra parte, es un compromiso que se firma durante la Asamblea General de la OEA y, como tal, establecido por los Ministros de Relaciones Exteriores de todos los países miembros.
Cabe señalar asimismo que, desde su creación como Unión Internacional de las Repúblicas Americanas en 1890, la OEA (que adopta este nombre en 1948), ha sido el foro político por excelencia para los países de las Américas. Es el espacio desde el cual los 34 países que integran la Organización discuten los temas más importantes y establecen los compromisos hemisféricos más relevantes. Esto confiere especial trascendencia a la Declaración de Santo Domingo.
2.- ¿Cuál es el mayor aporte de la Declaración de Santo Domingo en relación con los compromisos y declaraciones suscritos por los países de Iberoamérica en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (Túnez), en e-LAC 2007 y 2010, así como en la Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico?
La Declaración de Santo Domingo alude en su preámbulo tanto a la Cumbre Mundial como a e-LAC 2007 y refrenda los compromisos contraídos por los países firmantes en esta instancia subregional. La Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico es posterior a la Declaración de Santo Domingo.
Lo más relevante de la Declaración de Santo Domingo es que se trata de un compromiso hemisférico, no subregional, concertado por los Ministros de Relaciones Exteriores. En el aspecto temático, resalta la importancia que se asigna al ciudadano, posicionándolo como centro de todas las iniciativas, y el esfuerzo por conectar las TIC con los aspectos clave del desarrollo de la región, tales como la educación, la salud, la investigación, la cultura indígena, etc. Además, la Declaración de Santo Domingo pone especial énfasis en la formación y en la capacitación, en la transparencia y en la cooperación horizontal, lo cual acelera el avance de la Sociedad del Conocimiento en general y del e-Gobierno en particular.
3.- ¿Cuál es la posición de la SEDI-OEA en relación con la posibilidad de concertar líneas de acción, integrar esfuerzos y aprovechar sinergias entre las distintas iniciativas de cooperación para el desarrollo del e-Gobierno y de la Sociedad del Conocimiento en los países de Iberoamérica?
La SEDI-OEA ha estado siempre en la mejor disposición para colaborar con todas las iniciativas que contribuyan al progreso de Iberoamérica aprovechando las oportunidades que ofrecen las TIC. La amplitud de la región, junto a la magnitud y diversidad de sus requerimientos, hace necesarios a todos los actores que están aportando al tema. Desde hace varios años mantenemos una excelente relación de colaboración tanto con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) como con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con la propia Secretaría General Iberoamericana (SEGIB). Confiamos en continuar avanzando en la concreción del potencial de la colaboración para beneficio de los países que integran nuestras respectivas organizaciones.