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Entrevista a Miguel Poch: Coordinador de Gobierno Electrónico de la Oficina Nacional de Tecnologías de la Información (ONTI) de la Argentina
           
   Por José Luis Tesoro (Argentina)



1.- ¿Cómo caracterizarías los procesos de planeamiento de e-Gobierno? ¿Cuáles son a tu criterio los principales factores del contexto y del sistema administrativo-organizacional público a tener en cuenta?

La gran diferencia entre el Planeamiento Estratégico, tomado desde la tradicional perspectiva empresarial, y el planeamiento del Gobierno Electrónico, reside esencialmente en la velocidad del cambio. En e-Gobierno es usual que las respuestas vayan apareciendo cuando ya cambiaron las preguntas.

En un entorno que exhibe como variable fundamental al dinamismo, la principal herramienta es la flexibilidad. Ello no significa que no sea necesario definir objetivos, visión, misión y alcance, ni trabajar sobre cadenas de medios a fines, etc. Por lo contrario, ello se torna imperativo, pero el proceso tiene que ser distinto. El objetivo es inmenso; se trata –nada menos- que de transformar al Estado para que el uso intensivo de las TIC pueda resultar en una mejora en la calidad de vida del ciudadano. Pero los pasos deben ser viables, cortos y factibles. La transformación buscada será inevitablemente el resultado de un proceso continuo, persistente y consistente. No puede concebirse como el producto de acciones puntuales que tienen una finalización. Sin perjuicio de la compleja naturaleza de la transformación, los procesos deben producir resultados tangibles en el corto plazo.

Decimos entonces que para que las TIC puedan contribuir a mejorar la calidad de vida ciudadana, es necesaria una transformación del Estado a través de un proceso de arquitectura interna que seguramente implicará un replanteo de valores, culturas, incentivos, estructuras, prácticas, procedimientos y hábitos. La variable “externa” por atacar será la inclusión en todos sus modos. Los ciudadanos más beneficiados por el e-Gobierno deberían ser los analfabetos (funcionales o digitales), los excluidos y los integrantes de los niveles más bajos de la estratificación económico-social. La capacitación, la provisión de herramientas adecuadas y la accesibilidad son sólo algunos de los aspectos a tener en cuenta. Pero no se trata de una cuestión que pueda resolverse sólo con dichos aspectos ni abordarse desde algún organismo aislado, sino de una problemática sustantivamente transversal afectada por políticas económicas, sociales, educativas, etc. Sería demasiado pretensioso pensar que el e-Gobierno puede solucionar esa intrincada problemática; sería como poner el carro delante del caballo.

2.- ¿Cómo percibes que nos hallamos los países de América Latina en cuanto a efectividad, continuidad y consistencia en el planeamiento del e-Gobierno? ¿Qué países destacarías por su efectividad, continuidad y consistencia en los procesos de planeamiento del e-Gobierno en relación a sus modelos de Sociedad de la Información y de Reforma y Modernización Administrativa?

Cuando hablamos de e-Gobierno en América Latina debemos tener presente que estamos cruzando dos conceptos sumamente complejos. El primero es “e-Gobierno”, y el segundo es “América Latina”. El e-Gobierno no puede ser otra cosa que un reflejo de las particularidades de la gente y de los gobiernos de la región. Sin embargo, el profesionalismo de los mandos medios y el cambio de la voluntad política respecto de las transformaciones necesarias permiten hallar cada vez más casos paradigmáticos en América Latina.

Veamos el caso de la Argentina. Tras la crisis institucional de 2001 y 2002, el e-Gobierno tuvo –obviamente- una bajísima prioridad en las agendas del gobierno y de la sociedad, justamente en un momento de notorio crecimiento a nivel mundial. Ello implicó que, durante más de tres años, quedáramos relegados. A partir de la normalización del sistema político, se retomó la senda y se comenzó a crecer. El crecimiento puede ya verificarse en los últimos rankings mundiales publicados, pero se manifiesta particularmente en casos paradigmáticos como la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) o la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), que transformaron sus administraciones en e-Administraciones. La Organización de las Naciones Unidas posicionó a la Argentina como el nuevo líder del e-Gobierno en Sudamérica, según surge de su ranking emitido en enero pasado. En Latinoamérica podemos hablar de casos como el de Costa Rica, República Dominicana, Brasil, México, Chile, e incluso Perú, como ejemplos de buenas prácticas en la materia.



3.- ¿Podrías clasificar a los distintos países en categorías estratégicas en relación a sus pautas y modalidades de planeamiento del e-Gobierno?

Quizás podríamos intentar algún agrupamiento siguiendo las categorías tradicionales del management desde el punto de vista de la estrategia: a) Países Pioneros, b) Primeros Seguidores, c) Seguidores Tardíos, y d) Últimos Entrantes.

Si bien el requisito fundamental para la implementación exitosa de un Plan de e-Gobierno reside en la voluntad política, podemos observar que todos los países pioneros en e-Gobierno -como Estados Unidos, Canadá, Singapur, Finlandia y otros- disponen, además, de abundancia de recursos y de gran parte de las necesidades básicas satisfechas. Podríamos inferir entonces que los países pioneros son aquellos que tienen la posibilidad de arriesgar recursos sin incurrir en “costos de oportunidad” demasiado elevados desde el punto de vista social.

Los países que integran el segundo y el tercer pelotón (los primeros seguidores y los tardíos), que no disponen de esa posibilidad de arriesgar recursos, deben estudiar las experiencias aplicadas por los pioneros y recién allí comenzar a delinear las estrategias para su implementación. Aquí se encuentran los países que experimentaron un rápido crecimiento en e-Gobierno durante estos últimos años, generalmente con un fuerte financiamiento externo, tales como los países del sudeste asiático, de Europa del Este y Latinoamérica. El cuarto segmento (”últimos entrantes”) está integrado por aquellos países con muy baja vocación para desarrollar un gobierno digital.

4.- ¿Cómo caracterizarías la trayectoria de la Argentina dentro de esas categorías estratégicas, y cuál es tu visión hacia el futuro?
 
En la Argentina estamos viviendo un gran cambio con relación al período de crisis y de parálisis durante el cual tuvimos que ser -a la fuerza- “seguidores tardíos”. Cabe reconocer que el ser “seguidor tardío” tiene también sus ventajas, ya que muchas de las buenas prácticas implementadas surgen de experiencias exitosas en otros países. Sin embargo, como decía anteriormente, ya pasamos el punto de inflexión y hoy estamos creciendo a un ritmo acelerado. Si bien no hemos profundizado todavía la transformación del Estado, estamos más “evolucionados” que hace un par de años, pero sobre todo ya disponemos de planes estratégicos que nos definen el rumbo.

5.- ¿Cómo podrías sintetizar las orientaciones estratégicas y tácticas de la Argentina en relación a la Sociedad de la Información, la Modernización Administrativa-Organizacional y el e-Gobierno?

Ya hablamos de cómo llegamos a estar en el período de crisis entre 2001 y 2003. A partir de allí se puso en marcha el primer Plan Nacional de Gobierno Electrónico, el cual significó un relevante hito para planificar los pasos a seguir en esa materia.

En dicho Plan se diagramaron los cursos de acción para los próximos años:
a) La Oficina Nacional de Tecnologías de Información (ONTI) se obligó a desplegar acciones Centralizadas (Firma Digital, Portal del Estado Argentino, Directorio del Estado, Catálogo de Aplicaciones, Sistema de atención en Línea, entre otras).
b) Se exigió a los demás organismos de la Administración Pública informar sobre su situación informática (Diagnóstico de Situación), y sobre las futuras acciones en materia de e-Gobierno (Planes Sectoriales).
c) En el referido marco, se diagramaron acciones de coordinación, tales como la Ventanilla Única o las alianzas estratégicas con los distintos gobiernos provinciales.

Estas acciones transformaron a la ONTI en un receptor de información, la cual es utilizada para conocer las necesidades de los organismos y servir de enlace entre ellos para que los futuros desarrollos, o los que estén en curso, puedan ser analizados por el conjunto para lograr una visión única del Estado de cara al ciudadano.

El proyecto 2008 / 2011 incluye actividades como el rediseño de los procedimientos aplicando metodologías de Ventanilla Única, la instalación –prevista para principios de 2009- de Call Center de la Administración Pública Nacional, la instalación de una Sala Cofre para uso propio y de los organismos que lo requieran, y la profundización de la Firma Digital.

6.- ¿Qué factores favorecieron tu rol como Coordinador de e-Gobierno de la Administración Pública Nacional de la Argentina y cuáles interfirieron en dicho rol?

Uno de los mayores factores favorables fue la determinación y el compromiso que han tenido los distintos organismos, a través de sus enlaces, para profundizar la aplicación de TIC para el e-Gobierno. Dado que las coincidencias y similitudes en cuanto a pensamiento y acción resultan significativas en todos los casos, nuestros planes suelen ser aceptados en plazos muy cortos. Lo mismo ocurre con las provincias, tanto las más avanzadas en la materia (Mendoza, Córdoba, Misiones, entre muchas otras) como las más rezagadas.

Entre todos los representantes provinciales se formó la Comisión de Gobierno Electrónico, dentro del Consejo Federal de la Función Pública, que funciona también dentro de la Secretaría de la Gestión Pública. La ONTI participa activamente en esa Comisión. Todo esto surge de una clara voluntad política manifiesta a nivel nacional.

Otro de los puntos favorables fue el alto grado de avance de organismos como la AFIP y el ANSES, los cuales se constituyen en “tractores” del e-Gobierno dentro de la Administración Pública Nacional.

En cuanto a las dificultades podemos hablar básicamente de dos.
La primera fue la disparidad del grado de avance entre los organismos, lo que nos forzó a trabajar simultáneamente en los cuatro niveles de e-Gobierno (informativo, interactivo, transaccional y de transformación). Si no lo hubiéramos hecho, las diferencias se hubieran profundizado y la idea de un Estado Único hubiese quedado en una quimera. Este proceso, de gran originalidad por cierto, ayudó a coordinar posturas con los organismos más avanzados en la materia, pero sin dejar de lado a los más rezagados. Sabíamos que debíamos reforzar los eslabones más débiles, ya que sin ellos no podíamos pensar en un marco de e-Gobierno.
La segunda dificultad se asocia a un factor estructural. Si bien estamos orgullosos de ser ciudadanos de una República Federal, esto implica ciertas dificultades a la hora de las realizaciones. El ciudadano no solamente tramita con el Estado Nacional, sino que lo hace también con las Provincias y, aun con mayor frecuencia, con los Municipios. El problema reside en la dificultad para “bajar línea” sobre la gran cantidad de municipalidades existentes en el país. Como producto de los Foros Regionales de Gobierno Electrónico, así como de la información mensual sobre e-Gobierno que reciben tanto los municipios como las provincias y los particulares a través de nuestro Boletín, cada día más municipios se acercan a nosotros para compartir ideas y necesidades.

7.- ¿Desearías agregar alguna cuestión adicional de tu especial interés?

Debido a mi formación profesional (Administración), siempre comparo al e-Gobierno con uno de los movimientos más significativos en el management de hace ya algunos años atrás: el Planeamiento Estratégico (PE.), Cuando apareció el PE se produjo una revolución: se escribieron miles de libros y artículos; se dictaron conferencias, seminarios y cursos; aparecieron especialistas, asesores y consultores.

Cuando llegaba el momento de explicar los procesos a las personas que debían ejecutarlos, siempre se encontraba la misma respuesta: “pero es lo que hago desde siempre”… Lo mismo ocurre con el e-Gobierno; podemos diseñar y formular políticas, hablar, escribir, dar clases, etc, pero quienes determinan su desempeño real son las personas que todos los días modifican una partecita de su trabajo manual en beneficio del ciudadano. La sumatoria de las sugerencias de pequeños cambios a aplicar, junto con la ayuda de una visión global del proyecto macro, es lo que -en definitiva- va a plasmar la transformación del Estado, así como un gobierno en red pensado desde la óptica de las necesidades del ciudadano. No se trata de una quimera, sino de emprender los primeros pasos para lograr un resultado que quizás nosotros no llegaremos a ver ni disfrutar, pero que son los que van a ver y disfrutar nuestros hijos. Y esta es en definitiva nuestra misión, que ejercemos con profesionalismo, pero sobre todo con lo que más valoramos de nosotros mismos… la pasión.