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Financiamiento del e-Gobierno 

Entrevista a Danilo Piaggesi

Por José Luis Tesoro (Argentina)



1.- ¿Cuál es el fundamento del financiamiento externo a programas de e-Gobierno de países de las Américas?

Con base en los indicadores de Naciones Unidas y en nuestra propia información, los países de América Latina y el Caribe exhiben un interesante potencial para el e-Gobierno. Sin embargo, tras un desarrollo entusiasta durante la década de 1990, las crisis emergentes al final de dicha década y agudizadas hacia inicios de la del 2000, dejaron en situación crítica el desarrollo de la Sociedad de la Información y de las tecnologías de información y comunicación (TIC) para el desarrollo en particular. Las limitaciones de recursos financieros, junto a la necesidad de atender prioridades sociales más urgentes, desviaron la atención de los gobiernos hacia áreas marginadas por las crisis. Por otro lado, el sector privado se vio también afectado y la cadena de aletargamiento se difundió rápidamente. Hacia mediados de 2004 América Latina fue recuperando su ritmo económico y los diversos sectores cobraron fuerza gracias a la relativa estabilidad económica, a la repercusión de una favorable coyuntura económica global y al impulso ejercido por instituciones como el BID a través de su auxilio y fomento de diversas áreas de desarrollo, en particular la Sociedad de la Información y el e-Gobierno.

2.- ¿Cuáles son las líneas de financiamiento ofrecidas por el BID para programas de e-Gobierno de países de las Américas?

Dado que el BID opera en base a la demanda de los países miembros prestatarios de la Región, no es posible predefinir con antelación las actividades específicas, por cuanto las mismas dependerán de la situación o problemática particular del país demandante, del impacto previsible del proyecto en la solución de dicha problemática y del desarrollo -organizativo, económico y social- que se espera a través del financiamiento. En base a las demandas recibidas de los países, se buscan soluciones de e-Gobierno que puedan ser escalables y dimensionadas en función de las necesidades, prioridades y problemática existente en la Región, con los siguientes tipos de objetivos:
(a) Proveer servicios y fortalecimiento institucional, que puedan ser -de alguna forma- replicables en el marco de una estrategia de e-Gobierno;
(b) Sensibilizar a funcionarios y trabajadores de las entidades públicas, en el ámbito local y regional, respecto de la importancia de incorporar las TIC en la modernización del Estado y de mejorar los servicios sociales públicos (salud y educación) ofrecidos a la ciudadanía;
(c) Generar planes nacionales o locales de implantación del e-Gobierno para el servicio al ciudadano, la transparencia en la información y el incremento en la eficacia y la eficiencia administrativa de los gobiernos centrales y locales;
(d) Capacitar al personal técnico y a los usuarios finales de la Administración Pública para que puedan promover fundadamente la implementación del e-Gobierno;
(e) Facilitar el acceso a la información de las Administraciones Públicas; por ejemplo: fundamentos y datos sobre adquisiciones, subsidios, ayudas, selección y contratación de personal;
(f) Ampliar paulatinamente el número y el rango de gestiones automatizadas y en línea, con la posibilidad de seguimiento de los trámites por los ciudadanos, en beneficio de la eficiencia y la transparencia en las prestaciones; y
(g) Promover y priorizar los proyectos de incorporación de TIC en las instituciones del Estado, para mejorar los servicios al ciudadano y activar la mejora y paulatina integración de los procesos. Respecto del financiamiento, cabe destacar que el Banco, reconociendo el potencial del e-Gobierno como medio efectivo para la modernización del Estado, el mejoramiento del alcance y efectividad de los servicios sociales y el mejoramiento de la transparencia y eficiencia de la gestión pública, ha puesto a disposición de los países miembros prestatarios de la Región, instrumentos financieros concretos que apoyan el desarrollo de esta actividad.
Un ejemplo es el “Fondo Fiduciario Italiano de Tecnología de Información y Comunicación para el Desarrollo”, el cual provee financiamiento no reembolsable a iniciativas de cooperación técnica demostrativas en materia de e-Gobierno para el desarrollo y cuyos resultados pretenden contribuir de manera directa a la movilización de recursos de mayor magnitud a través de operaciones de préstamo del Banco. Por otra parte, cabe destacar, que los componentes de gobierno electrónico y TIC vienen presentando una creciente importancia en operaciones de préstamo y cooperación técnica del Banco en sectores prioritarios incluyendo, entre otros, educación, salud, modernización del estado e infraestructura.

3.- ¿Cuáles son los factores que determinan o inciden en la elegibilidad de los programas para financiamiento por parte del BID?

Los factores que inciden sobre la elegibilidad de programas para financiamiento se asocian primordialmente a una clasificación y catalogación de países o áreas geográficas en contextos de desigualdad de oportunidades para desarrollar la Sociedad de la Información y el e-Gobierno. Ello se asocia, a su vez, con la prioridad de acortar la brecha digital y social, de proveer acceso a contenidos y formación permanente, de desarrollar marcos normativos apropiados y de disponer -como contraparte- de actores claves que reúnan las capacidades apropiadas para asumir los retos. Otras características que se toman especialmente en cuenta son las vinculadas a la innovación, al impacto sobre el desarrollo, la replicabilidad y fundamentalmente una clara sostenibilidad de los programas.

4.- ¿Podría sintetizar algunos rasgos de experiencias exitosas?

Algunos de los rasgos salientes de las experiencias exitosas, no sólo en proyectos de e-Gobierno sino en todos los proyectos y programas con uso de tecnología, se vinculan con: (a) un buen diseño del proyecto, con parámetros e indicadores que permitan ejercer un monitoreo continuo y corregir oportunamente cualquier eventual desvío; (b) un equipo de proyecto con las capacidades y liderazgos necesarios, y (c) los apoyos institucionales y políticos requeridos. Asimismo, es imperante la inclusión de políticas y estrategias que permitan lograr la institucionalidad y sostenibilidad de las acciones, la participación activa y la articulación y coordinación de los distintos actores, así como el desarrollo de la estructura de incentivos, entre otros.

5.- ¿Podría sintetizar algunos rasgos de experiencias no exitosas o fallidas?

Los principales problemas en la ejecución de programas que incluyen componentes tecnológicos se vinculan con: (a) insuficiente apoyo político y operativo para generar cambios profundos con ayuda de la tecnología; (b) la falta de objetivos y/o metas claras o de demanda probada; (c) el énfasis primordial en las cuestiones de las adquisiciones, con olvido o reiterada postergación de las cuestiones vinculadas a las soluciones; (d) el desfasaje entre los ciclos necesarios para lograr resultados e impactos tangibles a través de las TIC y los periodos de las gestiones políticas, que frecuentemente ha ocasionado la prematura discontinuidad de programas que podrían haber sido exitosos si se hubiera aguardado el tiempo necesario para su consolidación.

6.- ¿Cuáles serían sus sugerencias para quienes prevén presentar proyectos de e-Gobierno aspirando al financiamiento por parte del BID?

Podría resumir mis sugerencias en los siguientes términos:
(a) Partir de una clara definición de políticas nacionales en materia de Sociedad de la Información y de e-Gobierno, consistente con los objetivos de modernización del Estado, mejoramiento de la gestión pública y en la provisión de servicios públicos, y que precisamente la intervención del Banco contribuya a mejorar dichas políticas y acciones;
(b) Contar con recursos humanos con las capacidades requeridas para llevar adelante los desafíos asociados a la transformación a través de las TIC;
(c) Plantear objetivos estructurales en lo organizativo, procedimental y normativo por sobre los objetivos tecnológicos, dado que las TIC deben ser vistas como herramientas que contribuyan al logro de objetivos de desarrollo. Carece de sentido la tecnificación si el contexto de la misma no es el adecuado para lograr los objetivos de desarrollo perseguidos, o si se carece de las capacidades institucionales requeridas para encuadrar y encauzar adecuadamente la utilización de las TIC;
(d) Ponderar un adecuado balance entre lo social, lo económico y lo organizacional, ya que ninguno de estos tres pilares puede concebirse sin los otros; y
(e) Conformar la propuesta con presencia e interacción de las tres áreas (social, económica y organizacional) desde el inicio, dado que sólo será exitosa si logra superar los desafíos que afrontará en cada una de las tres áreas y en sus espacios de intersección.

El Banco, a través de la División de Tecnología de Información y Comunicación para el Desarrollo y los Departamentos Operativos Regionales provee a los países de la Región el apoyo técnico necesario para formular iniciativas de desarrollo en materia de TIC y/o componentes de TIC en programas de préstamo y asistencia técnica, tomando en cuenta aspectos técnicos, institucionales y financieros que se constituyen en factores fundamentales para la formulación de propuestas sólidas de financiamiento.

7.- ¿Hay algún aspecto que desearía puntualizar como aporte final?

Es indiscutible que el futuro de la Región está o debería estar mucho más ligado a los temas tecnológicos, especialmente en TIC para el desarrollo. Los países que están en la vanguardia reconocen la incidencia profunda de la tecnología como catalizador de progreso y éxito social y económico para la mayoría de los ciudadanos y, de esta manera, la economía de la información debe ser prioridad en el diálogo político. Existen tres temas fundamentales que requieren la consideración necesaria:
Primero, la sensibilización efectiva de funcionarios de la administración pública en el ámbito local, nacional y regional, respecto a la importancia y potencial de los componentes tecnológicos --más allá de pura tecnología-- en la dotación y mejoramiento de los servicios ofrecidos a la ciudadanía, como aspecto fundamental y estratégico para el desarrollo y gobierno electrónico.
Segundo, la dotación de capacitación permanente en materia de tecnología dirigida a personal técnico y usuarios finales de la administración pública, que los constituya en los promotores principales del e-Gobierno y los e-Servicios en beneficio de la mayoría de nuestros ciudadanos en las Américas. Algunas áreas fundamentales son, entre otras, el e-Comercio en el sector público, la seguridad informática, y el conocimiento y la inteligencia sectorial apoyada en la tecnología como medios efectivos para la toma de decisiones en la sociedad del conocimiento.
Tercero, la facilitación de la presencia real de la administración pública a través del e-Gobierno y los e-Servicios, mediante estrategias de acceso y conectividad para la mayoría. Al respecto, los telecentros, las redes inalámbricas, los centros de conocimiento y los avances tecnológicos a nivel nacional y regional se constituyen en elementos clave para que la Región de América Latina y el Caribe pueda alcanzar niveles de desarrollo adecuados y sostenidos a través de la utilización de las TIC.

Una experiencia sumamente interesante para resaltar en el ámbito regional es la Red de Líderes de Gobierno Electrónico de América Latina y del Caribe (Red GEALC), promovida por la SEDI-OEA y el Instituto de Conectividad de las Américas (ICA), en la cual también participa el Banco Interamericano de Desarrollo con un programa de Bienes Públicos Regionales (BPR). Dicha Red -única en la Región- se basa en la cooperación horizontal entre gobiernos de la región en temas relacionados con el e-Gobierno. Tanto en forma presencial como virtual, funcionarios de LAC comparten conocimiento, experiencia y recursos en temas tecnológicos y soluciones específicas, evitando “re-inventar la rueda” y acelerando la correcta ejecución de soluciones de e-Gobierno en los países de la región.