Entrevista a Enrique Javier Mendoza Ramírez Presidente del Jurado Nacional de Elecciones (Perú)
Por Neal Maura Gonzáles (Perú)

Enrique Mendoza Ramírez preside el Jurado Nacional de Elecciones de Perú. Es abogado con estudios de maestría en Administración Pública, Derecho Civil y Política Jurisdiccional. Fue Vocal Titular y presidente de la Corte Suprema de la República. Ejerció la docencia en la Universidad Nacional de Piura y en la Academia de la Magistratura. Presidió el Consejo Electoral Andino durante el período 2005-2006 El Jurado Nacional de Elecciones es el organismo rector del sistema electoral del Perú desde hace más de 76 años. Entre sus funciones, señaladas en la Constitución Política, se destacan la de administrar justicia en materia electoral, fiscalizar la legalidad de los procesos electorales e impartir educación cívica ciudadana.
1. ¿Cómo visualiza usted, en términos generales, la calidad institucional y sustancial de los procesos democráticos en América Latina?
Dentro de la heterogeneidad que caracteriza a la región en cuanto al desarrollo de los procesos electorales y las características peculiares de cada uno de ellos desde sus distintas realidades, los países de América Latina vienen ejecutando procesos electorales garantizados, que permiten contar con autoridades reconocidas por el pueblo, por encima de eventuales disputas o preferencias de los ciudadanos. Sin embargo, esto último viene marcado con una crisis de credibilidad hacia los políticos, en un marco de desigualdad en el nivel de ingresos, de problemas sociales y de una pobreza que afecta a un gran porcentaje de la población de América Latina. Dado que el referido escenario incide sustancialmente sobre la confianza y el interés por la política, podríamos decir que –durante los últimos veinte años- los procesos han evolucionado más en la faz cualitativa que en la cuantitativa. La participación ciudadana en los temas de carácter político es cada vez más compleja y exigente. La participación colectiva no se reduce al sufragio para elegir gobernantes, sino que resulta más comprometida en materia de vigilancia de los actos de gobierno. Por otra parte, temas como revocatoria de autoridades o su renovación por fracciones, cobran relevancia en circunscripciones geográficas que -en el pasado- sólo aspiraban al voto popular periódico. Se manifiesta también un paulatino cambio de conducta en los colectivos sociales, los cuales se organizan –ahora- en torno a asociaciones y gremios para participar en el destino de los presupuestos locales (presupuesto participativo), para intervenir en la rendición de cuentas, para exigir el cumplimiento de las ofertas electorales, así como para canalizar propuestas en materia de desarrollo ciudadano.. América Latina exhibe claros indicadores de evolución en la educación, que se constituye en la sustancia fundamental de la participación ciudadana. En el Perú, por ejemplo, el Jurado Nacional de Elecciones viene impulsando -en todo el territorio nacional y con notoria participación social- un proceso educativo con fuerte orientación hacia la cohesión y la madurez cívica. Los primeros resultados pueden percibirse en la constante participación de las distintas colectividades en el quehacer cotidiano de sus respectivos gobiernos locales y regionales; supervisando las obras públicas, exigiendo rendición de gastos, reclamando la tangibilización de ofertas electorales y eliminando la distancia entre gobernantes y gobernados. En este sentido, considero que la calidad de los procesos democráticos en América Latina, ha mejorado sin lugar a dudas y nuestro reto es que esta calidad siga mejorando. Por su parte, los organismos que garantizan la legalidad de las elecciones desarrollan acciones transparentes dirigidas a que los ciudadanos conozcan cada procedimiento desarrollado y puedan participar y colaborar en la detección de incidentes que eventualmente afecten el desarrollo de los procesos electorales, tales como infracciones a la norma electoral por parte de organizaciones políticas, cambios masivos de domicilio para favorecer a determinado candidato, comportamiento inadecuado de autoridades comiciales, entre otros.
2. ¿Cuál cree que es el potencial de las tecnologías electorales para mejorar la calidad institucional de las democracias en los países de América Latina?
El potencial de las tecnologías electorales es enorme. De hecho, hace poco menos de cincuenta años, era impensable suponer una participación ciudadana que no fuera física y presencial. Hoy en cambio, es impensable una participación social exclusivamente física y presencial. Hoy además, la ciudadanía percibe a la democracia no sólo como derecho al voto, sino como estado de derecho, desarrollo social y económico, gobierno para el pueblo, entre otros. Junto a la creciente conciencia ciudadana de que el voto es sólo la manifestación tangible de los procesos electorales, las tecnologías electorales no se limitan a modernizar el acto del voto en el día del sufragio, sino que contribuyen a otras cuestiones relevantes para lograr procesos electorales limpios, ceñidos a la norma, con condiciones para ser auditados en todas sus etapas, en los que se garantice a los actores electorales un proceso libre, justo y con las mejores condiciones de transparencia. Las TIC exhiben una creciente inserción en las actividades de los organismos electorales de América Latina. Así se tiene por ejemplo, en países como Argentina pueden realizarse, mediante la Web, reclamos por no encontrase en el padrón de electores para un proceso, en Venezuela donde se utilizaban scanners para el conteo de los votos en las cédulas de sufragio, en Bolivia donde los resultados del proceso pueden ser apreciados en línea o en Ecuador, donde el ciudadano puede confirmar su lugar de votación o si es miembro de la junta receptora del voto (mesa de sufragio).
3. ¿Cuál es, a su juicio, el espectro de contribuciones de las TIC y del e-Gobierno para potenciar el interés, el conocimiento, las atribuciones y las seguridades del ciudadano en los procesos electorales?
Las contribuciones de las TIC en los procesos electorales son muy variadas. Así por ejemplo, dependiendo de las particularidades de cada país, las TIC son utilizadas para realizar las siguientes acciones: § Registro de ciudadanos para la elaboración del padrón electoral. § Emisión de documentos de identificación con medidas de seguridad. § Inscripciones de organizaciones políticas y de listas de candidatos. § Sorteo de miembros de mesa de sufragio. § Administración y logística del proceso (mapas, rutas, material electoral, otros requerimientos). § Procesamiento de actas electorales (cómputo de resultados). § Resultados de los procesos electorales § Transmisión de resultados. § Fiscalización de procesos electorales. § Resoluciones emitidas por el órgano electoral. § Voto electrónico, voto por Internet. La utilización de las TIC contribuye a que dichas actividades puedan concretarse de manera más eficaz, rápida y exacta, así como extenderse a otras actividades de los organismos electorales. Por ejemplo, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú usa intensamente TIC en el Sistema de Información de Procesos Electorales (SIPE) que provee información en tiempo real de los hechos comiciales en todo el país, registrando acciones de candidatos, organizaciones políticas, personeros u otros actores del proceso; poniendo énfasis en la detección y superación de incidencias que puedan afectar el normal desarrollo del proceso. Esta herramienta informática, desarrollada por personal propio de la Institución bajo estándares de calidad internacional, permite administrar más de 100,000 registros por proceso electoral. El JNE usa también TIC en el Sistema de Aprendizaje Virtual Electoral (SAVE) a través del cual, en ejercicio de su función de educación cívica electoral, propicia el aprendizaje de principios y valores que incentiven la conciencia democrática, la participación ciudadana y de las organizaciones políticas. Otra relevante aplicación de TIC reside en la inminente implantación del Expediente Digital, el cual permitirá visualizar, en tiempo real, todas las incorporaciones de documentos a los expedientes jurisdiccionales originales en los casos de solicitudes de vacancias, suspensiones, apelaciones de fallos de índole electoral, todo ello a través de la página Web de la Institución. Asimismo, el JNE está implantando el Observatorio Democrático (OBD), que permitirá conocer en tiempo real la situación política-social-electoral de cada uno de los 1833 distritos, 195 provincias y 25 regiones del país, de manera que las instituciones competentes puedan decidir y actuar oportunamente.
4. ¿Percibe una tendencia en los países de América Latina a visualizar al “voto electrónico” (“e-voting”) como el núcleo central de la contribución de las TIC en los procesos electorales? ¿Qué factores cree que motivan esa tendencia? ¿Cuál sería su mensaje al respecto?
Hay quienes piensan que implementar el voto electrónico significa –por sí- modernizar los procesos electorales con el uso adecuado de la tecnología. Nosotros consideramos al voto electrónico como un buen ejemplo para mostrar al ciudadano el amplio potencial que ofrecen las TIC en los procesos electorales. Si bien el voto electrónico es ya utilizado en algunos países, por ejemplo en Brasil ya es aplicado al 100%, enfrenta aún una notoria desconfianza. En algunos casos, porque interesa mantener el clásico papel (cédula de sufragio y actas electorales) como prueba de la voluntad del ciudadano. En otros casos, por las dudas acerca de posibles errores, de la invulnerabilidad del software y del hardware y de dejar la fiscalización del acto electoral exclusivamente en manos de especialistas en informática. Sin perjuicio de dicha desconfianza, la mayor parte de los países tienen previsto implementar paulatinamente el voto electrónico en reemplazo de la votación tradicional, como necesidad concertada entre diversos interesados, los partidos políticos y la organización electoral. Algunas prevenciones emergentes de la experiencia de países que ya han aplicado el voto electrónico son las siguientes: § El sistema debe cubrir adecuados requisitos de seguridad diseñados a prueba de fraudes. § La administración electoral debe contar con el código fuente del sistema. § El sistema debe proveer una evidencia física del voto que permita recuentos para responder a eventuales reclamos y desconfianzas. § El sistema debe garantizar el voto secreto, sin asociar la identidad del votante con el voto emitido. § Desarrollar un esfuerzo educativo a gran escala que permita a los ciudadanos motivarse y confiar en el voto electrónico.
5.- ¿Cuáles son las oportunidades y amenazas que percibe en las tecnologías electorales instrumentadas a través de las TIC y e-Gobierno?
Las oportunidades que percibo son: a) reducción de tiempos de procesamiento de actividades, b) aumento de la eficiencia electoral, c) estandarización de procedimientos, d) optimización de resultados, y e) ahorro de recursos luego de su implementación. Las mayores amenazas emergen de: a) desconfianza de los ciudadanos y de organizaciones políticas por no contar con sistemas de seguridad que garanticen la labor que se realiza, y b) posibilidad de ataques de virus informáticos.