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Integración de las TIC en la Educación Media y Superior

Entrevista a María Teresa Lugo ([1])

Por José Luis Tesoro (Argentina)



1.- ¿Cómo caracterizaría las tendencias más difundidas en el mundo en la aplicación de las TIC en la Educación Secundaria y Terciaria?

Si bien la investigación señala que las TIC cumplen un papel importante en la motivación del aprendizaje, no existe aún suficiente evidencia empírica acerca de su impacto en los resultados de aprendizaje y en el desarrollo cognitivo de los estudiantes. El panorama indica que todos deben saber sobre las TIC, pero no todo puede enseñarse a través de las TIC. Como recurso de aprendizaje las TIC permiten el acceso de los estudiantes a información así como el uso de procesadores de texto, planillas de cálculo, bases de datos, materiales multimedia y simuladores. Como estrategia de enseñanza, se incorporan en el diseño y desarrollo de la clase (planificaciones, listados, producción de material didáctico, entre otros). La tendencia actual es la integración de las TIC en la escuela como parte de un proceso de innovación pedagógica. Una de las líneas más difundidas en este aspecto es el desarrollo de proyectos colaborativos entre grupos de alumnos de una escuela y entre escuelas, cuya significación es resaltada en un estudio de REDAL (2005).

Una evidencia general proveniente de los países que llevan la delantera indica que, sin perjuicio de las cuantiosas inversiones, las TIC no están aún integradas en la prácticas del aula. Es probable que la atención demasiado centrada en las tecnologías haya implicado cierto descuido de los aspectos pedagógicos. El desafío reside en que la introducción de las TIC trascienda las características de mera herramienta de trabajo, para impulsar cambios deseables en las culturas institucionales y en los sujetos, en los modos de ver y de ser vistos, de pensar y de actuar, potenciando las estrategias de trabajo docente y profundizando los aprendizajes de los alumnos.

2.- ¿Cómo podría distinguirse entre la situación de los países desarrollados y la de los países en desarrollo con relación a la aplicación de las TIC en la Educación Secundaria y Terciaria?

Interesa resaltar aquí la diferencia en el gasto y financiamiento TIC que encaran los países desarrollados y los países en desarrollo. Si bien el gasto y el financiamiento TIC son parte sustantiva de las decisiones presupuestarias de los gobiernos dirigidas a concretar las políticas de integración de TIC en educación, el debate se centra sobre dos ejes principales: a) Cómo maximizar la disponibilidad de recursos y equipos, y b) Cómo optimizar la eficiencia en la utilización de los recursos y equipos asignados.

Aun cuando la inversión de los países de América Latina en materia de TIC es muy importante, resulta modesta, en términos comparativos, en relación con el PBI y per cápita: mientras los países de América Latina y el Caribe gastan cerca de 400 dólares per cápita por año, los países desarrollados gastan entre 2.000 y 3.000 dólares anuales.

El factor capaz de convertir las desventajas y obstáculos en oportunidades de desarrollo es una oportuna y adecuada toma de decisiones. Por tal razón, es una necesidad imperiosa -y una verdadera urgencia regional- conocer la situación del gasto y el financiamiento necesario para llevar adelante una exitosa política de integración de TIC en los sistemas educativos en la Región.

3.- ¿Cuáles son, a su criterio, las oportunidades y amenazas que enfrentan los países de América Latina en la aplicación de las TIC en la Educación Secundaria y Terciaria?

En relación con la mejora de la calidad de la educación en general, el reto sigue estando en la propuesta pedagógica. Si bien hay acuerdo en que las TIC no son la panacea, existen claros indicios de que pueden ser “ventana de oportunidad” para un cambio de paradigma.

El mayor potencial de las TIC parece manifestarse en la expansión educativa, dado que posibilitan el acceso a lugares, sectores sociales y cantidad de personas mucho mayores que los procedimientos tradicionales. Esto es muy útil sobre todo para aquellos países de ingresos medios en los que se ha avanzado en la resolución de la cobertura en los grados inferiores, pero donde resta escolarizar población en los tramos superiores de la educación básica.

Las TIC representan también una oportunidad para modernizar la gestión de la información y la administración del sistema. Su incorporación en ministerios y escuelas no sólo contribuye a agilizar las tareas, sino que puede involucrar la creación de una nueva gestión de trabajo y de relación entre las distintas instancias de los sistemas educativos.

Las mayores amenazas residen en el eventual aumento de la brecha digital entre países, regiones y personas en América Latina, así como en la posibilidad de que la inserción de las TIC en la educación quede limitada a un simple cambio cosmético.

4.- ¿Cuáles son, a su criterio, las fortalezas y debilidades que exhiben los países de América Latina en la aplicación de las TIC en la Educación Secundaria y Terciaria?

La mayor fortaleza de la inclusión de las TIC en los sistemas educativos de la región reside en la factibilidad de aumentar la cobertura y de expandir la oferta educativa. Esto resulta especialmente importante en aquellos países que aún deben expandir el alcance y aumentar la cobertura de la escuela media. Las mayores debilidades se asocian a los problemas de acceso y conectividad en la región, que podrían atemperarse a través de una articulación con los entes reguladores, con los prestadores de servicios de telecomunicaciones y particularmente con las cooperativas locales, dada su cercanía a los problemas de las respectivas comunidades, frecuentemente rurales o aisladas.

5.- ¿Cómo visualiza usted el escenario prospectivo deseable de la Educación Secundaria y Terciaria en los países de América Latina para los próximos años y cuál es la inserción de las TIC en ese escenario?

Los países han hallado una serie de problemas en sus intentos de integrar las TIC en el ámbito educativo. Un primer problema es la carencia del grado de continuidad requerido para manejar los largos tiempos reales demandados por este proceso. Frente a claras evidencias de que en este campo no hay recetas, lo único seguro es que la cuestión de las TIC debe tratarse como una política nacional y no sectorial. Cuando un país se compromete con las TIC es más probable que pueda mantener las prioridades como políticas de estado, aun cuando cambien los gobiernos.

Un segundo problema se vincula a los recursos. En la cuestión de las TIC, tanto en los países que recién comienzan como en los que van en la delantera, el recurso más escaso no es el económico, sino la expertise. Una fuente de oportunidades podría residir en el hecho de que -en lo relativo a TIC- muchas veces los jóvenes son capaces de lograr grados de expertise adecuada más rápido y con más facilidad que los adultos.

Hay países, sobre todo los de menor desarrollo, donde también los recursos económicos son un problema. En este punto, las respuestas parecen organizarse en dos grandes líneas. Por un lado, potenciar las fuentes de recursos. Un ejemplo interesante es el de los países que establecen legalmente, para el sector privado, la obligación de donar el equipamiento que desechen por reequipamiento. La otra línea consiste en usar criterios racionales de asignación de equipamiento, así como de capacitación y desarrollo profesional, para hacer rendir al máximo los recursos disponibles.

Un tercer problema, bastante serio y generalizado, está dado por las resistencias al uso de las TIC. Los estudios realizados determinan que los docentes constituyen un “actor” con alta heterogeneidad actitudinal con relación a las TIC, pudiendo considerarse tres grandes grupos: un 30% de “adeptos”, proclives a utilizar las nuevas tecnologías; un 25% que pueden calificarse como “tecnofóbicos”, dado que no son proclives a incorporar las TIC y desarrollan intrincadas defensas para “resistir” ante eventuales embates, y un grupo de “morosos” que manifiestan cierta simpatía por las TIC pero todavía no las han incorporado. Con relación a las dificultades para el uso de las TIC en las escuelas, estos estudios señalan que los usuarios del sistema (profesores y directores) suelen enfatizar en las carencias materiales –tales como insuficiente número de computadoras, insuficiente tiempo en el currículo, insuficientes copias del software, escasez de asistencia técnica– como determinantes de las resistencias. En general, estas razones declaradas esconden resistencias más profundas.

En la gran mayoría de los países estudiados aún no se han generalizado las políticas de integración de las TIC en el ámbito educativo. En algunos, ello se debe a la ausencia de políticas, mientras que en otros aún no se ha cubierto un lapso suficiente en la implementación de las políticas. En general se priorizan criterios compensatorios y la cobertura del nivel medio. En aquellos países donde la totalidad de las escuelas están equipadas, el desafío reside en la conectividad, que se realiza por sectores y de manera paulatina.

El mayor reto radica en la generalización, no sólo en términos de ampliar la cobertura, sino en que la modalidad que se establezca no lleve el riesgo de mayor diferenciación, lo que requiere una decisión clara por parte del Estado de llegar a un punto en que la opción o entrada voluntaria a los programas se reemplace por la obligatoriedad. Para esto es necesario una estrategia compleja que combine fuerza de dirección con contención. Los ejemplos más comunes de contención tienen que ver con anticiparse a las resistencias más previsibles con capacitación, oferta de becas, viajes, financiamiento de proyectos.

Las decisiones sobre cómo generalizar la inclusión de las TIC conllevan algunos riesgos. En el campo de la educación es común, por ejemplo, identificar y diseminar casos de implementación exitosa procurando que otros los remeden. Pero la diseminación de innovaciones no resulta exitosa si el proceso se conceptualiza sólo como una réplica. Para que la adopción de la innovación sea exitosa deben encararse procesos creativos y diferentes para todos y cada uno de los involucrados. Es necesario comprender que cada unidad educativa debe desarrollar su propio trayecto de cambio y que la estrategia de fuerza y contención debe contemplar las diferentes situaciones que se presentarán.

Un factor ya suficientemente reconocido es el papel de liderazgo de la conducción en la adopción de la innovación, como condición para un auténtico cambio cultural.

Muchos gobiernos han reconocido la necesidad del desarrollo profesional de los profesores en su formación inicial y en la continua, que incluye dotarlos de ciertas competencias informáticas y enseñarles como incorporarlas de manera efectiva en su enseñanza. Muchos países incluso condicionan el ingreso a la enseñanza, y el avance en la carrera docente, a la obtención y actualización regular de un brevet que asegure la competencia informática del profesor.

Finalmente, resta decir que la implementación de este conjunto de políticas y la producción de conocimiento al respecto debería pensarse como un todo integrado. La promoción y desarrollo de la investigación educativa en este campo debería ser parte integral del proceso de diseño y desarrollo de la política educativa en TIC. Es imprescindible un Observatorio a nivel nacional y de América Latina para contar con información actualizada y sustantiva para la toma de decisiones en este campo.

6.- ¿Cuáles son los actores relevantes para plasmar dicho escenario y cuáles son los roles que les competen?

En primer lugar el Estado con sus roles como: a) garante de la calidad de los contenidos digitales y de las propuestas tecnológicas de enseñanza, b) negociador en su relación con el sector privado, y c) garante del control de transparencia en compras.

En segundo lugar los docentes. Ya hemos señalado anteriormente los hallazgos acerca de la heterogeneidad actitudinal de los docentes con relación a las TIC (“adeptos”, “tecnofóbicos”, “morosos”). Para estos actores es esencial una capacitación que supere la mera alfabetización básica digital. La inversión en capacitación constituye un elemento central a los efectos de garantizar el impacto en las aulas. La capacitación debería desarrollarse en el marco de un programa nacional, como una estrategia de desarrollo profesional que sea parte integral de las acciones de innovación y cambio pedagógico. Es primordial recuperar a los actores que ya están en el sistema y que a la vez pueden garantizar el mantenimiento de estas acciones y por tanto la actualización permanente del profesorado. Por otra parte, los portales educativos cumplen un papel clave en materia de capacitación y desarrollo profesional de los docentes, dado que permiten -entre otros aspectos- difundir, interactuar y compartir experiencias creando comunidades de aprendizaje y de prácticas.

En tercer lugar el directivo escolar. El desarrollo profesional del equipo directivo de los establecimientos resulta un componente estratégico primordial. Las líneas de capacitación deben articular tanto lo referido al uso de las TIC y su importancia para los procesos de mejora e innovación educativa, como lo referido a la gestión de las TIC dentro de la escuela.

En cuarto lugar el rol del sector privado: empresas, cámaras de soft, e-learning, entes reguladores y empresas telefónicas. Para ellos es necesario establecer criterios de evaluación de la calidad de sus productos. En quinto lugar la Universidad y la investigación.

7.- ¿Cómo visualiza usted el rol del Estado -en los niveles nacional, estadual (o provincial) y municipal- para plasmar ese escenario?

Las formas, dinámicas y modalidades de implementación de las políticas TIC en el ámbito educativo están condicionadas por la organización y estructura de los sistemas educativos así como por la decisión política del Estado de motorizar la implementación de las políticas pertinentes. El grado de proactividad y centralidad que asuma el Estado Nacional constituye un factor clave en los logros y resultados que se obtengan al respecto.

La confluencia de los aspectos tecnológicos y de los pedagógicos en la base de estas políticas tiene su consecuencia en relación con las funciones que puede adoptar el Estado para su gestión. Una mirada general permite discriminar una serie de diferentes roles del Estado frente a las TIC, tales como: a) Diseñar los objetivos políticos y establecer las prioridades, b) Gestionar, solo o junto con el sector privado; c) Apoyar emprendimientos de otros, estatales o privados, d) Alentar al sector privado a realizar desarrollos (de soft, de PC, etc.), y e) Desarrollar estándares para controlar la calidad de este proceso. Una situación particular surge cuando los países se alían para un emprendimiento común, como en el caso de la Red Latinoamérica de Portales Educativos (RELPE) al cual se hace referencia en la nota 2 de la sección “Para Tener en Cuenta” de este mismo número.

La participación del sector privado es un factor crítico en estas políticas, tanto porque puede constituirse en un aliado clave del Estado, como porque cuando no existen lineamientos oficiales claros, el sector privado ocupa con sus propios criterios los espacios vacantes. Las TIC configuran un mercado global, multinacional y con fuertes tendencias al monopolio que reclama estrategias efectivas de control y regulación por parte del Estado. Para ello se requiere que éste pueda desplegarse como árbitro de estos procesos complejos de negociación. La responsabilidad del Estado tiene entonces dos vertientes: hacerse cargo, de manera directa o indirecta, del avance de las TIC en la sociedad y controlar que los avances se realicen en la dirección correcta, regulando la lucha de intereses de los sectores involucrados.

De este análisis surge una serie de elementos importantes a tener en cuenta cuando se plantea introducir las TIC en las escuelas y en el sistema educativo. El primero es que las TIC son un requerimiento de la sociedad actual y como tal deben ser un compromiso prioritario de la política educativa. Pero para lograrlo con éxito no alcanza con un enfoque sectorial. Entrar masivamente en este aspecto requiere involucrar al nivel máximo de gobierno, en pos de un objetivo de e-ciudadanía.

Si bien se requieren oficinas locales que trabajen cerca de las escuelas, la experiencia internacional indica la conveniencia de contar con una política nacional por la cual el Estado se responsabilice e impulse el desarrollo equilibrado de las TIC en toda la sociedad.

La cuestión de los contenidos es un punto nodal para pensar una política de inclusión de TIC. El Estado debe aquí asumir un claro y proactivo liderazgo. En este punto es importante considerar una instancia supranacional (Mercosur Educativo, RELPE, etc.) que en nuestra región tiene a su favor el idioma común y el alto flujo de movilidad de estudiantes y docentes. Un tópico relacionado es el referido a los criterios de calidad de los contenidos educativos digitales. Sin perjuicio de la profusión de estándares tecnológicos internacionales ligados al sector TIC (AICC, LTSC, IMS, o ADL /SCORM), no se ha logrado establecer criterios para orientar el diseño e implementación de programas destinados a la educación, tanto para los aspectos metodológicos y didácticos, como para la evaluación, administración y gestión. También en este punto se requiere una potenciación de los portales educativos oficiales, tanto para articular todas las acciones relacionadas con la producción y distribución de materiales didácticos digitales como para dinamizar la interacción entre las escuelas.

8.- ¿Cómo percibe que el denominado Gobierno Electrónico podría constituirse en un instrumento de apoyo para la concreción del escenario deseado?

Si bien es imprescindible dotar de transparencia. a toda la gestión educativa, resulta prioritario concretarlo en lo relativo a las TIC, dado que -junto con las construcciones escolares- es uno de los ámbitos que requieren mayores inversiones y en los cuales el sector privado tiene alta participación y grandes intereses. Estos factores determinan la necesidad de establecer circuitos transparentes de negociación y asignación de compras o permisos de explotación, así como de desarrollar auditorias cuidadosas que valoricen las acciones emprendidas. Esto apunta fundamentalmente a un modelo de e-Gobierno que abra las puertas y ventanas a la comunidad y contribuya a la generación y desarrollo de e-Ciudadanía.

9.- Por último: ¿Qué otros aspectos desearía puntualizar?

Otros aspectos que deseo destacar son los siguientes:

a) La equidad: Reducir la brecha digital es una cuestión de singular importancia en nuestros países. Garantizar la cobertura nacional supone acuerdos y negociaciones de distinto tipo, así como una capacidad logística no siempre acorde con las estructuras gubernamentales. Mientras estos pasos se van afianzando, resulta perentorio que la cartera educativa tome la iniciativa en diverso tipo de acciones, incluyendo la negociación con los actores privados. Una buena iniciativa estatal reside en la promoción y apoyo al fortalecimiento de redes colaborativas entre instituciones educativas, dado que dichas redes favorecen la creación de ambientes de aprendizaje dentro de la escuela, constituyen un puente natural hacia otras organizaciones locales (empresas, ONGs, sindicatos, etc.) y, tal como lo señala el informe de REDAL[2], favorecen la inclusión de sectores desfavorecidos.

b) La asignación de recursos: Dentro de las escuelas, en un primer momento aparecía como una disyuntiva equipar las aulas o armar salas (o laboratorios) de informática. A medida que se amplía el uso pedagógico de las TIC, más se coincide en la conveniencia de asignar equipos a diversos espacios (biblioteca, centro multimedial, aulas, sala de profesores, pasillos, computadoras portátiles).
La difusión de la tecnología “wireless” (sin cable) promete nuevas soluciones a esta cuestión. La asignación de equipos entre distintas escuelas requiere estrategias diferentes. En los estadios iniciales, la asignación de equipos –en cantidad y tipo- suele realizarse en virtud de los proyectos que formulan las escuelas. Ello resulta comúnmente en la asignación del equipamiento más actualizado a los niveles más altos del sistema y, dentro de las escuelas, a los niveles superiores. Otra modalidad para asignar equipamiento se funda en que el Estado determine las prioridades y establezca la obligatoriedad de que todas las instituciones educativas de un determinado nivel o rama incorporen las TIC. Dado el ritmo de la evolución tecnológica, las políticas TIC deben contemplar planes de reciclaje, reacondicionamiento, mantenimiento y actualización del equipamiento en todas las áreas, así como planes de reinversión y convenios con organizaciones del tercer sector que actúen como intermediarias entre las escuelas y el sector privado.

c) Las nuevas relaciones de autoridad pedagógica: El uso de las TIC en las aulas trae aparejada una mayor autonomía y responsabilidad de los estudiantes con su aprendizaje. Actividades como explorar en Internet, interactuar con un simulador, usar un programa de diseño, etc. no suponen un recorrido lineal ni un punto de llegada cierto y único. Es por ello que el uso de las TIC altera las clásicas relaciones de la autoridad pedagógica centradas en la seguridad del docente como poseedor de un conocimiento acabado, para abrirse a un vínculo más democrático con el alumno. Las TIC obligan al docente a asumir una actitud de diálogo e intercambio con los alumnos y con la información. El profesor debe dejarse sorprender junto con los alumnos y muchas veces tomar posiciones y elaborar respuestas a medida que recibe la información junto con los alumnos.

d) Las TIC en la formación docente: Con base en la experiencia del proyecto Integra y de las investigaciones realizadas, me permito formular las siguientes sugerencias relativas a la inserción de las TIC en la formación docente:
i.- Desarrollar planes de formación permanente en las propias instituciones, atendiendo a la peculiaridad de los equipos docentes y estructurados por didácticas específicas
ii.- Integrar las TIC atravesando todo el proceso formativo, de manera que los docentes aprendan a usarlas de forma práctica en el contexto de sus clases y las constituyan en “ventana de oportunidad” para nuevos aprendizajes.
iii.- Utilizar las TIC para la formación docente a distancia, promoviendo el desarrollo profesional en términos de investigación y práctica en aula.
iv.- Articular, a través de las TIC, redes de instituciones de formación docente, especialmente en zonas rurales


[1]Varias de las cuestiones tratadas en esta entrevista ha sido desarrolladas en el documento de recomendaciones políticas del Proyecto Integra (@lis) /2006 y en el documento Tecnologías de la Información y Comunicación: Estado del arte y orientaciones estratégicas para definición de políticas educativas en el sector (2005), encargado por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Republica Argentina al IIPE UNESCO Buenos Aires".

[2]REDAL. Reporte Final: Light, D., Manso, M., Rizzi, C., Verdi, M., Perez, P., Noguera, T. Libendinsky, M. (2005). REDAL (Redes Escolares de América Latina): Una investigación de las mejores prácticas. Informe Científico Final. Montevideo, Uruguay: IDRC- Canadá.
Disponible en http://www.redal.net