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Entrevista a Florencia Ferrer (Brasil, Argentina)
           
   Por José Luis Tesoro (Argentina)






1. ¿Cuáles son las características del marco legal de Brasil en lo relativo a Compras y Contrataciones públicas?

En Brasil tenemos dos leyes referidas a las compras públicas. La Ley 8.666, que es la tradicional y más antigua, que reglamenta la mayor parte del funcionamiento de la gestión pública, y la ley del “pregão” o subasta, que es del 2002. Esta última ley simplificó notablemente el proceso, ya que por ejemplo, solo solicitamos documentación completa al oferente que gana una licitación.

En este año también entró en vigor la Ley 123 que reglamenta la preferencia de compra del Estado a pequeñas y medianas empresas. Otra reglamentación relevante es el Registro de Precios, que permite acordar, al comienzo del año, una cotización sobre todo el volumen de compras de un determinado bien o servicio durante todo el año. Ello simplifica las adquisiciones, dado que el precio ya está acordado y los diferentes estados pueden adherir al Registro de Precios de otro estado, o de otro nivel de gobierno (municipio o federación).

Brasil fue uno de los primeros países del mundo en implementar ese tipo de innovaciones en la contratación pública, tanto de bienes como de servicios. Esto es importante, ya que la mayoría de los países sólo suelen implementar innovaciones en la compra de bienes. Dado que el Estado es fundamentalmente un proveedor de servicios, la mayor parte de su consumo es también de servicios. Por eso, el innovar sólo en la compra de bienes no ayuda demasiado a cambiar sustancialmente las cosas, ya que la mayor parte del volumen negociado corresponde a servicios.

Para innovar en todo el espectro de compras y contrataciones es necesario concebir a las compras públicas como una política pública, no como una política de abastecimiento del Estado. Por ese motivo, pensar el marco legal es mucho más que pensar la reglamentación de las transacciones, es repensar la política pública.

Las compras públicas, además de tener como objetivo el abastecimiento del Estado, también pueden tener el propósito de desarrollar economías locales, construir y orientar mercados, fomentar políticas para sectores específicos, entre otros. Por eso el innovar en la política de compras públicas va mucho más allá de implementar soluciones con TIC; es repensar la función del Estado en esas materias, contribuyendo a concretar todo el potencial de su poder de compra.

Como consecuencia, la política de compras y contrataciones no puede ser la misma para un estado o municipio que para otros. Las compras publicas deben corresponder al perfil y vocación productiva de cada comunidad, para entender qué familias de productos deben priorizarse localmente, cuáles deben comprarse en el mercado nacional y cuáles en el internacional, entre otras cuestiones fundamentales. Dado que los propósitos, las realidades y los problemas son diferentes, se necesitan estudios localizados, focalizados y detallados para no cometer errores.

La política de compras es la principal política horizontal de transformación del sector público, ya que permite –simultáneamente- optimizar recursos, implementar innovaciones transversales, eliminar corrupción, reducir precios, incluir digitalmente a empresas, desarrollar economías, crear indirectamente políticas de empleo no subsidiadas, entre una amplía gama de posibilidades. .Diría que es el área fundamental del e-Gobierno, dado que su poder de transformación es inmenso y permanente.

2. ¿En que medida las innovaciones en las compras y contrataciones públicas en Brasil han fortalecido al sistema en términos de simplicidad, transparencia, controlabilidad, oportunidad, acceso a mercados, marco legal, etc.? ¿Se perciben paralelamente efectos desfavorables?

Quienes conocen las realidades del sector público en América Latina, experimentan sorpresa al adentrarse en los resultados logrados por Brasil en materia de contrataciones públicas; por ejemplo: los proveedores cobran en término y los pequeños y medianos empresarios pueden vender al Estado en paridad de oportunidades con las grandes empresas.

Respecto del marco legal, tenemos todavía un largo camino por recorrer, pero ya lo hemos iniciado.

En varios estados (por ejemplo, Acre) estamos procurando eliminar la necesidad de exigir a los oferentes la entrega de certificados de impuestos pagos emitidos por el propio gobierno. En muchos casos es el mismo Ministerio o Secretaria de Hacienda quien emite y pide el certificado para participar en una subasta, lo que representa una clara muestra de fragmentación de informaciones y de falta de criterio de servicio público.

En Minas Gerais se estableció un sistema de compras por familias de productos, que ayuda a “optimizar” la demanda. Cuando se determina que dos o más organismos comprarán productos similares, se acumulan las demandas y se obtienen mejores precios y condiciones.

En Paraiba, la centralización de todas las compras públicas en la Central de Compras permite controlar niveles de consumo, prevenir desvíos, optimizar y distribuir productos similares, etc.

En todo el país han disminuido considerablemente los tiempos de los procesos de compra y contratación en general, pero no como resultado de incorporar tecnología, sino de desburocratizar. Cuando implementamos una moderna solución tecnológica pero no desburocratizamos, construimos una e-burocracia que muchas veces es más lenta y más cara que el sistema tradicional.

La única cuestión que vemos a veces como desfavorable, pero que estamos revirtiendo, es la siguiente: cuando compramos bienes por vía electrónica, el pliego y las especificaciones salen publicadas en Internet. Los proveedores negocian por subasta, y quien gana entrega. Esta despersonalización, que yo llamo “desfulanización” en el sentido de que eliminamos la eventual indicación o preferencia de fulano por zutano, hace que algunos proveedores entreguen bienes que no corresponden a la especificación (por ejemplo: cartuchos de impresora reciclados en vez de originales, café de categoría inferior a la indicada, etc.) Si bien quien recibe la mercadería debería rechazarla y descalificar al proveedor, a veces –debido a la urgencia por disponer del bien- se lo recibe pese a su inferioridad. Dado que ese tipo de conductas “tolerantes” estimulan a los malos proveedores a abusar del medio electrónico, las combatimos, y en varios estados hasta creamos páginas Web con los nombres de los malos vendedores.

3. ¿Cuáles son las condiciones para el éxito de una política de compras? ¿Cuáles serían, a tu criterio, los factores de riesgo que aún resta superar?

Para implementar realmente una buena política de compras es imprescindible la decisión política del primer nivel de gobierno de mejorar la gestión pública. Sin ese compromiso, difícilmente se obtendrán resultados. La innovación en el proceso de compras es un componente clave cuando realmente se quiere eliminar la corrupción, aumentar la transparencia y mejorar la calidad del gasto publico. Por eso es fundamental saber si los dirigentes claves de un gobierno quieren o no cambiar las cosas. Cuando solo se publican las compras por Internet, pero no se mejora objetivamente el proceso, resulta clara la intención de “hacer como que” se quiere cambiar.

En Brasil vivimos un proceso que aparece ya como irreversible: la corrupción dejó de ser estructural en la gestión pública, hoy parece acotada a una pequeña minoría prácticamente residual. Cada vez son más los gobiernos que toman la decisión de innovar, de mejorar estructuralmente la gestión. En ese entorno, la cuestión de las compras resulta prioritaria y suele resolverse de manera efectiva.

El principal desafío reside en cambiar culturalmente a la organización del sector, ayudar a los gestores, empleados y funcionarios a pensar diferente y a cambiar la forma de hacer las cosas. Los principales obstáculos se presentan al provocar cambios. También, como ya señalamos, resta aún inducir un cambio en las conductas de algunos proveedores que parecen no haber entendido que las reglas del juego cambiaron y que la responsabilidad de vender al Estado es mayor que la de vender al mercado.

4. ¿Que impactos ha tenido la innovación en compras dentro de la gestión pública?

En Sao Paulo, por ser el primer estado que implementó la innovación en compras, es donde más consolidados tenemos ciertos procesos, como la creación de grupos de práctica de gestores que innovan en las compras. Por ejemplo, los “pregoeiros” -que son gestores capacitados específicamente para comprar- se están organizando en una especie de sindicato denominado “Ordem dos pregoeiros” para ayudarse, compartir dudas e inquietudes, resolverlas conjuntamente y coordinar acciones.

5. ¿Cuáles son los objetivos y planes futuros tomando como base el desarrollo logrado en la gestión de compras y abastecimiento?

Los objetivos futuros se relacionan con entender al sistema de compras como una totalidad y a cohesionar al conjunto de islas que caracterizan al sector público. Lo que más estamos discutiendo en Brasil es cómo “optimizar” las compras, ganando escala, agregando la demanda y fragmentando la entrega, creando una inteligencia adicional al sistema de compras, para lograr los referidos objetivos.

Enlaces de interés:

Bolsa Eletrônica de Compras em São Paulo
http://www.bec.sp.gov.br  

Central de Compras do Estado da Paraíba
http://www.centraldecompras.pb.gov.br

Portal e-Compras do Amazonas
https://www.e-compras.am.gov.br  

Compras do Esio Grande do Sul
http://www.compras.rs.gov.br  

Portal de Compras do Estado de Minas Gerais
https://www.compras.mg.gov.br