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Entrevista a Ruth Zugman Do Coutto y Tomas Ferreira Marques

Por Javier Sáenz Coré (Argentina)




Ruth Zugman Do Coutto es la Coordinadora del Programa Awareness and Preparedness for Emergencies at Local Level (APELL), con base en París (Francia), dentro de la Unidad Negocios e Industria de la Sección Consumo y Producción Sustentable, de la División Tecnología, Industria y Economía del Programa de las Naciones Unidas para el Entorno Ambiental.

Website: http://www.unep.fr/apell
E-mail: ruth.coutto@unep.fr  

1.– ¿Qué es APELL, cuáles son sus orígenes y qué organizaciones lo patrocinan y auspician?

El APELL (Awareness and Preparedness for Emergencies at the Local Level) es un programa dedicado, tal como lo indica su denominación, al aprestamiento y organización de comunidades locales para la atención de emergencias. Se sustenta en un proceso dirigido a crear conciencia pública acerca de amenazas, y a asegurar que las comunidades y los servicios de emergencia estén adecuadamente entrenados, coordinados y preparados para enfrentar situaciones de desastre.

En términos prácticos, APELL es -ante todo- un plan de emergencia que, comprometiendo al conjunto de actores claves, puede ser comprendido por los ciudadanos comunes. Las comunidades que lo desarrollan disponen de planes de emergencia, rutas y centros de evacuación, hospitales preparados para atender a personas evacuadas y afectadas, así como autoridades locales preparadas y capacitadas para recibir alertas relativas a desastres naturales o tecnológicos, para difundirlas entre las comunidades en riesgo y para adoptar medidas de acción inmediatas. Como proceso local de comunicación y coordinación en campo, APELL es un marco de acción común cuyos “dueños” son las comunidades locales y sus servicios de emergencia, auxilio y rescate.

El Proceso APELL proporciona a los habitantes de comunidades locales la información y la estructura decisoria necesarias para enfrentar las amenazas que afectan a su comunidad. Consiste en una herramienta metodológica modular y flexible para prepararse para situaciones críticas y, si éstas ocurren, minimizar sus impactos, Permite a los decisores y al personal técnico aumentar la injerencia y el compromiso de los integrantes de la comunidad, así como preparar planes de respuesta coordinada que incluyen a la industria, al gobierno y a la comunidad local ante la eventualidad de fenómenos o hechos inesperados que pongan en riesgo la vida, la propiedad o el entorno.

El Programa APELL UNEP fue lanzado en 1986 como fruto de la experiencia resultante de una serie de graves accidentes tecnológicos que tuvieron lugar en el mundo durante la década de 1980. Desde el origen, se prefirió adoptar una modalidad voluntaria en vez de un acuerdo internacional de cumplimiento compulsivo. Con dicho carácter voluntario, el Proceso APELL fue introducido en más de 30 países e implementado en más de 80 comunidades.

Desde su lanzamiento, el Programa UNEP APELL ha sido desarrollado en plena cooperación con otros socios en la industria, ONG's, gobiernos y otras organizaciones internacionales. En particular, recibió apoyo directo de grandes corporaciones internacionales, de los gobiernos de Canadá, Francia, Alemania, Suecia, Suiza y EE.UU., así como de otras organizaciones internacionales, incluyendo la OCDE y la Comisión Europea.

Se han suscrito acuerdos especiales, así como desarrollado proyectos conjuntos con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el Programa Internacional de Seguridad Química (PISQ), la Organización Mundial para la Salud (OMS), el Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (Hábitat), la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (ONUCAH), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Internacional del Mar (OIM).

Adicionalmente, el Programa APELL ha establecido alianzas de largo plazo con diversas organizaciones e individuos. La asistencia de la industria química ha sido vital para promover el programa en muchos países del mundo. De hecho, los orígenes de APELL se ubican en las medidas adoptadas por la industria química con motivo de la tragedia Bhopal, que la condujo a re-examinar sus prácticas de seguridad, revisar sus relaciones con las comunidades vecinas a sus plantas, así como a fortalecer sus compromisos con la seguridad. Allí surgió el programa "CAER" (Community Awareness and Emergency Response) a través de la Asociación de Productores Químicos (CMA), con el propósito de disponer –para cada planta de las firmas integrantes- de un plan de respuesta a emergencias coordinado con la comunidad local. A requerimiento de la UNEP, junto con la CMA y el Consejo Europeo de la Industria Química (CEFIC), se desarrolló la sucesiva adaptación del programa original CMA CAER para constituir el APELL.

El apoyo y la participación de la industria química en APELL han ido más allá de CMA y CEFIC para incluir las asociaciones integrantes del Consejo Internacional de Asociaciones Químicas (ICCA). Finalmente, una alianza de largo plazo con el Consejo Internacional de Minería & Metales (ICMM) resultó en la publicación de materiales técnicos específicos, así como en proyectos demostrativos conjuntos en varios países.

También han apoyado y promovido al Programa APELL la Agencia Estadounidense para la Protección Ambiental (USEPA) y la Agencia Sueca de Servicios de Rescate (SRSA), habiendo tenido ambas un relevante rol técnico en diversos proyectos demostrativos y de construcción de capacidades emprendidos por APELL en diversas latitudes.

2.- ¿Cómo pueden los gobiernos locales elaborar planes y acciones efectivas para prevenir, alertar y controlar crisis ambientales y desastres naturales o tecnológicos? ¿Cuál es el rol que las autoridades locales asignan a las TIC's en la implementación del Proceso APELL?

El Proceso APELL es una herramienta de gestión que ayuda a las comunidades locales a desarrollar las estructuras informativas y decisorias que requieren para afrontar amenazas de crisis ambientales y desastres naturales o tecnológicos. Al comprometer a los actores en un proceso estructurado de diálogo y coordinación, el método APELL -de diez (10) pasos- conduce al desarrollo de un plan de respuesta unificado ante la emergencia para toda la comunidad. Los mayores resultados de la implementación exitosa del proceso APELL residen en una comunicación transparente entre actores, en una mayor conciencia de la comunidad acerca de las posibles amenazas naturales y tecnológicas, así como en una construcción de capacidades en respuesta a la emergencia, a través de una mejor coordinación e información. Por otra parte, las autoridades locales son uno de los grupos que más pueden incidir en la injerencia y el compromiso de la respectiva comunidad con el Proceso APELL.

Como consecuencia, el uso de TIC por parte de las autoridades locales juega un rol clave en la provisión de una plataforma digital para la información y comunicación entre actores, particularmente en aquellas localidades donde el desarrollo de las TIC está extendido y es aceptado por la mayor parte de la comunidad. Adicionalmente, el uso de las TIC puede resultar extremadamente útil en áreas donde las comunidades locales no pueden conectarse fácilmente a los sistemas nacionales de planeamiento, advertencia y alarma de contingencias, dado que permiten informar a sus integrantes acerca de la inminencia de desastres, para que puedan adoptar las acciones apropiadas por propia iniciativa.

El uso de las TIC puede resultar crucial en función de necesidades y circunstancias locales. Su potencial para la comunicación de amenazas, así como para el afrontamiento de riesgos naturales y tecnológicos puede fortalecer las relaciones entre las autoridades locales, aunar disposiciones y programas de afrontamiento de desastres, así como promover el sentido de “apropiación” (percibirse “dueños”) de la solución, que es un elemento clave en las alianzas para el Proceso APELL.
 
3 - ¿Podría mencionar algunos ejemplos acerca del rol de las TICs dentro del Programa UNEP APELL y en la implementación del Proceso APELL?

El sitio Web APELL es la “ventana en línea” del Programa UNEP APELL. Está estructurado de manera amigable para el usuario, con rápidos enlaces a información y publicaciones accesibles en línea, documentación sobre grandes desastres, implementaciones en el mundo, desarrollos recientes, programas de eventos, enlaces relacionados con planeamiento y respuesta ante emergencias, así como una Base de Datos de Desastres que es sumamente visitada.

Asimismo proporciona detalles e información actualizada acerca de actividades y eventos APELL, novedades, desarrollos y logros del programa, seminarios, workshops, conferencias, así como acceso presentaciones de eventos pasados.

Adicionalmente, el Programa APELL promueve la aplicación de herramientas específicas para la evaluación de riesgos y planeamiento de respuestas a emergencias, que han sido desarrolladas por organizaciones asociadas, tales como la Agencia Estadounidense para la Protección Ambiental (USEPA), la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (ISDR), el Departamento de Transportes de EE.UU., Transport Canada y la Secretaría de Comunicaciones y Transporte de México (SCT). Dichas herramientas se integran en los productos de software aplicativo CAMEO (Computer-Aided Management of Emergency Operations) de USEPA, ampliamente usado para planear y responder a emergencias químicas mediante el acceso compartido, oportuno e interactivo a información crítica, y RADIUS (Risk Assessment Tools for Diagnosis of Urban Areas against Seismic Disasters) lanzado por el ISDR en 1996 para promover actividades globales de reducción de desastres sísmicos en áreas urbanas, particularmente en países en desarrollo.

APELL promueve también el uso por Internet de la base de datos CARAT (Chemical Accident Risk Assessment Thesaurus), también desarrollada por la USEPA, que contiene análisis de leyes, regulaciones, políticas, definiciones y estudios de casos vinculados con evaluación de riesgos en la prevención, aprestamiento y afrontamiento de accidentes químicos. Su objetivo es facilitar la comprensión y la comunicación referida a evaluación de riesgos, ayudando a clarificar las diferencias metodológicas y terminológicas entre y dentro de los países.

4.- ¿Cuáles serían sus recomendaciones a quienes planean y ejecutan políticas y proyectos de e-Gobierno para mejorar la efectividad en la prevención, alerta y control de crisis ambientales y de desastres naturales y tecnológicos?

El uso de TIC para el mapeo y comunicación de riesgos puede jugar un relevante rol para lograr un sistema efectivo de prevención de emergencias. Como recomendación, considero fundamental que el desarrollo y mantenimiento de bases de datos de mapeo de riesgos para áreas expuestas a desastres (tanto naturales como tecnológicos), priorice sustancialmente la construcción de capacidades preventivas en los niveles locales, particularmente en las autoridades locales.

Adicionalmente, las TIC son fundamentales para difundir –dentro de las comunidades- información acerca de amenazas y riesgos locales, así como medidas de prevención y remediación antes, durante y después de los desastres. En un marco de interés y compromiso comunitario por la cuestión, las plataformas TIC pueden constituirse en importantes foros para diseminar información vital y para promover la injerencia y la participación en mecanismos de aprestamiento y respuesta.

Finalmente, las TIC pueden usarse para compartir información dentro de e-comunidades ampliadas, particularmente respecto de lecciones aprendidas, buenas prácticas y diferentes experiencias en la gestión y control de desastres naturales y tecnológicos en el mundo. Es altamente recomendable la promoción de e-plataformas para la gestión de desastres.

Por último, dejamos constancia de nuestra complacencia por haber podido contribuir –a través de esta grata entrevista virtual con Javier Sáenz Coré- a la relevante temática abordada en la edición Abril 2007 del newsletter del Foro e-Gobierno de la Organización de los Estados Americanos. Deseamos expresar aquí nuestra plena disposición para futuras contribuciones.