21 de Junio de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 70
Año: 2001
Autor: Rhonda Dahl Buchanan, Editora
Título: El río de los sueños: Aproximaciones críticas a la obra de Ana María Shua

6.RB: Para ti, como escritora, ¿cómo fueron los años de la dictadura? ¿Sentiste miedo en relación con lo que escribías?

AMS
: Yo no tenía miedo, ningún miedo en relación con lo que escribía porque estaba segurísima de que mi literatura era totalmente inofensiva, trivial, y nada tenía que ver con lo que estaba pasando. Al mismo tiempo esa sensación desvalorizaba a mis propios ojos todo lo que hacía. No me merecía el don de poder escribir si no lo usaba para denunciar. En esos años, antes todavía que Soy paciente, terminé Los días de pesca, mi primer libro de cuentos. El editor lo leyó y me lo devolvió diciéndome que lo revisara y le sacara todo lo que yo creyera peligroso, por ejemplo, las malas palabras. Sorprendida, volví a releer el libro, que consideraba perfectamente inocuo, y descubrí que en un cuento se decía “hijo de puta,” expresión que cambié por “Desgraciado.” Otro de los cuentos era “Las putas de Paris” y le cambié el título por “Mujeres de Paris.” No sufrí como escritora los años de la Dictadura, sino como persona: los sufrí por la muerte de tanta gente cercana que conocía, tantas personas que todavía, a veces, vuelven en mis sueños. Y sufrí por la diáspora de mi grupo familiar. Mis abuelos maternos tuvieron dos hijas, cada una de las cuales tuvo a su vez dos hijas: de las cuatro primas, soy la única que vive hoy en la Argentina. En esos años la hermana de mi mamá enfermó de cáncer y se fue a vivir a los Estados Unidos para que sus hijas, que no podían entrar al pais, pudieran ir a verla.