24 de Abril de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 70
Año: 2001
Autor: Rhonda Dahl Buchanan, Editora
Título: El río de los sueños: Aproximaciones críticas a la obra de Ana María Shua

3. RB: ¿Podrías hablarme del oficio de escribir? ¿Cómo y cuándo trabajas? ¿Qué condiciones o ambiente necesitas para trabajar? ¿Trabajas en varios proyectos a la vez, por ejemplo, cuento y novela?

AMS
: Cuando era jovencita, no estaba segura de que existiera un oficio de escribir. Creía en la Inspiración, a la manera romántica. Creía que las Musas revoloteaban, aladas y caprichosas, junto a la cabeza del autor, cuando a ellas se les daba la gana. Con el tiempo y el esfuerzo, fui descubriendo que las dos cosas son ciertas: las Musas son caprichosas y el oficio de escribir existe. La Inspiración viene cuando se le da la gana, pero la única manera de aprovecharla es estar escribiendo en ese momento. Hoy escribo disciplinadamente toda la mañana y a la tarde generalmente contesto correspondencia. Escribo, o intento escribir, porque en este oficio no todo depende de la voluntad. Trabajo en mi oficina, un departamento que queda muy cerca de mi casa. Desde hace unos cinco años uso computadora. Me gusta el silencio y me molesta un poco la música. Pero mi aprendizaje en agencias de publicidad (donde también escribí muchos de mis primeros cuentos) me demostró que es perfectamente posible escribir aún en las peores condiciones.

La posibilidad de trabajar simultáneamente en distintos géneros me resulta muy útil. Cuando no puedo avanzar en un proyecto, me dedico a otro. En una misma mañana a veces escribo algo de una novela, un verso para chicos, un cuento brevísimo. Hay proyectos que se complementan maravillosamente entre sí. Por ejemplo, mientras sufría un poco escribiendo mi primera novela, me daba pequeñas alegrías con los cuentos brevísimos que podía empezar y terminar y pulir y ver brillar en el mismo día. En cambio, otros proyectos se excluyen, por ejemplo, trabajar en dos obras de ficción de largo aliento al mismo tiempo me resulta imposible. Nunca podría pensar simultáneamente un guión de cine y una novela.