20 de Junio de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 70
Año: 2001
Autor: Rhonda Dahl Buchanan, Editora
Título: El río de los sueños: Aproximaciones críticas a la obra de Ana María Shua

Cuando en 1976 Isaac Bashevis Singer fue entrevistado por los estudiantes del curso de literatura infantil de Francelia Butler, en la Universidad de Connecticut, uno de ellos preguntó al escritor si utilizaba una aproximación diferente en el caso de escribir para niños o para adultos, a lo que Singer respondió negativa y terminantemente: “I would say that the laws of writing are the same when you write for an adult or when you write for a child” (Butler 156). Una pregunta semejante podría planteársele a Ana María Shua, en cuya obra dominan cuantitativamente los textos para adultos, pero que ha publicado numerosos textos para niños. Yo misma podría habérselo preguntado en uno de nuestros encuentros; o tal vez podría, en este momento, mandarle un e-mail con la pregunta directa, pero creo que es más interesante intentar inferir una respuesta desde una lectura reflexiva y comparativa de sus textos.

Precisamente, el objeto de este artículo es dar cuenta de los elementos comunes que encuentro entre las obras para niños y las obras para adultos de la escritora. Para realizar este análisis he elegido el marco teórico presentado por Roman Jakobson en su clásico ensayo “Lingüística y poética,” en primer lugar, porque creo que las relaciones entre ambos grupos de textos se dan a nivel de todas y cada una de las “funciones” del lenguaje establecidas por Jakobson, pero además porque considero que Jakobson ofrece una aproximación teórica interesante para trabajar en literatura comparada, ya que permite basar la indispensable comparación en diferentes y bien definidos aspectos lingüísticos de los textos literarios.

A fin de fundamentar mis afirmaciones, empezaré por recordar que Jakobson sostiene que el lenguaje debe estudiarse en la completa variedad de sus funciones, para lo cual—dice—es necesario conocer primero los factores constitutivos del proceso lingüístico:
El destinador envía un mensaje al destinatario. Para ser operatorio, el mensaje requiere, en primer lugar, un contexto al cual remite (es lo que en una terminología algo ambigua, también se denomina el ‘referente’), contexto que resulta comprensible por parte del destinatario, y que, si es verbal, es susceptible de ser verbalizado; en segundo lugar, el mensaje requiere un código, común, en su totalidad o al menos en una parte, al destinador y al destinatario (o, en otros términos, al codificador y al decodificador del mensaje); por último, el mensaje requiere un contacto, un canal físico y una conexión psicológica entre el destinador y el destinatario, contacto que le permite establecer y mantener la comunicación. (13, énfasis en el original)
Recordemos aunque Jakobson supone que cada uno de estos seis factores da origen a una función lingüística diferente, tanto que los mensajes pueden encuadrarse en términos de las seis funciones según una jerarquía particular de las mismas. El énfasis en un factor lingüístico da origen a la función correspondiente, que se transforma así en función predominante de un determinado mensaje; sin embargo, el lingüista atento—continúa diciendo Jakobson—no debe limitarse a la función predominante, sino que debe considerar también la participación secundaria de las demás funciones en dicho mensaje (13-41). Desde este punto de vista resultaría posible categorizar, eventualmente, los mensajes a partir de sus relativas funciones dominantes y secundarias.

Para mayor claridad, presento un cuadro con los factores y las funciones del lenguaje, conservando la relación establecida entre ambos por Jakobson,1 pero modificando la secuencia propuesta por el lingüista, a fin de adecuarla a mi organización del análisis de estas funciones en la obra de Shua:

Factor lingüístico predominante
Función lingüística predominante
Destinador/emisor/codificador
(addresser/sender)
I. Expresiva/emotiva (emotive)
Contacto (contact)
II. Fática (phatic)
Destinatario/decodificador
(addressee/receiver)
III. Conativa (conative)
Contexto/referente (context)
IV. Referencial (referential)
Mensaje (message)
V. Poética (poetic)
Código (code)
VI. Metalingüística (metaligual)

Especifico, luego, las obras para niños y adultos que he seleccionado para este trabajo, procurando ofrecer un espectro variado de la producción de Shua, tanto en lo que se refiere a la cronología como a la temática y el género:2

Obras destinadas a niños
Obras destinadas a adultos
La batalla entre los elefantes y los cocodrilos
Soy paciente
Expedición al Amazonas
Los amores de Laurita
La puerta para salir del mundo
La sueñera
Ani salva a la perra Laika
Viajando se conoce gente

El marido argentino promedio

Casa de geishas

El libro de los recuerdos

La muerte como efecto secundario

A continuación procederé a considerar las manifestaciones de las seis funciones lingüísticas en los textos de Ana María Shua; sin embargo, antes de seguir con el tema central del artículo, quiero hacer una digresión importante, en la que aludiré a mi teoría sobre la estructura del cuento infantil de autor individual, es decir, no folklórico. El análisis crítico de esta forma literaria, que desarrollo en mi libro Teoría del cuento infantil, afirma que existe la variedad de literatura así denominada, y se propone establecerla y describirla. Pero esta descripción, a diferencia de la mayoría de los estudios sobre literatura infantil, evita cuidadosamente recurrir a factores extraliterarios como la especificación del destinatario o la delimitación de las intenciones del autor, centrándose en cambio en los aspectos internos, estructurales de esta forma literaria. La metodología que he aplicado en mi aproximación crítica se mantiene dentro de un marco formalista y estructuralista, y uno de sus resultados es la conclusión, teóricamente fundamentada y para nada obvia, de que los cuentos infantiles, y en general todas las obras de literatura infantil de varios géneros, son textos que, más allá de la marginación a que todavía los somete la crítica oficial, tienen completo derecho a ser incluidos en el gran ámbito de la literatura (Domínguez Colavita, 1990, 9-39, 185-193). Según mi postura estética —que es también una postura política—, la preparación de un corpus de literatura infantil consistiría en una especie de cosecha selectiva a partir de un corpus mayor; o bien en la determinación de un segmento dentro del continuo representado por la literatura universal (Domínguez Colavita 1992).

La digresión que acabo de hacer resulta insoslayable, ya que sólo cuando estamos convencidos de que la literatura infantil es antes que nada literatura, sólo cuando aceptamos que la literatura infantil tiene igual nivel estético que la literatura para adultos, solamente entonces tiene sentido comparar entre sí los textos para niños y adultos de un determinado autor.

Volviendo a las obras de Ana María Shua, cabe señalar que a lo largo de este artículo procuraré demostrar una hipótesis fundamental: la de que existe una profunda unidad entre los textos para niños y adultos de la escritora. Para comprobar esta hipótesis, recurro a la teoría de las funciones lingüísticas de Roman Jakobson, y planteo mi primera sub-hipótesis, según la cual las seis funciones del lenguaje están jerarquizadas en forma idéntica en los textos para niños y en los textos para adultos de Shua. Al respecto podremos ver que en ambos grupos de textos tienen relativamente poca importancia las funciones expresiva y fática, que son las primeras que analizaré; mientras que resultan fundamentales la función conativa, la referencial, la poética y la metalingüística. En el artículo planteo, además, una segunda sub-hipótesis, según la cual tanto las funciones dominantes como las secundarias se manifiestan en forma similar en ambos grupos de obras de la escritora.