21 de Enero de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 70
Año: 2001
Autor: Rhonda Dahl Buchanan, Editora
Título: El río de los sueños: Aproximaciones críticas a la obra de Ana María Shua

NOTAS

1. Desarrollé con más detalle estas cuestiones en el posfacio de La Venus de papel. Antología del cuento erótico argentino, eds. Mempo Giardinelli y Graciela Gliemmo (Buenos Aires, Planeta, 1998) 217-228; y en “El erotismo en la narrativa de las escritoras argentinas (1970-1990). Apropiación, ampliación y reformulación de un canon,” Poéticas argentinas del siglo XX, ed. Jorge Dubatti (Buenos Aires: Editorial de Belgrano, 1998) 137-159.

2. Ana María Shua, Los amores de Laurita (Buenos Aires: Sudamericana, 1984) 7. Todas las citas corresponden a esta edición y desde aquí en adelante se citarán dentro del ensayo.

3. Ana María Shua retoma elementos del imaginario popular, algunos de ellos ya cristalizados, y cuestiona los lugares comunes del lenguaje y la literatura en buena parte de su obra. Los saberes, creencias, frases y refranes, que circulan naturalizados por la herencia y la repetición, son la base de muchos de sus escritos. Puede pensarse, entre otros, en los artículos periodísticos que dan lugar a la posterior edición de El marido argentino promedio (1992) y en las compilaciones Sabiduría popular judía (1997) y Cabras, mujeres y mulas. Antología del odio/miedo a la mujer en la literatura popular (1998).

4. Afirma George Bataille en El erotismo:

Tenemos fundamentos para pensar que, ya desde el origen, la libertad sexual tuvo que recibir un límite al que debemos dar el nombre de interdicto, sin poder decir nada de los casos en los que se aplicaba. Como máximo, podemos creer que inicialmente el tiempo del trabajo determinó este límite. La única verdadera razón que tenemos para admitir la existencia muy antigua de semejante interdicto es el hecho de que, en todo tiempo, como en todo lugar, en la medida en que estamos informados, el hombre está definido por una conducta sexual sometida a reglas, a restricciones definidas: el hombre es un animal que permanece “interdicto” ante la muerte, y ante la unión sexual. (72)

5. Bataille propone en El erotismo:

El erotismo es uno de los aspectos de la vida interior del hombre. Nos equivocamos con él porque busca sin cesar afuera un objeto del deseo. Pero ese objeto responde a la interioridad del deseo. La elección de un objeto depende siempre de los gustos personales del sujeto: incluso si se dirige a la mujer que la mayoría hubiese elegido, lo que está en juego es a menudo un aspecto imperceptible, no una cualidad objetiva de esa mujer, que no tendría quizás, si no afectara en nosotros al ser interior, nada que forzara la preferencia. En una palabra, aunque conforme al de la mayoría, la elección humana difiere aún de la del animal: apela a esa movilidad interior, infinitamente compleja, que es lo propio del hombre. (45)