24 de Junio de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 70
Año: 2001
Autor: Rhonda Dahl Buchanan, Editora
Título: El río de los sueños: Aproximaciones críticas a la obra de Ana María Shua

NOTES

1. Interestingly, the doctor’s office is referred to as being “en el vientre de la ciudad” (9), relating the office even more to the womb and highlighting the pervasive nature of pregnancy in the narrative.

2. See, in particular, Chapter 2 on “Institutions, Machines and ‘Male’ Medicine” (47-76).

3. The preliminary passages stress the avarice, monstrous side of female sexuality seen as threatening in patriarchal society:

Como a toda mujer, se me acusa de ser también araña, se espera de mí esa segregación constante de hilos pegajosos que debo aprender a constituir en red para justificar la cobardía de los hombres, convencidos de mi avidez por sus líquidos vitales cuyo sabor repugnante y amargo ni siquiera imaginan, cuya vergonzosa escasez no se atreven siquiera a concebir (con decir que a veces necesito tres o cuatro para una sola comida).

[. . .] no es conveniente atrapar más hombres de los que se puede consumir en un invierno. La primavera los vuelve flacos y tornadizos, toman un fuerte sabor acidulado y su conservación resulta problemática. (7)

These passages are evoked throughout the novel, either through simple references to spider webs (16, 82), or when a group of Laurita’s male friends “Iban a filmar a una mujer desnuda, con las piernas abiertas: de su vagina cubierta de telarañas escaparía una arana gigantesca que debía trepar al lente de la cámara” (80-81), or when Laura remembers earlier lovers and recalls telling a female friend: “hay que hacer acopio [. . .] en el verano hay que hacer acopio como las hormiguitas, el invierno es frío difícil, los hombres se meten en sus cuevitas, hacer acopio en el verano, llenar el granero” (186). This trope of hunting and capturing prime samples of the opposite sex is a recurrent motif in the novel.

4. Only in the last chapter, in Laura’s long interior monologue, do references to Fede make that appear to be the name (or nickname) of the husband.

5. Another lesson being passed on from mother to daughter is revealed at the end of chapter one when Laura, getting ready to go to bed, handwashes her underwear: “y se preguntó por qué no podía poner la bombacha en el lavarropas, qué peculiar cualidad contaminante tenía esa prenda femenina, cuáles eran las oscuras razones de ese ritual que su madre le había transmitido, y a su madre la madre de su madre” (36-37). Laura follows the ritual of both her mother and grandmother, but questions it as well, showing a critical consciousness of the societal belief that a woman’s genital region is dangerous and contaminating.

6. Laurita’s adolescent Alice in Wonderland sense of discontinuity is already noticeable in the novel’s fantasy scenes of an island where a young woman named Frangipani is the most graceful and beautiful of all the dancers. That the Frangipani scenes interrupt the narrative when Laurita is displeased with her lived reality and with the social expectations placed on her, shows her desire to escape those restrictive societal expectations. To cite a few examples, the first Frangipani scene comes when Laurita “tuvo miedo de que su vida fuera siempre así, sin cambios y sin fin” (14); another after she receives the unwanted birthday present and is envious of her mother’s elegance (17); another when Laurita reflects on the “penosa ignorancia” of her boyfriend (21).

7. An excellent example is the first paragraph of chapter six, worth citing in full:

Laurita caminaba por la tarde de primavera, atenta a la peculiar consistencia del aire, a su olor, a los parches de sol que delimitaba la sombra de los edificios. Atenta, sobre todo, a su propio cuerpo, Laurita caminaba con placer, consciente del movimiento de sus piernas, que hacía flamear brevemente las anchísimas botamangas de sus pantalones rojos, consciente de su respiración, que hinchaba y deshinchaba su pecho recordándole lo muy ajustada que le quedaba la blusita blanca, de tela imitación encaje. (141)

Laurita is not only comfortable in her own body, but takes great pleasure in her bodily movements and sensations.

8. For an excellent example of a Shua short story that captures maternal frustration and anger, as well as the guilt incited by those emotions, see: “Como una buena madre” in Viajando se conoce gente (69-84).