18 de Junio de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 70
Año: 2001
Autor: Rhonda Dahl Buchanan, Editora
Título: El río de los sueños: Aproximaciones críticas a la obra de Ana María Shua

NOTAS

1. Para un estudio sobre la narrativa argentina de la época de la dictadura, ver: Jorgelina Corbatta, Narrativas de la Guerra Sucia en Argentina (Piglia, Saer, Valenzuela, Puig) (Buenos Aires: Corregidor, 1999).

2. David William Foster, por su parte, en su estudio Violence in Argentine Literature, se refiere a las “kafkaesque metaphors of bureaucracy and justice” en Soy paciente (68).

3. La sueñera de Ana María Shua se inicia con un acápite del Kafka de Max Brod, que dice así: “Una tarde en que [Kafka] vino a verme (aún vivía yo con mis padre), y al entrar despertó a mi padre, que dormía en el sofá, en vez de disculparse dijo de una manera infinitamente suave, levantando los brazos en un gesto de apaciguamiento mientras atravesaba la habitación de puntillas: ‘Por favor, considéreme usted un sueño’” (9).

4. En La muerte como efecto secundario, la cuarta novela de Shua, reaparece el hospital que, en este caso, se denomina eufemísticamente “Casa de Recuperación” en donde se internan a los viejos para separarlos de la sociedad. Especie de pesadilla de ciencia-ficción en una Argentina del futuro pero con todos los rasgos del presente: consumismo, violencia social, falta de espiritualidad, obsesión financiera y estética, traición e individualismo.

5. En el reportaje con Beth Pollack, Ana María Shua dice, en relación con la integración del protagonista al grupo, en el desenlace de la novela: “El primer rechazo y, después, el integrarse y, finalmente, el ascender a posiciones de poder; ahí es cuando uno se siente mejor y se olvida de que antes le tocó estar abajo” (47).