17 de Enero de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 69
Año: 2000
Autor: Ramón López y Juan Carlos Jordán, Editores
Título: Desarrollo Sostenible en América Latina: La Sinergía entre el Financiamento y las Políticas

Costos y beneficios del control de contaminación

Como lo indica el análisis precedente, las sociedades deben adoptar estrategias de control de la contaminación que, no sólo minimicen los costos de control, sino que simultáneamente obtengan niveles de calidad ambiental en los que se equilibre el costo marginal de oportunidad de los recursos físicos y financieros empleados con los beneficios marginales obtenidos del control de contaminación. Antes de pasar al análisis de las experiencias de dos países andinos, es pertinente considerar algunas cifras básicas acerca de los costos y los beneficios de los esfuerzos relacionados con la contaminación del agua.

Dada la magnitud de los impactos de los efluentes residenciales en la calidad del agua en muchas zonas de América Latina, como puede observarse a continuación, es importante presentar  valores típicos del costo de tratamiento de las aguas residuales municipales. El Cuadro 1 presenta información indicativa en este sentido proveniente de diversas fuentes. Los costos de tratamiento para aguas residuales industriales, ejecutados directamente por el sector privado en la mayoría de los casos, tienen grandes variaciones dependiendo de la industria y la calidad del efluente.

CUADRO 1
COSTO ANUAL (INVERSIÓN Y OPERACIÓN) DE TRATAMIENTO DE DBO*
(US$ por persona al año)


Tamaño planta (población) 
Porcentaje eliminación DBO
750.000
38.000
35
5,2
9,6
90
8,1
165

Fuente: Actualizado de Kneese y Bower, 1968.
* Demanda bioquímica de oxígeno

Las cifras del cuadro indican que para tratamiento primario (eliminación de 35% de DBO), un hogar latinoamericano típico, compuesto por cinco personas, deberá pagar una factura mensual de US$2,20 a US$4,00 por mes, dependiendo del tamaño de la ciudad. Asimismo, una planta de tratamiento secundario puede significar facturas mensuales de US$3,40 a US$6,90 dependiendo del tamaño de la ciudad.

Un estudio realizado por el Ministerio de Desarrollo de Colombia indica que los costos de inversión para las plantas de tratamiento secundario podrían mostrar deseconomías de escala, dado que algunas tecnologías de bajo costo quizá no pueden ser empleadas en grandes ciudades debido a limitaciones en la disponibilidad de terrenos o a los altos costos de la tierra. Los cálculos del Ministerio sugieren que en el caso de las cuatro ciudades colombianas grandes (más de dos millones de habitantes cada una de ellas), el costo de inversión en tratamiento secundario puede ascender a US$80 por habitante, mientras que el costo de inversión en ciudades de 100.000 a un millón de habitantes será alrededor de US$60 por habitante y en las ciudades pequeñas llegaría a US$40 por habitante. En cierto modo, estas cifras son compatibles con las indicadas líneas arriba, si se toma en cuenta que esas plantas pueden operar muchos años si reciben el mantenimiento adecuado.3

Las plantas de tratamiento de aguas residuales exigen que se recolecten los efluentes domiciliarios y se les conduzca al sitio de la planta, por lo cual la existencia de alcantarillado es un requisito previo para la instalación de plantas de tratamiento. Este hecho implica que se deban ordenar en el tiempo las inversiones de manera que las instalaciones de recolección y conducción se construyan antes de las plantas de tratamiento. El Anexo 1 presenta costos de inversión típicos para proyectos de alcantarillado en América Latina, donde la inversión va de US$80 a US$300 por persona, dependiendo de las características del proyecto.4  Los costos de operación de estos sistemas varían notablemente, sin embargo una buena regla empírica es que los costos de inversión son aproximadamente entre el 50% y el 70% de los costos totales. Teniendo en cuenta estas cifras, el costo anual total de alcantarillado por persona puede variar entre US$11,30 y US$42,50, lo cual representa facturas mensuales, por hogar, de US$4,70 a US$17,70.

En el BID se ha venido haciendo el análisis costo – beneficio de sistemas de alcantarillado y plantas de tratamiento de aguas residuales por algún tiempo, y un examen reciente de esta experiencia brinda ciertos indicativos aproximados acerca del nivel de beneficios generado por esos proyectos.5  Debe señalarse que el impacto de las plantas de tratamiento de aguas residuales varía considerablemente, dependiendo de la calidad resultante del agua y la valoración social de los recursos afectados. El Cuadro 2 presenta un resumen de las conclusiones de dicho estudio.


CUADRO 2
ESTIMACIONES DE LA DISPOSICIÓN A PAGAR (DP)
(US$ por hogar, por mes)


DP media

Desviación estándar

Porcentaje medio
del ingreso
Alcantarillado

20,98
9,8
3,2
Mejoramiento de la
calidad del agua
5,78 a

3,5
N.A.

a. En la mayoría de los proyectos considerados, el objetivo de calidad era que fuera posible nadar
en los cursos de agua afectados.

Si se compara la información sobre disposición a pagar con las facturas mensuales requeridas según los costos típicos, pueden extraerse tres conclusiones. En primer lugar, estos datos preliminares muestran que, desde un punto de vista económico, es más fácil justificar los proyectos de alcantarillado que los de mejoramiento de la calidad del agua ambiental. Las personas están dispuestas a pagar más por mejoras en sus vecindarios cercanos que por zonas distantes, y aunque los proyectos de alcantarillado puedan ser más costosos, en muchos casos su relación de beneficio-costo  es superior a uno. En segundo lugar, puede concluirse que es posible justificar económicamente las inversiones en mejoramiento de la calidad del agua ambiental, pero es importante evaluar las prioridades, elegir cuidadosamente los niveles de tratamiento y la calidad ambiental resultante y escoger entre opciones técnicas sólidas dado que, tanto los costos como los beneficios son sensibles a estas decisiones. Finalmente, es interesante reconocer que en muchos de los casos analizados los causantes de la contaminación (hogares) son al mismo tiempo beneficiarios (interesados en la recreación), hecho que facilita enormemente la aceptación pública de los cobros por alcantarillado como medio para financiar las mejoras de la calidad del agua.