18 de Enero de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 69
Año: 2000
Autor: Ramón López y Juan Carlos Jordán, Editores
Título: Desarrollo Sostenible en América Latina: La Sinergía entre el Financiamento y las Políticas

Introducción

Conforme al concepto predominante, la diversidad biológica es un bien público que rinde beneficios mundiales, nacionales y locales, pero para el cual es difícil movilizar financiamiento. La financiación adecuada para su conservación y su uso sostenible sigue siendo un tema difícil. La verdadera razón de estas dificultades reside en el escaso valor político y financiero que se atribuye a la biodiversidad, debido a la frecuencia con que los derechos de propiedad están mal definidos o no existen, o a la insuficiencia de los conocimientos sobre la biodiversidad y la forma de medir su valor socioeconómico. Además, existe el concepto, erróneo, de que la protección de la biodiversidad no influye en la vida diaria de las poblaciones cada vez más urbanizadas, como lo hacen el saneamiento, el control de la contaminación atmosférica, etc. Otros factores coadyuvantes son las numerosas deficiencias institucionales y de fiscalización y, por último, los frecuentes incentivos perversos o conflictivos.

El carácter de bien público de la diversidad biológica requiere que los gobiernos desempeñen un papel activo en la formulación de incentivos y marcos normativos que le atribuyan una prioridad más alta que la asignada actualmente. Además, los gobiernos tienen obligaciones internacionales dentro del marco de la Convención sobre Diversidad Biológica (CDB) en cuanto a la aplicación de medidas de conservación en sus países  (NC-IUCN y TransGlobal, 1998).

En cuanto a la naturaleza y la demanda de financiamiento de la biodiversidad, puede señalarse lo siguiente:
  • Aún es difícil cuantificar el volumen de la demanda de financiación para conservación de la biodiversidad y se requiere más trabajo en este aspecto. Conforme a estimados preliminares, extrapolados del Plan de Acción Estratégico Ambiental de Colombia, en América Latina y el Caribe la demanda puede ascender al 1% del PIB, vale decir US$16 mil millones por año (Ministerio de Medio Ambiente, 1998).
  • Tradicionalmente, los recursos para conservación de la biodiversidad provinieron de los presupuestos gubernamentales, que han ido menguando al igual que los recursos de apoyo oficial para el desarrollo (AOD). Desde el punto de vista financiero resulta positivo que, en cambio, estén aumentando las inversiones y el financiamiento del sector privado (NC-IUCN y TransGlobal, 1998).
  • Hay oportunidades de negocios promisorias que se orientan a hacer un uso sostenible de la biodiversidad, por ejemplo a través de agricultura sostenible, ecoturismo, desarrollo de productos forestales no madereros, bioprospección y manejo forestal sustentable para la producción de madera. Muchas de estas actividades producen bienes y servicios con mercados en crecimiento y pueden convertirse en modelos para la promoción de formas de inversión y comercio sostenibles, mediante la participación del sector privado.
  • El acceso a una combinación de instrumentos financieros en forma de incentivos, líneas de crédito especiales, garantías y capital de riesgo a largo plazo, podría conducir a mayores inversiones en la conservación de la biodiversidad. Otra condición para tal fin es la creación de un ambiente reglamentario y de negocios favorable y transparente. Lamentablemente, en la región suele no existir todas esas condiciones.
Recuadro 1