20 de Julio de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 69
Año: 2000
Autor: Ramón López y Juan Carlos Jordán, Editores
Título: Desarrollo Sostenible en América Latina: La Sinergía entre el Financiamento y las Políticas

Fondos ambientales

Los fondos ambientales, públicos y privados, han surgido como un instrumento promisorio de inversiones ambientales. La mayoría de los fondos públicos usa la financiación en carácter de donación, por haber sido creados para apoyar proyectos que generan, principalmente, beneficios públicos. Recientemente algunos fondos públicos han adoptado mecanismos de recuperación de costos o de crédito directo, bajo el supuesto que las inversiones que financian también generan un margen considerable de bienes privados. Además, se han establecido fondos privados (fondos para empresas ambientales) con objeto de promover oportunidades comerciales en relación con recursos ambientales y naturales.  De los fondos públicos, se han establecido unos 17 a partir de 1990 y otros 15 se han propuesto o se encuentran en el proceso de formación.

Si bien hasta cierto punto sus estructuras y propósitos varían, en general los fondos ambientales son fundaciones independientes, normalmente gobernadas por juntas directivas mixtas público – privadas, que administran fondos para inversión en capital cuyo rendimiento (y, a menudo, una parte del principal) apoya proyectos ambientales y sostenibles. Los ejecutores de estos proyectos pueden ser entidades del gobierno, organizaciones del sector privado y no gubernamentales, o asociaciones de ambas. El Anexo 1 examina las ventajas y limitaciones de los fondos ambientales.

Hasta la fecha, las principales contribuciones de capital para fondos ambientales públicos han tenido origen en pagos de los gobiernos resultantes de acuerdos bilaterales para la reducción de la deuda, de organismos bilaterales y multilaterales de ayuda (en particular, el FMAM, Canadá, Suiza, Países Bajos Alemania y Estados Unidos) y de canjes de deuda por naturaleza (véase la sección 3, arriba). Sin embargo, algunos fondos ambientales han sido capitalizados mediante préstamos como los provistos por el BID. El Banco ha financiado el establecimiento de fondos públicos ambientales en Brasil y Colombia. Después de una ejecución exitosa del fondo de Brasil se autorizó financiamiento adicional del BID para una segunda fase en 1998. El Banco actualmente considera también un préstamo para un fondo similar de Argentina.

Además, hay varios fondos ambientales empresariales que, mediante inversiones de capital y asistencia técnica, exploran el caudal creciente de oportunidades comerciales en el campo del manejo sostenible de los recursos naturales. Los fondos de inversión pueden constituir una forma eficiente de canalización de recursos y respaldo al desarrollo de proyectos, que apoyen a pequeñas empresas dirigidas hacia un mercado novedoso, sustentando al mismo tiempo los esfuerzos emprendidos por entidades no gubernamentales para poner término a su dependencia de las subvenciones, creando actividades lucrativas. Durante los dos años pasados, el BID ha prestado apoyo a cuatro empresas de capital de riesgo orientadas al medio ambiente, por intermedio del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN).

Un caso interesante de ayuda a empresas basadas en la diversidad biológica es la creación del Fondo Terra Capital, establecido con financiación, en parte, del FMAM, CFI y FOMIN. Inicialmente el fondo invertirá en proyectos de conservación y manejo forestal, agricultura sostenible, y  ecoturismo en América Latina (NC-IUCN y TransGlobal, 1998). Es posible que inversionistas privados, locales e internacionales, también aporten recursos al fondo. La conservación de la biodiversidad es el tema central en los objetivos del fondo; por lo tanto, se contempla el establecimiento de un consejo asesor  sobre la biodiversidad para vigilar la calidad de los proyectos a ser financiados por el fondo.

Los fondos ambientales establecidos en los países industrializados también pueden financiar proyectos en América Latina. Un ejemplo de esto potencialmente replicable, son los Fondos Verdes holandeses, exonerados del pago de impuestos, que movilizan recursos financieros privados para inversiones a largo plazo, con tasas de interés reducidas, en proyectos ambientales, incluidos los que guarden relación con la biodiversidad.  Hasta hace poco, la financiación de esos fondos estaba vinculada con proyectos en los Países Bajos, pero ahora también pueden proporcionar recursos para proyectos en países en vías de desarrollo, incluidos aquellos de América Latina.