21 de Abril de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 69
Año: 2000
Autor: Ramón López and Juan Carlos Jordán, Editores
Título: Desarrollo Sostenible en América Latina: La Sinergía entre el Financiamento y las Políticas

Panorama de la deforestación en la región de América Latina y el Caribe

En el Cuadro 1 se indican las tasas de deforestación anual de América Latina correspondientes al período de 1980 a 1990 y de 1990 a 1995, así como la proporción de bosques subsistentes en 1996, en relación con los bosques originales estimados. La tasa de pérdida de bosques de Centroamérica en los noventa se triplicó con creces, alcanzando el 1,3% por año, la que constituye una de las tasas de deforestación más aceleradas del mundo. Por su parte, de acuerdo con cálculos de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de la ONU, citados por el World Resources Institute (WRI), las pérdidas de bosques han disminuido considerablemente en Sudamérica, donde pasaron de tasas anuales del 0,7% en los ochenta al 0,5% en el período de 1990 a 1995, lo que representa una desaceleración de casi el 30%.

Datos sobre la Amazonia brasileña basados en un monitoreo a través de información satélite más detallado realizado por PRODES confirman una reducción sustancial de la deforestación. Sin embargo la reducción en la Amazonia brasileña es bastante menos significativa que la tasa de Sudamérica en su conjunto calculada por la FAO: equivale a sólo cerca del 13%, es decir, la mitad. 1

CUADRO 1

No obstante, datos más recientes preparados por PRODES sugieren claramente que la deforestación de la Amazonia ha vuelto a empeorar en los últimos tres años.  En efecto, en el período 1995-1997, la tasa anual de deforestación subió al 0,57%, cifra muy por encima de las tasas históricas calculadas por PRODES.  Sobre la base de información más reciente en relación con el significativo auge de los incendios de bosques de México, Centroamérica y la Amazonia, así como en otras partes de la región, cabe esperar para 1998 tasas de deforestación aún superiores a las de 1994-1997.

La deforestación se vincula habitualmente a la degradación de los suelos, al deterioro del agua, a problemas en las cuencas de los ríos, al riesgo de desastres naturales derivados fundamentalmente de inundaciones, a la pérdida de fauna y de flora, y a un incremento de las emisiones de carbono.  La mayor parte de la deforestación de América Latina se registra en áreas sumamente sensibles en términos de costos sociales y ecológicos vinculados al deterioro, por ejemplo, en algunas de las principales cuencas fluviales de la región.  Para 1997, se habían eliminado casi el 90% de los bosques de la cuenca del Magdalena, el 71% en la cuenca del Paraná, el 66,1% en la cuenca de San Francisco, el 50% en la cuenca del Tocantins y el 92% en la cuenca del Uruguay (WRI, 1998).

Sin embargo, muchos de los costos de la deforestación tienen alcance global. Por ejemplo, la destrucción de los bosques naturales de América Latina constituye una pérdida importante de biodiversidad (una de las más elevadas del mundo) y una fuente importante de emisiones de CO2 en la atmósfera.  Los incendios forestales o, en términos generales, la quema de biomasa, son una fuente importante de emisiones de carbono. Se calcula que la quema de biomasa en el mundo produce alrededor del 21% del total de emisiones de carbono (Andreae, 1991). A estos porcentajes América Latina aporta casi un tercio, es decir, el 7-8% de las emisiones totales de carbono del mundo.

A continuación examinaremos algunos de los factores que inciden en los recursos forestales y las alternativas para su conservación.