15 de Diciembre de 2018
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Colección: INTERAMER
Número: 66
Año: 1999
Autor: Christopher R. Thomas
Título: Medio Siglo de la Organización de los Estados Americanos: Panorama de un compromiso regional

V. El papel de los organismos especializados y entidades

El examen de la evolución de la Organización en el Continente no puede aislarse del de las organizaciones y órganos especializados que ha creado ni de sus mecanismos precursores, ni de sus conferencias especializadas, todo lo cual ha incidido en forma integral y constante en el fomento y la configuración de las actividades y de la imagen de la Organización. Si bien la Organización fue creada en 1948, el espíritu del panamericanismo, como se señaló anteriormente, se empezó arraigar primero a comienzos del siglo diecinueve. Este espíritu inspiró una amplia serie de iniciativas y dio nacimiento a una serie de organismos, órganos y conferencias regionales cuyos programas y acciones precedieron a los de la Organización y que, posteriormente, por ser complementarios de los principios de la Carta, se vincularon al desarrollo de un sistema interamericano más amplio. En efecto, los congresos, reuniones y conferencias del siglo XIX y de comienzos del siglo XX fueron propicios para generar una serie de iniciativas regionales en materia de relaciones institucionales interamericanas. No sería practicable mencionar todos los órganos relacionados o vinculados a la Organización en el contexto de este examen. Se incluye a continuación, en una lista que no pretende en modo alguno ser exhaustiva, una breve descripción de los organismos especializados y de otros órganos especializados fundamentales de la Organización, así como un panorama general de las conferencias especializadas.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) fue fundada en 1902 como resultado de la Segunda Conferencia Internacional Americana (Ciudad de México). Su nombre original, la Oficina Sanitaria Internacional, sufrió un cambio en 1923, año en que pasó a denominarse Oficina Sanitaria Panamericana, tras la Quinta Conferencia Internacional Americana. Más tarde, en 1958, la organización recibió el nombre de Organización Panamericana de la Salud, en la Decimoquinta Conferencia Sanitaria Panamericana, de San Juan, Puerto Rico. La Organización Panamericana de la Salud, el más antiguo órgano internacional en su esfera, tiene como propósito fundamental promover y coordinar los esfuerzos de los países de la región de las Américas en el combate contra la enfermedad, la prolongación de la vida y el fomento de la salud física y mental de sus pueblos. En 1949, la Oficina Sanitaria Panamericana, como se le denominaba entonces, emprendió, por acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tarea de oficina regional de la OMS, y en 1950, la OPS fue reconocida plenamente como organización interamericana autónoma especializada. La OPS tiene su sede en Washington, D.C.

El Instituto Interamericano del Niño (IIN), con sede en Montevideo, fue creado por el Cuarto Congreso Panamericano del Niño, celebrado en Santiago, Chile, en 1924, con la denominación de Instituto Internacional Americano para la Protección de la Infancia. En 1949, el Instituto fue reconocido como organización especializada en el contexto de la Organización de los Estados Americanos y en 1957 adoptó el nombre actual, al revisar sus estatutos. El Instituto tiene como propósito principal el fomento de la cuestiones relacionadas con la niñez, la maternidad, la adolescencia y la familia. El Instituto Interamericano del Niño ha concentrado su acción, a lo largo de los años, en las áreas estratégicas de la atención maternoinfantil, el abandono de niños, y la cuestión más amplia de la prevención y eliminación del maltrato a los niños, a través de programas de educación y programas sociales.

La Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) fue creada por la Sexta Conferencia Internacional Americana, en La Habana, en 1928. La Comisión fue reconocida como organismo especializado en 1953. El propósito de la Comisión es el fomento y la realización de los derechos civiles, políticos, económicos y sociales de la mujer. A lo largo de su historia, la Comisión ha logrado avances notables. Uno de los éxitos más significativos de la Comisión es la elaboración de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, suscrita en Belém do Pará, Brasil, en 1994, en el vigésimo cuarto período ordinario de sesiones de la Asamblea General. La Convención, que no tiene precedentes ni dentro ni fuera del Hemisferio, ha entrado desde entonces en vigor tras las ratificaciones pertinentes. La Comisión tiene sede en Washington, D.C.

El Instituto Panamericano de Geografía e Historia (IPHG), que tiene su sede en la Ciudad de México, fue creado por la Sexta Conferencia Internacional Americana, en La Habana, Cuba, en 1928. En 1949, el Instituto se transformó en organismo especializado. La función principal del Instituto es brindar asistencia técnica y capacitación en centros de investigación, distribuir publicaciones y organizar reuniones técnicas en las esferas de la cartografía, la geografía, la historia y la geofísica. El Instituto ha aportado investigaciones y datos valiosísimos a numerosos Estados miembros y organismos del Hemisferio.

El Instituto Indigenista Interamericano (III) tiene su sede en la Ciudad de México y fue creado por la Primera Conferencia Interamericana de Expertos en la Vida Indígena en las Américas, que se celebró en Pátzcuaro, México, en 1940. La creación del Instituto había sido recomendada previamente por la Séptima y Octava Conferencias Internacionales Americanas, celebradas en Montevideo (1933) y Lima (1938). El propósito del Instituto es promover y coordinar programas de desarrollo social y económico en nombre de los indígenas de las Américas. El Instituto ha dedicado su labor a una amplia gama de problemas vinculados a los indígenas de las Américas y ha obtenido un gran reconocimiento, entre otras cosas, por las publicaciones en la esfera de los asuntos indígenas. En 1953, el Instituto adquirió el carácter de organismo especializado.

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) fue primero creado como Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas en 1944, en San José, Costa Rica. Los primeros intentos por establecer un instituto que abordara los problemas de la agricultura y la industria datan de la Quinta Conferencia Internacional Americana, celebrada en Santiago de Chile, en 1923. La labor del Instituto se encamina a fomentar la producción, el comercio y las instituciones en la esfera agrícola entre los segmentos sociales que trabajan en el sector. El Instituto desarrolla su cometido de acuerdo con un enfoque integrado de desarrollo, basado en la competitividad, la igualdad y la solidaridad como elementos primordiales para el logro del desarrollo sostenible en la agricultura, en particular en las zonas rurales. El Instituto adquirió el nombre actual en 1980.

Más recientemente, como reacción a la creciente amenaza y la influencia corrosiva del tráfico y el uso ilegales de drogas, la Asamblea General de la OEA creó en 1986 la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD). Los propósitos de la CICAD incluyen la creación de un Centro Interamericano de Información para el uso por los Estados miembros y las organizaciones privadas; una red interamericana de información nacional, regional y subregional; la recolección de datos normalizados y la creación de centros interamericanos de capacitación. A través de estas actividades, la Comisión se concentró en los siguientes aspectos de la lucha contra el consumo de sustancias ilegales: legislación, educación para la prevención, iniciativas comunitarias, recolección de información y transferencia de estadísticas interamericanas. La labor de la Comisión ha brindado una asistencia invalorable a los Estados miembros en su constante lucha individual y colectiva contra todos los aspectos del consumo ilícito de drogas y sustancias psicotrópicas. Uno de los logros más importantes de la Comisión ha sido la elaboración de una estrategia antidrogas del Hemisferio, que fue aprobada por el consenso de los Estados miembros de la Organización, en Montevideo en 1996.

En 1993, la Asamblea General de la OEA creó la Comisión Interamericana de Telecomunicaciones (CITEL). Esta decisión se basó en el reconocimiento de la creciente importancia de las comunicaciones en el contexto de la globalización del comercio y de los servicios, y de la necesidad de armonizar y fomentar la capacidad regional en esta esfera. Los objetivos de la CITEL van del asesoramiento en asuntos de telecomunicaciones, la facilitación y promoción de las comunicaciones en el Hemisferio, la organización y el patrocinio de reuniones de técnicos y expertos en todas las áreas de las telecomunicaciones, al fomento de la adopción de normas técnicas uniformes en materia de telecomunicaciones de las Américas, en congruencia con los mandatos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones. La CITEL también recomienda estudios en esferas particulares y promueve la adopción de acuerdos oficiales entre los Estados miembros. Considera todos los aspectos jurídicos vinculados a su campo y da cumplimiento a los mandatos de la Asamblea General y el Consejo Permanente vinculados a la cooperación interamericana en este campo. Antes de su creación como órgano especializado, en 1993, la CITEL funcionaba como Conferencia Especializada Interamericana, en virtud del artículo 122 de la Carta de la OEA.

En el contexto de la labor y la evolución de la Organización, así como dentro del crecimiento y la evolución orgánica del sistema interamericano en su sentido más amplio, ya se han mencionado específicamente las funciones y las contribuciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Junta Interamericana de Defensa (JID). También cabría mencionar a esta altura la Comisión Interamericana de Paz, el Instituto Interamericano de Estadísticas, la Comisión Consultiva Especial de Seguridad y los antiguos Centros Interamericanos en los campos económico, social y cultural, como una acción histórica en materia de proyección de la Organización a sus Estados miembros. La Organización adoptó en 1997 la decisión de cerrar esos centros a partir del 1 de enero de 1998.

Ha existido una considerable superposición entre las iniciativas de la Organización y de sus conferencias precursoras en el establecimiento de organismos y conferencias especializadas. Carlos Stoetzer, en su trabajo sobre la Organización de los Estados Americanos, señala que “ya se venían celebrando conferencias especializadas desde los primeros días del sistema interamericano; algunas habían sido convocadas por las conferencias interamericanas ordinarias, otras, se celebraron en virtud de alguna medida de otros órganos del sistema interamericano”.11 Stoetzer señala, además, que “a medida que avanzaba el sistema interamericano, se iba ramificando en una serie de esferas técnicas de interés mutuo. De manera que, en momentos en que se celebraba la Novena Conferencia Internacional Americana, se habían celebrado conferencias especializadas que abordaban numerosos temas técnicos en forma periódica y habían establecido una merecida legitimidad que no puede desconocerse. Es así que la Carta codificó esta experiencia e incluyó las conferencias especializadas en los artículos 93 y 94 de la Carta de 1948.12

Pese a esta codificación de la Carta, era necesario definir y diferenciar a las conferencias especializadas. En consecuencia, el Consejo de la OEA adoptó en 1962 un informe sobre normas de las conferencias interamericanas en el que se definían las conferencias especializadas como eventos intergubernamentales, técnicos y de interés común.13 De acuerdo con estos criterios, el alcance de las conferencias especializadas abarcaba la salud, el turismo, las telecomunicaciones, el niño, las carreteras, el saneamiento, las cuestiones indígenas, los puertos, las estadísticas, los recursos hídricos, la economía y los asuntos jurídicos, incluyendo el derecho del mar.

Las conferencias especializadas, como se señaló, se iniciaron antes de la creación de la Organización y se han perpetuado hasta el presente. Se trataba en general de eventos de carácter técnico que complementaban en muchos aspectos la función y los propósitos de los organismos especializados y de otros órganos, organismos y comisiones del sistema y de la Organización. Diferían de los organismos especializados en que tenían una orientación selectiva, que abarcaba un tema concretamente definido, respondían a una situación de demanda, a circunstancias o a objetivos concretos, y eran específicas en sus recomendaciones y su esencia. A ese respecto, sirvieron como articulación práctica de las metas y propósitos de los organismos especializados, y para traducir sus objetivos en formas de ejecución concretas. Las contrapartes modernas de estas conferencias especializadas son sin duda la Cumbre de las Américas sobre Desarrollo Sostenible (Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 1996); la Conferencia Especializada Interamericana sobre Terrorismo (Lima, Perú, 1996); la Conferencia Especializada para la Redacción de la Convención Interamericana contra la Corrupción (Caracas, Venezuela, 1996); la Reunión de Alto Nivel sobre las Preocupaciones Especiales de Seguridad de los Pequeños Estados Insulares (San Salvador, El Salvador, febrero de 1998); la Conferencia Regional sobre Medidas de Fomento de la Confianza y la Seguridad, (San Salvador, El Salvador, febrero de 1998), y la Reunión de Representantes Gubernamentales sobre contribuciones a las campañas electorales (Caracas, Venezuela, febrero de 1998).

Las organizaciones, conferencias, organismos y comisiones especializados han aportado una importante dimensión a la labor de la Organización; han sido vehículos valiosos para la configuración y afinación de la agenda hemisférica; han constituido mecanismos abiertos a través de los cuales se ha acelerado la dinámica de la región en relación con una amplia gama de preocupaciones, intereses y prioridades. Su aporte a la época actual es congruente con el espíritu y el propósito del artículo 52 de la Carta, que dispone:
Se podrán establecer, además de los previstos en la Carta y de acuerdo con sus disposiciones, los órganos subsidiarios, organismos y las otras entidades que se estimen necesarios.14
El enfoque y el criterio abiertos que brinda este artículo a la labor de la Organización han sido una constante en la generación de un proceso de avance regional y han servido para informar y concretar cambios fundamentales en el abordaje de nuevas prioridades y circunstancias a lo largo de la experiencia recogida por la Organización en cincuenta años.